1. Aprovechar al máximo el centrifugado
El primer paso comienza en el lavarropas. Seleccionar la velocidad de centrifugado más alta que permita cada tejido ayuda a extraer más agua y reduce el tiempo que las prendas necesitan para secarse. No todas las telas admiten la misma velocidad, por lo que es importante respetar las indicaciones de lavado.
2. Elegir bien el lugar del tender
Ubicar el tender en un espacio con buena circulación de aire y, si es posible, luz natural. No alcanza con colocar la ropa cerca de una fuente de calor: el movimiento del aire es fundamental para que el agua de las prendas pueda evaporarse.
3. Ventilar los ambientes
Cuando las condiciones exteriores lo permiten, abrir ventanas para generar una corriente de aire ayuda a eliminar la humedad acumulada. Si no hay suficiente circulación, un ventilador dirigido hacia el tender puede acelerar el proceso.
4. Probar el método de la sábana
Una alternativa consiste en cubrir el tender con una sábana grande para formar una especie de túnel que concentre el aire templado. Es importante dejar una abertura para que la humedad pueda salir y evitar cubrir fuentes de calor o colocar telas cerca de elementos que puedan provocar un incendio.
5. Separar las prendas
Amontonar ropa demora el secado. Lo recomendable es extender cada prenda, dejar espacio entre ellas y evitar que las mangas, los bolsillos o los dobleces queden superpuestos. También conviene dar vuelta las prendas gruesas a mitad del proceso.
6. Organizar los lavados
Si el espacio es reducido, se puede comenzar por la ropa interior, las medias y las prendas livianas. Las toallas, los pantalones gruesos y la ropa de cama requieren más espacio y suelen tardar más tiempo en secarse.
7. Usar una toalla seca para las prendas urgentes
Para una prenda que se necesita rápidamente, un recurso casero es enrollarla dentro de una toalla seca y presionar suavemente para absorber parte del agua. Después, se la debe extender para completar el secado. Este método no reemplaza al centrifugado, pero puede ayudar en una emergencia.
Tender ropa mojada en ambientes cerrados libera vapor de agua al aire. Cuando la humedad se acumula y no hay ventilación suficiente, pueden aparecer condensación en las ventanas, olores desagradables y condiciones favorables para el desarrollo de moho.
Por eso, además de acelerar el secado, es importante renovar el aire y evitar que las prendas permanezcan húmedas durante demasiado tiempo.
No se recomienda apoyar la ropa directamente sobre estufas o radiadores ni acercarla a llamas o resistencias expuestas. El calor excesivo puede dañar las telas y generar riesgos de incendio.
Quienes buscan una solución más rápida pueden elegir entre equipos que extraen el agua por centrifugado, dispositivos que utilizan aire caliente, tenders calefaccionados y secadoras automáticas.
Los precios relevados en comercios y plataformas de venta argentinas muestran diferencias importantes según el sistema, la capacidad y la marca.
Son equipos compactos que suelen incluir una estructura para colgar las prendas y una cubierta que concentra el aire caliente. Pueden resultar útiles en departamentos o viviendas con poco espacio.
Precio orientativo: entre $60.000 y $100.000 para modelos portátiles sencillos.
Ventaja: ocupan poco espacio y se pueden guardar cuando no se utilizan.
Limitación: la capacidad y el tiempo de secado dependen del modelo y de la cantidad de ropa.
Como referencia, se encontraron equipos portátiles desde aproximadamente $58.600 y modelos de otras características cercanos a $72.200.
Son los equipos tradicionales que giran a gran velocidad para extraer el agua de las prendas. No las dejan completamente secas: después hay que colgarlas, pero salen con mucha menos humedad.
Precio orientativo: entre $190.000 y $340.000.
Ventaja: reducen considerablemente el agua retenida en la ropa y suelen ser una alternativa económica frente a las secadoras automáticas.
Limitación: necesitan un lugar para terminar el secado.
Entre las marcas disponibles figuran Drean, Codini y Koh-i-noor. Los modelos de alrededor de 5,5 a 6,5 kilos se encuentran en distintos comercios dentro de ese rango de precios.
Estos aparatos utilizan aire caliente para secar la ropa. Existen modelos compactos y otros de mayor capacidad, incluidos equipos de pared.
Precio orientativo: desde $120.000 hasta más de $750.000, según capacidad, formato y marca.
Ventaja: permiten secar prendas sin depender de las condiciones del tiempo.
Limitación: el consumo eléctrico varía según la potencia, la duración del ciclo y la eficiencia del aparato.
Como referencias de mercado, se encontraron modelos compactos Axel y Columbia por debajo de los $200.000 en algunas ofertas, mientras que otros equipos de mayor capacidad tienen valores superiores.
Se parecen a un tender convencional, pero incorporan varillas que se calientan para ayudar a secar las prendas colgadas.
Precio orientativo: alrededor de $180.000 a $280.000.
Ventaja: permiten aprovechar el espacio de un tender y se pueden plegar en muchos modelos.
Limitación: el secado puede ser lento si las prendas están muy mojadas o el ambiente tiene mucha humedad.
El precio de referencia para un tender eléctrico con alas rebatibles se ubicaba cerca de los $182.000 en una consulta de octubre de 2026.
Son los equipos que introducen la ropa en un tambor y completan el secado mediante calor. Hay modelos por ventilación, condensación y bomba de calor.
Precio orientativo: desde unos $600.000 para determinadas opciones y hasta más de $2.000.000 en equipos de mayor capacidad o tecnología.
Ventaja: permiten obtener ropa seca sin tenderla después.
Limitación: requieren una inversión inicial mayor y hay que comparar el consumo energético antes de comprar.
En el mercado argentino se encuentran equipos de marcas como Drean, Whirlpool, Candy, Electrolux, Bosch y Samsung. Los modelos con bomba de calor suelen tener un costo inicial más elevado, aunque pueden ofrecer un consumo energético menor frente a determinados sistemas convencionales.
No son secarropas propiamente dichos. Su función principal es extraer agua del aire, por lo que pueden ayudar a controlar la humedad ambiental mientras la ropa se seca en un espacio ventilado.
Precio orientativo: desde aproximadamente $150.000 para algunos equipos domésticos hasta más de $600.000 en modelos de mayor capacidad.
Ventaja: ayudan a reducir la humedad del ambiente.
Limitación: no reemplazan una secadora de ropa y los modelos pequeños pueden resultar insuficientes para espacios grandes o con mucha humedad.
La elección depende del presupuesto, el espacio disponible y la cantidad de ropa que se lava habitualmente.
Para gastar menos: mejorar el centrifugado y utilizar un tender con buena ventilación.
Para reducir el agua antes de tender: un secarropas centrífugo.
Para espacios pequeños: un secador portátil con aire caliente.
Para secar sin depender del clima: una secadora automática.
Para combatir la humedad del ambiente: un deshumidificador, como complemento del secado.




