Uno de los discursos estuvo a cargo del ingeniero Eduardo Marescalchi, quien tuvo a su cargo parte del trabajo técnico vinculado con el desarrollo del loteo y las obras realizadas en el sector.
Marescalchi recordó que conocía a Antonio Vidal Macagno desde hacía más de 23 años y reconstruyó el camino que recorrieron juntos desde los primeros proyectos hasta la finalización de las obras.
Contó que la iniciativa del loteo surgió a partir de una propuesta de Macagno, quien le planteó la posibilidad de desarrollar un nuevo sector urbano en Hernando. A partir de allí comenzó el trabajo de elaboración de los proyectos, al que posteriormente se sumaron otros profesionales y equipos encargados de ejecutar las obras.
El ingeniero mencionó la participación de Luis y Franco en los trabajos, así como la colaboración de Santiago Zanotti y del arquitecto Lichi Scarlatto en la etapa final del desarrollo.
En su relato también apareció un vínculo personal con San Blas. Explicó que nació un 3 de febrero, fecha en la que se celebra al santo, y que el sacerdote que lo bautizó había querido ponerle ese nombre. Aunque finalmente no fue así, aseguró que siempre mantuvo presente esa coincidencia.
Además, recordó un viaje que realizó junto a su pareja a Croacia, donde conocieron la localidad vinculada con la veneración de San Blas y su catedral. Esas experiencias, explicó, contribuyeron a fortalecer su relación personal con la devoción.
Durante su discurso, Marescalchi destacó que, una vez finalizado el loteo, Antonio Macagno impulsó nuevas mejoras para el sector.
A través de un convenio con la Municipalidad, decidió avanzar con la pavimentación de la calle San Martín hasta el barrio y prolongarla dos cuadras más. El ingeniero recordó esa intervención como la última obra que realizó Macagno.
La referencia permitió dimensionar el compromiso que había asumido con el crecimiento del lugar y con la consolidación de un nuevo sector urbano para Hernando.
Marescalchi también se refirió a la trayectoria personal de Macagno y a las dificultades que le tocó atravesar a lo largo de su vida. En ese contexto, llamó a mirar la historia completa de una persona y no solamente sus últimos momentos.
Finalmente, dedicó palabras de reconocimiento a Mafalda, quien tomó la decisión de continuar el camino de su esposo y llevar adelante el proyecto de la ermita.
El intendente de Hernando, Ricardo Bianchini, también hizo uso de la palabra y definió la inauguración como un momento especialmente significativo desde el punto de vista sentimental para Mafalda.
“Es un día importante desde el punto de vista sentimental para Mafalda, porque se pone punto final a este deseo que tenía don Antonio cuando decidió hacer este loteo, este barrio”, expresó.
Bianchini destacó la capacidad de Macagno para anticiparse y avanzar con sus proyectos inmobiliarios, y señaló que su iniciativa representó un aporte importante al desarrollo urbano de la ciudad.
En ese repaso mencionó la creación del barrio, la pavimentación de la calle San Martín y otras obras que contribuyeron a transformar el sector.
El intendente también recordó las dificultades personales que atravesó Macagno y valoró que, pese a ellas, mantuviera su voluntad de seguir adelante.
Al dirigirse a Mafalda, destacó el papel que tuvo junto a su esposo en la concreción de los proyectos familiares.
“Siempre detrás de un gran hombre hay una gran mujer, Mafalda. Solo no se pueden hacer muchas cosas”, manifestó.
Bianchini también compartió una referencia personal vinculada con San Blas, a quien recordó por su condición de médico y por la tradición que lo reconoce como protector de las gargantas.
Relató una experiencia de su formación profesional en el antiguo hospital San Roque, donde había una imagen del santo sosteniendo a un niño, en alusión a uno de los relatos tradicionales sobre su intervención para salvar a una persona que se estaba ahogando con una espina de pescado.
La mención aportó otra dimensión a la ceremonia: la devoción religiosa que inspiró a Antonio Macagno y que ahora encuentra un nuevo espacio de expresión en el barrio.
El intendente agradeció a Mafalda por permitir que el municipio acompañara la concreción de este sueño y remarcó la importancia de contar con la ermita en el ingreso a uno de los sectores de crecimiento de la ciudad.
Hacia el final de su mensaje, expresó su convicción de que Antonio y Richard estaban presentes simbólicamente en ese momento tan especial para la familia.
La historia de la ermita está ligada al desarrollo del barrio San Blas, cuyo nombre fue propuesto por Antonio Vidal Macagno y aprobado por el Concejo Deliberante.
El proceso de urbanización incluyó la planificación del loteo, la ejecución de infraestructura y la posterior denominación de sus calles y pasajes. En 2025, además, se incorporó la participación de estudiantes de establecimientos educativos de Hernando para proponer nombres de distintas arterias, en el marco de una iniciativa impulsada desde el Concejo Deliberante.
La calle Teniente Richard Macagno quedó como homenaje al hijo de Antonio y Mafalda, mientras que la ermita suma ahora otro elemento a la identidad del barrio: un espacio que une la historia familiar, la fe y la vida comunitaria.
La iniciativa también se vincula con la histórica capilla rural de San Blas, ubicada en el paraje Campo Macagno, a unos cinco kilómetros al este de Hernando. Construida por iniciativa de Bartolo Macagno y su esposa fue inaugurada en 1924 y cumplió su primer centenario en 2024.
Ambos espacios, aunque diferentes en su origen y ubicación, forman parte de una misma tradición de devoción al santo y de una historia que se transmite entre generaciones.
En la entrevista publicada por RH1 antes de la inauguración, Mafalda había expresado que concretar la ermita representaba un compromiso personal con su esposo.
“Es como un deber con Antonio, ya que él tenía tanta ilusión de tener la ermita de San Blas en el barrio”, había contado.
La inauguración del sábado permitió cerrar esa etapa y transformar el deseo en una obra concreta, abierta a los vecinos y a quienes transitan por el sector.
Más allá de su dimensión material, la ermita representa una forma de preservar la memoria de Antonio y Richard, y de mantener presente una historia familiar que se entrelaza con el crecimiento de Hernando.
Con las palabras de Eduardo Marescalchi y Ricardo Bianchini, el acto puso en primer plano el valor de los proyectos que trascienden a quienes los impulsan y la importancia de las personas que deciden continuarlos.
La ermita de San Blas queda así incorporada al paisaje del barrio y a la vida de la comunidad, como un lugar de oración, encuentro y recuerdo.




