La expectativa estaba puesta en la evolución del fenómeno El Niño y en la posibilidad de que se desarrollara un período con lluvias importantes. Sin embargo, el panorama de estos primeros días de la primavera presenta características diferentes de las que muchos esperaban.
Según el análisis de Bustos, los vientos antárticos ingresan desde la provincia de Buenos Aires y transportan aire frío, además de favorecer la llegada de nubosidad generada sobre el océano.
Esta circulación atmosférica explica, en parte, la sucesión de jornadas grises, con temperaturas bajas para la época y pocas horas de sol.
El resultado es un ambiente que, en distintos momentos, se parece más al invierno que a la primavera. La persistencia de estas condiciones contrasta con las expectativas que había generado el desarrollo de El Niño y sus posibles consecuencias sobre las precipitaciones en el centro del país.
Mientras en la región central predominan los días frescos y nublados, el nordeste argentino registra lluvias intensas.
Bustos señaló que las precipitaciones alcanzaron especialmente a Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes, con un efecto significativo sobre los cursos de agua de la región.
Uno de los datos destacados es el incremento del caudal del río Iguazú, que, de acuerdo con el informe, pasó de aproximadamente 2.000 a 10.000 metros cúbicos por segundo.
Este aumento repercute sobre los caudales de los ríos Paraná y Uruguay y plantea la posibilidad de crecidas, desbordes en sectores costeros e inundaciones en las zonas más vulnerables.
El comportamiento de las lluvias en el nordeste muestra que los efectos de la dinámica atmosférica no se distribuyen de manera uniforme en el territorio argentino. Mientras algunas regiones reciben precipitaciones abundantes, otras continúan bajo la influencia de masas de aire frío y condiciones de mayor estabilidad o nubosidad persistente.
En su análisis, Bustos indicó que octubre no produjo, hasta el momento de su evaluación, las precipitaciones que se esperaban para determinadas zonas del país.
La mirada está puesta ahora en noviembre, cuando podrían comenzar a avanzar los frentes de tormenta desde el Litoral hacia la provincia de Buenos Aires.
Ese desplazamiento será importante para seguir la evolución de las lluvias y determinar cómo se comportará el tiempo durante las próximas semanas, especialmente en la región central y productiva del país.
Para Córdoba y la zona de Hernando, será fundamental observar si esos sistemas de tormentas logran avanzar hacia el centro provincial y qué volumen de agua pueden aportar.
De todos modos, la llegada de las lluvias y su distribución dependerán de la evolución de las condiciones atmosféricas. Las tendencias generales no permiten asegurar por sí solas cuándo se producirán precipitaciones en una localidad determinada ni qué cantidad de agua podría acumularse.
La sucesión de jornadas grises y frescas vuelve a instalar una pregunta que se escucha cada año cuando el cambio de estación no se manifiesta como se esperaba: ¿cuándo llegará la primavera?
El análisis de Juan Carlos Bustos pone el foco en la interacción entre los vientos fríos del sur, la nubosidad y el desarrollo de las precipitaciones asociadas a El Niño en distintas regiones argentinas.
Por ahora, mientras el nordeste enfrenta lluvias intensas y un aumento de los caudales de sus principales ríos, en la región central la primavera todavía no termina de mostrar su cara más característica.
El seguimiento de los próximos frentes de tormenta permitirá conocer si noviembre trae cambios en este escenario y cómo se distribuirán las precipitaciones en Córdoba y el resto del país.
Informe meteorológico: Juan Carlos Bustos.
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