En el marco del Día Internacional de la Mujer Rural, que se conmemora cada 15 de octubre, el grupo Mujeres Agrarias Cooperativistas (MAC) de La Vencedora organizó un encuentro en la Casa Central de la cooperativa, con la participación de más de 70 mujeres.
Bajo el lema “La fuerza de nuestras raíces, el impulso de nuestras mujeres”, la jornada propuso compartir experiencias de vida, reflexionar sobre el papel de las mujeres en las comunidades rurales y recuperar aprendizajes construidos a lo largo de distintas generaciones.
Las protagonistas del encuentro fueron Sonia Mussano y Ana Braceras, quienes, desde recorridos personales y profesionales diferentes, transmitieron mensajes vinculados con la perseverancia, la confianza, el compromiso comunitario y el servicio a los demás.
Sonia Mussano se desempeñó como docente rural durante más de 34 años. A partir de su experiencia, compartió recuerdos y reflexiones sobre los cambios que atravesó la educación rural durante su extensa trayectoria profesional.
Uno de los mensajes centrales estuvo relacionado con la importancia de tener claros los objetivos personales para seguir adelante, incluso frente a las dificultades que pueden surgir en el camino.
También destacó el valor de la comunidad y de las redes de personas que acompañan, sostienen y trabajan de manera conjunta para alcanzar objetivos compartidos.
Su testimonio generó un momento de reflexión y nostalgia entre las asistentes, muchas de las cuales tuvieron algún vínculo con las escuelas rurales, ya sea como alumnas o acompañando la educación de sus hijos.
A sus 82 años, Ana Braceras continúa dedicada a la gestión de la empresa familiar que fundó junto a su marido. Es presidenta de Casamú, reconocida cabaña argentina dedicada a la cría de ganado vacuno de raza Angus de pedigree.
Durante una charla amena y cercana, compartió reflexiones sobre la confianza como un elemento fundamental en los distintos ámbitos de la vida: la pareja, la familia, los negocios y la toma de decisiones.
Otro de los conceptos que atravesó su intervención fue la necesidad de tener presente el “para qué” de la propia existencia, con una mirada orientada al servicio hacia las demás personas.
Su experiencia aportó una perspectiva sobre el trabajo, los vínculos y la construcción de un proyecto familiar y empresarial a lo largo del tiempo.
El encuentro volvió a poner en valor la importancia de generar espacios donde mujeres de distintas generaciones puedan reunirse, compartir sus historias y encontrar inspiración en las experiencias de otras.
A través de las vivencias de Sonia Mussano y Ana Braceras, la jornada organizada por Mujeres Agrarias Cooperativistas de La Vencedora permitió reconocer el aporte de las mujeres al desarrollo de las comunidades rurales, la educación y la producción agropecuaria.
La iniciativa reafirmó el valor del encuentro como herramienta de reflexión y crecimiento personal, recuperando las raíces, los aprendizajes y los vínculos que sostienen la vida rural.




