Benso destacó el crecimiento que han tenido los consorcios y sostuvo que actualmente dejaron de ser solamente organizaciones de productores dedicadas al mantenimiento de caminos rurales.
En su visión, el trabajo de estas entidades se relaciona cada vez más con obras de infraestructura hídrica, vial y ambiental.
Puso como ejemplo distintas intervenciones realizadas en la región, entre ellas obras de retención y manejo del agua, puentes, vados, caminos y trabajos vinculados con cuencas.
También destacó el cambio generacional dentro de las estructuras de los consorcios y mencionó particularmente el trabajo de Guillermina Borgarelli, ingeniera de 34 años que se desempeña como inspectora y que, según relató, recorrió durante una jornada distintos sectores durante casi nueve horas.
Para Benso, la incorporación de nuevas generaciones y de profesionales permite ampliar la mirada sobre la tarea que desarrollan estas instituciones.
Durante la celebración del Día del Camino, realizada en Villa María, se entregaron más de 65 maquinarias destinadas a consorcios camineros.
Bonansea contó que el Consorcio 94 de Dalmacio Vélez tuvo finalmente la posibilidad de ser beneficiado luego de 24 años consecutivos de participar de los sorteos.
El consorcio recibió un tractor Pauny 250 con pala y retroexcavadora, una herramienta que permitirá reforzar su capacidad de trabajo.
También resultaron beneficiados otros dos consorcios de la Regional 14.
El Consorcio de Tancacha recibió otro tractor Pauny 250, mientras que el Consorcio 302 de Tío Pujio obtuvo una pala de arrastre.
Benso explicó que la Regional 14 como estructura ya había recibido equipamiento en una entrega anterior, por lo que en esta oportunidad los beneficios alcanzaron particularmente a esos consorcios.
Bonansea puso como ejemplo una obra realizada por el consorcio de Dalmacio Vélez: un puente-vado que permitió recuperar la transitabilidad de un sector que durante más de 30 años había presentado dificultades para el paso de camiones.
Según relató, en apenas 15 días llegaron a circular por ese lugar alrededor de 200 camiones cargados con maíz y soja.
Para los consorcistas, este tipo de obras muestra que el mantenimiento de los caminos rurales tiene una incidencia directa sobre la producción.
No se trata solamente de garantizar el paso de los vecinos, sino también de permitir que la producción pueda salir de los establecimientos y llegar a los centros de comercialización.
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la actualización del impuesto inmobiliario rural.
Benso confirmó que durante octubre comenzaron las reuniones entre las distintas partes involucradas para analizar cuál será la actualización que tendrá el tributo.
El dirigente prefirió hablar de “actualización” y no de “aumento”, y señaló que el objetivo es alcanzar un mecanismo consensuado con las entidades que representan a los productores.
La Regional 14 será sede de una de esas reuniones, prevista para el 21 de octubre, con participación de representantes de las Regionales 12, 13, 14 y 15.
El objetivo será discutir el porcentaje de actualización y buscar un acuerdo que permita definir el esquema que deberá incorporarse al próximo presupuesto.
Benso adelantó que uno de los parámetros que se utilizará para la actualización será el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM).
La intención es vincular la actualización con la evolución de los costos que enfrentan los consorcios.
Durante la entrevista mencionó particularmente el incremento del combustible, que —según indicó— acumulaba un aumento del 81% desde enero, mientras que los costos salariales también habían experimentado incrementos.
El dirigente planteó que el desafío será encontrar un porcentaje que permita sostener el funcionamiento de las entidades sin desfinanciarlas.
Uno de los planteos más fuertes de Benso estuvo relacionado con la necesidad de sostener el financiamiento de los consorcios.
El presidente de la Regional 14 sostuvo que el debate no debería reducirse a si se cobra más o menos, sino a qué recursos hacen falta para sostener el servicio.
Utilizó una comparación con el funcionamiento de una empresa: si desaparece el ingreso que permite afrontar los gastos, se vuelve imposible mantener la estructura funcionando.
En ese sentido, defendió el sistema actual y sostuvo que existe una contraprestación concreta en obras y servicios.
Benso también planteó una discusión conceptual.
A partir del reconocimiento legal de los consorcios como prestadores de un servicio público, consideró que el aporte podría ser entendido más como una tasa retributiva por un servicio que como un impuesto.
El dirigente aclaró que se trata de su interpretación y reconoció que pueden existir otras posiciones jurídicas sobre la cuestión.
Su argumento se basa en que los recursos recaudados tienen una contraprestación concreta: mantenimiento y construcción de infraestructura vinculada con los caminos rurales y otras obras relacionadas con la actividad productiva.
Benso reconoció que resulta imposible mantener todos los caminos rurales en las mismas condiciones de manera permanente.
Recordó que Córdoba posee alrededor de 55.000 kilómetros de caminos de tierra, lo que representa una extensión enorme para cualquier sistema de mantenimiento.
Sin embargo, sostuvo que en los últimos años se han realizado numerosas obras de fondo en distintas regiones.
Como ejemplo mencionó obras de puentes, vados, defensas, manejo de agua y otras intervenciones que, según explicó, van más allá del mantenimiento cotidiano.
Para Benso, la discusión sobre los recursos debe contemplar el impacto que tiene el camino rural sobre toda la comunidad.
No solamente se benefician los productores.
También dependen de esos caminos quienes viven en las zonas rurales, transportistas, trabajadores, estudiantes y quienes necesitan trasladarse diariamente.
En esa línea, insistió en la necesidad de que productores, consorcios y Estado trabajen de manera coordinada.
Las reuniones que comenzaron durante este mes deberán avanzar rápidamente.
Benso explicó que la definición debería estar lista hacia fines de octubre, debido a la necesidad de incorporar el cálculo al presupuesto.
La intención es que las diferentes regiones y las entidades que representan al sector agropecuario puedan participar de la discusión.
“Consensuar” fue uno de los conceptos que atravesó el planteo del presidente de la Regional 14.
Para Benso, el objetivo es encontrar un punto de equilibrio entre la capacidad contributiva del productor y los costos reales que tienen los consorcios para mantener y ampliar la infraestructura rural.
La Regional 14, mientras tanto, continúa con distintos proyectos.
Entre las obras mencionadas durante la entrevista aparece el Bajo del Chilo, donde se está construyendo un puente de aproximadamente 25 metros de largo y 5,80 metros de alto, en la zona rural de General Fotheringham.
La obra permitirá vincular sectores de General Fotheringham con otros sectores rurales.
También se mencionaron trabajos en Tío Pujio, Las Perdices, Pampayasta y distintas intervenciones vinculadas con el manejo de las cuencas.
El planteo de Benso combina dos cuestiones: más obras y recursos para sostenerlas.
La discusión por el inmobiliario rural se desarrollará durante octubre, mientras los consorcios continúan ejecutando obras en diferentes puntos de la provincia.
Para la Regional 14, el desafío será mantener ese nivel de actividad sin perder capacidad financiera.
Y en ese escenario, Benso insiste en que el camino no es solamente discutir porcentajes, sino encontrar un acuerdo que permita que los recursos vuelvan al territorio en forma de obras y servicios.




