Al describir el funcionamiento del Cotolengo, Brogin lo definió como una verdadera pequeña ciudad, con diferentes pabellones organizados según edades y características de los residentes.
Recordó que el establecimiento cuenta con espacios de rehabilitación, atención profesional, talleres y servicios propios. Incluso mencionó una panadería que permite elaborar productos dentro de la institución y un cementerio propio.
También destacó que la atención requiere de un equipo interdisciplinario, integrado por profesionales de la salud y trabajadores sociales, además de las personas que dedican su vida a la tarea de acompañamiento.
Brogin explicó que durante mucho tiempo las personas con discapacidad fueron marginadas y, en muchos casos, permanecían ocultas dentro de sus propias familias.
“Hace muchos años, tener un chico con discapacidad en la familia era considerado una desgracia. Esa gente muchas veces lo ocultaba y no lo hacía conocer en la sociedad”, recordó.
Sin embargo, consideró que la sociedad fue evolucionando en su mirada y que estas personas demostraron tener una enorme capacidad de transmitir afecto y enseñanzas.
Uno de los momentos más emotivos de su relato estuvo relacionado con el regreso después de medio siglo.
Acompañado por su amigo Mateo Jordano, quien también había compartido aquella etapa de formación, volvió a recorrer los espacios donde había transcurrido parte de su juventud.
Allí pudo reencontrarse con antiguos educadores y recordar a quienes habían acompañado su formación.
Entre ellos mencionó al padre Mateo, quien posteriormente desarrolló distintas funciones dentro de la congregación y llegó a dirigir establecimientos de Don Orione en Alta Gracia, Itatí y Mar del Plata.
Brogin también conservó fotografías de aquella época, entre ellas imágenes de las cruces que fabricaba como parte de sus tareas y de los lugares donde desarrollaba esos trabajos.
El reencuentro tuvo una carga emocional especial porque le permitió recuperar una parte de su historia y reconocer a las personas que habían influido en su formación.
Durante la entrevista también repasó el origen de la congregación y la expansión de la obra de San Luis Orione, cuya misión estuvo especialmente vinculada con la atención de personas pobres, abandonadas y con discapacidad.
En Argentina, el Cotolengo de Claypole ocupa un lugar central en esa historia. La institución se convirtió en uno de los principales referentes de la obra de Don Orione en el país.
Brogin recordó además que en la iglesia del establecimiento se conserva el corazón de San Luis Orione, un elemento de profundo significado religioso para quienes forman parte de la congregación.
El Cotolengo de Claypole alberga actualmente a cientos de personas y desarrolla actividades de asistencia, rehabilitación y acompañamiento en distintos sectores.
Para Brogin, la elección del Cotolengo de Claypole como uno de los lugares de visita del papa León XIV representa un reconocimiento a una tarea que muchas veces transcurre lejos de la mirada pública.
Consideró que la presencia del Pontífice contribuye a fortalecer el conocimiento de una obra que tiene alcance internacional y que en Argentina cuenta con una extensa trayectoria.
Pero más allá de la trascendencia religiosa de la visita, Daniel puso el acento en quienes sostienen diariamente estas instituciones.
“Lo que hay que rescatar es la vocación de servicio de gente que está, exclusivamente, dedicando su vida para atender a los que realmente necesitan”, expresó.
También destacó la importancia de las colaboraciones de particulares, grupos y empresas que permiten sostener el funcionamiento de los establecimientos.
Su testimonio aporta una mirada diferente sobre la visita papal: no solamente desde la dimensión religiosa, sino también desde la experiencia de alguien que conoció desde adentro el funcionamiento de un Cotolengo y que, medio siglo después, todavía conserva los recuerdos y los vínculos construidos durante aquellos años.
Una historia personal nacida en Alta Gracia, que vuelve a cobrar actualidad a partir de un acontecimiento que pone en el centro la solidaridad, la inclusión y la vocación de servicio.




