Durante el acto, la directora del IPET 71, profesora Elizabeth Caudana, destacó que la iniciativa nació como un proyecto pedagógico y de memoria, pero rápidamente trascendió las paredes de la escuela para convertirse en un trabajo compartido por diferentes instituciones educativas.
Participaron estudiantes y docentes del Instituto Divino Corazón, Instituto Pablo Pizzurno, Instituto de la Santísima Trinidad, Escuela María Montessori, CENMA Hernando y el propio IPET 71, entre otros establecimientos.
“Cada institución aportó su mirada, sus manos y su corazón para dar forma a este monumento”, expresó Caudana, quien remarcó que las grandes causas se construyen a partir del diálogo, la cooperación y el respeto mutuo.
La directora también señaló que el monumento queda entregado a la ciudad como un símbolo permanente de memoria colectiva y como una muestra de lo que puede conseguir la comunidad educativa cuando trabaja unida.
El intendente municipal, Ricardo Bianchini, destacó el significado especial que tiene la causa Malvinas para Hernando, recordando que la ciudad estuvo representada por siete soldados durante el conflicto bélico, a los que se suma Edgardo Osso, incorporado a la comunidad local.
El mandatario hizo referencia a los 74 días que duró la guerra del Atlántico Sur y al sufrimiento de las familias que tenían a sus hijos combatiendo en defensa de la soberanía nacional.
También valoró el reconocimiento permanente que la comunidad de Hernando ha brindado a sus veteranos y a los familiares de los héroes caídos.
En ese sentido, felicitó al IPET 71 y a las instituciones educativas que participaron de la iniciativa, destacando el compromiso de las escuelas con la construcción y transmisión de la memoria malvinera.
Uno de los momentos más emotivos fue el mensaje de Edgardo Osso, excombatiente de Malvinas, quien recordó el encuentro que mantuvo con los jóvenes durante el proceso de realización de los murales.
Relató que, mientras los estudiantes trabajaban sobre distintas palabras vinculadas con la causa, algunos le consultaron qué significaba el honor.
Osso explicó que el honor no se encuentra solamente en un diccionario, sino que se siente y se lleva en el corazón. Lo relacionó con las raíces, la pertenencia y la memoria.
“Malvinas no es solamente una guerra. Malvinas también es la vida, es el compañerismo, es la entrega”, expresó.
El excombatiente destacó especialmente que los jóvenes hayan tomado el compromiso de escuchar, preguntar y expresar a través del arte aquello que representa la historia de Malvinas.
También agradeció al IPET 71, a las instituciones educativas, a los estudiantes y al municipio por hacer posible la concreción del monumento.
“Porque el honor que nace en el corazón no se apaga, se transmite”, afirmó, y cerró su mensaje con una frase que sintetizó el espíritu del encuentro: “Hernando honra, Hernando abraza y Hernando nunca olvida”.
Alumnos de quinto y sexto año de la especialidad Maestro Mayor de Obras del IPET 71 compartieron unas palabras en representación de los estudiantes que participaron del proyecto.
Manifestaron el orgullo y la emoción de presentar una obra que representa la historia, la memoria y el agradecimiento a quienes defendieron la patria.
Recordaron que muchos de los soldados que combatieron en Malvinas tenían prácticamente su misma edad y dejaron sus hogares, familias y sueños para defender la soberanía argentina.
También destacaron que detrás de cada chapa pintada hubo horas de trabajo, compañerismo y dedicación, pero fundamentalmente respeto y admiración por los veteranos y los caídos.
“Como estudiantes de una escuela técnica aprendimos que para construir se necesitan materiales, herramientas y trabajo, pero este proyecto también nos enseñó que la memoria, el respeto y el amor por nuestra patria se construyen con nuestras acciones”, expresaron.
La inauguración concluyó con el descubrimiento del monumento, con la participación del intendente municipal, el equipo directivo del IPET 71, docentes, estudiantes, excombatientes y familiares de caídos en Malvinas.
De esta manera, Hernando suma un nuevo espacio de homenaje y reflexión en el que el arte y la educación se convierten en herramientas para mantener viva la memoria.
La obra representa mucho más que una construcción: es el resultado del trabajo conjunto de las escuelas, el compromiso de los jóvenes y el acompañamiento de toda una comunidad que decidió dejar una huella permanente en el espacio público.
Un monumento para recordar a quienes estuvieron en Malvinas, homenajear a quienes no regresaron y transmitir a las nuevas generaciones que la memoria también se construye colectivamente.




