Uno de los aspectos más novedosos que adelantó el neurólogo es la posibilidad de identificar señales biológicas vinculadas con la enfermedad mucho antes de que se manifiesten los síntomas.
“Estamos haciendo diagnóstico actualmente en Córdoba, lo podemos hacer en Hernando si atendiéramos allá, 25 años antes de que la enfermedad se produzca”, afirmó durante la entrevista.
El especialista también adelantó que, hacia fines de este año, prevén comenzar un tratamiento experimental dirigido a personas que todavía no presentan la enfermedad, pero en las que se identifican indicadores biológicos y genéticos asociados con su desarrollo.
La investigación apunta a intervenir en etapas muy tempranas, cuando todavía no existe un deterioro clínico manifiesto.
Kremer expresó su entusiasmo por los resultados que, según señaló, vienen obteniendo en las experiencias realizadas hasta el momento. No obstante, se trata de un campo de investigación en evolución y los tratamientos experimentales deben evaluarse mediante estudios científicos antes de establecer su eficacia y seguridad.
Durante la charla en Hernando, el médico anticipó que también explicará cómo se puede prevenir una parte importante de los casos de demencia.
En la entrevista mencionó que la prevención podría reducir hasta un 40% el riesgo de desarrollar la enfermedad. Esa cifra se refiere a estimaciones sobre la proporción de casos de demencia que podrían prevenirse o retrasarse mediante la intervención sobre factores de riesgo modificables; no significa que una persona pueda garantizar que no desarrollará Alzheimer.
El objetivo es que la población conozca las herramientas disponibles y comprenda la importancia de cuidar la salud cerebral a lo largo de la vida.
El especialista también señaló que la investigación actual está poniendo cada vez más atención en las etapas iniciales, en lugar de concentrarse exclusivamente en el manejo de los síntomas de las fases avanzadas.
Uno de los conceptos que Kremer considera necesario revisar es la idea de que el Alzheimer debe preocupar solamente a las personas mayores.
Según explicó, hace algunos años la atención se centraba principalmente en las personas de entre 60 y 70 años, pero actualmente resulta importante prestar atención a determinados cambios funcionales desde los 40 o 50 años.
Además, indicó que las primeras manifestaciones no siempre están relacionadas con la pérdida de memoria.
Entre los ejemplos que mencionó se encuentran las dificultades para realizar operaciones habituales de manera autónoma, como utilizar el home banking, manejar tarjetas de crédito, encontrar determinadas palabras o desenvolverse en situaciones cotidianas en las que antes no existían inconvenientes.
“Los principales síntomas ya no son la memoria, sino la incapacidad funcional”, sostuvo.
Estas dificultades no significan necesariamente que una persona tenga Alzheimer, ya que pueden responder a distintas causas. Sin embargo, si aparecen cambios persistentes que afectan la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional de la salud para determinar su origen.
Consultado sobre las posibilidades actuales de curación, Kremer fue contundente: hoy no existe una cura para el Alzheimer.
Sin embargo, explicó que hay medicamentos y estrategias terapéuticas que permiten manejar algunos síntomas y acompañar a los pacientes durante la evolución de la enfermedad.
El panorama es diferente cuando se habla de intervenciones tempranas. El neurólogo considera que los avances científicos podrían permitir tratamientos más eficaces en las etapas iniciales, aunque advirtió que las personas que ya presentan un deterioro muy avanzado siguen representando un desafío para la medicina.
En ese sentido, planteó que el futuro de la investigación pasa por identificar a las personas en riesgo antes de que el daño cerebral avance y por desarrollar intervenciones capaces de modificar la evolución de la enfermedad.
El Alzheimer no afecta solamente a quien recibe el diagnóstico. También repercute profundamente en su entorno familiar, especialmente en quienes asumen las tareas cotidianas de cuidado.
Durante la entrevista, Kremer advirtió sobre el agotamiento físico y emocional que puede generar esa responsabilidad y sobre las dificultades que existen cuando no se dispone de personal capacitado para atender a las personas con deterioro cognitivo.
El especialista describió la situación como una verdadera tragedia sociofamiliar y remarcó que los cuidadores también necesitan acompañamiento y atención.
Su recomendación para las familias fue clara: aprender a cuidarse a sí mismas es el primer paso para poder cuidar a otra persona.
Además, explicó que las necesidades cambian según la etapa de la enfermedad. Algunas personas presentan desorientación y conductas repetitivas, mientras que en fases posteriores pueden aparecer agresividad, alucinaciones o incontinencia, situaciones que pueden requerir atención permanente o asistencia profesional durante las 24 horas.
La decisión sobre la modalidad de cuidado debe evaluarse en función de cada caso, las necesidades del paciente y las posibilidades reales de la familia.
Kremer también se refirió a las dificultades que enfrenta la investigación científica en Argentina, particularmente en materia de financiamiento.
Pese a haber vivido durante muchos años en Canadá y haber recibido oportunidades para continuar su carrera en el exterior, decidió desarrollar su trabajo en el país.
Según explicó, la necesidad de encontrar recursos y generar alternativas le permitió desplegar una creatividad que considera fundamental para sus investigaciones y para la formación de nuevos profesionales.
El médico destacó, además, su interés por trabajar con comunidades del interior y acercar las herramientas de diagnóstico y atención a personas que no siempre tienen acceso sencillo a los grandes centros médicos.
En ese sentido, aseguró que desde su institución buscan alternativas para facilitar la atención, mediante convenios y distintas modalidades de cobertura, incluidas las posibilidades que ofrece PAMI.
La intención, sostuvo, es encontrar caminos para que las personas puedan acceder a las evaluaciones y tratamientos que necesitan.
La visita de Jamus Kremer a Hernando permitirá conocer de primera mano los avances que se están desarrollando en el campo de las enfermedades neurodegenerativas, en un momento en el que la investigación comienza a poner el foco cada vez más temprano en la detección y prevención.
El encuentro también será una oportunidad para hablar sobre los síntomas que merecen atención, los recursos disponibles para las familias y las posibilidades que ofrece la ciencia para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
La charla se realizará el viernes 30 de octubre, a las 20.30, en el Cine Teatro Premier de Hernando.
La expectativa está puesta en acercar al público información actualizada sobre una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo y cuyo abordaje requiere tanto avances científicos como acompañamiento familiar, social y sanitario.
Porque, como se desprende de las palabras del especialista, el desafío no consiste solamente en tratar la enfermedad cuando ya está instalada, sino también en aprender a reconocer los riesgos, actuar a tiempo y cuidar la salud cerebral mucho antes de que aparezcan las primeras señales.
SU FORMACIÓN Y TRAYECTORIA PROFESIONAL
Janus Kremer es médico neurólogo, con formación de posgrado en Neurología de la Conducta en la Universidad de Toronto, Canadá. Fue fundador y director del Programa de Neurología de la Conducta del Hospital Privado de Córdoba y creó en 2006 el Instituto Privado Kremer de Neuropsiquiatría. Su trayectoria está vinculada con el abordaje de enfermedades como el Alzheimer, otras demencias, los trastornos cognitivos y conductuales y las enfermedades cerebrovasculares. También participa en investigaciones clínicas sobre nuevos tratamientos y en actividades científicas nacionales e internacionales. Actualmente dirige el Instituto Privado Kremer y desarrolla tareas vinculadas con la prevención, el diagnóstico temprano y la investigación de enfermedades neurológicas.




