Sin embargo, existe un indicador que permite observar otra dimensión del problema: la prevalencia.
Una estimación de Globocan correspondiente a 2022 calculó que 87.392 mujeres vivían en Argentina con un diagnóstico de cáncer de mama realizado durante los cinco años anteriores.
Esa cifra equivale aproximadamente al 0,37% de la población femenina, es decir, unas 371 mujeres por cada 100.000, o aproximadamente una de cada 270.
Se trata de la denominada prevalencia a cinco años. No significa que todas esas mujeres tuvieran un tumor activo ni que estuvieran recibiendo tratamiento al momento de la estimación. El grupo también puede incluir a pacientes que finalizaron el tratamiento y continúan bajo seguimiento médico.
Tampoco representa a todas las mujeres que alguna vez tuvieron cáncer de mama, porque no incluye los diagnósticos realizados más de cinco años antes.
Por eso, la cantidad total de mujeres que viven con antecedentes de esta enfermedad puede ser superior. Para establecer una cifra actualizada de prevalencia total se necesita una estimación específica que contemple períodos más prolongados.
Es importante aclarar que los 87.392 casos corresponden a una estimación de 2022, mientras que los 20.750 nuevos diagnósticos corresponden a 2024. Son indicadores de años diferentes y no deben sumarse ni compararse como si fueran un mismo recuento.
Uno de los datos más alentadores es que el cáncer de mama puede tener un pronóstico muy favorable cuando se detecta en sus etapas iniciales.
El Ministerio de Salud de la Nación señala que las tasas de curación pueden superar el 90% en los estadios iniciales.
Este porcentaje no significa que el 90% de todas las mujeres diagnosticadas en Argentina se cure. El pronóstico depende de la etapa en que se descubre la enfermedad, las características biológicas del tumor, el estado general de la paciente y el acceso oportuno a los tratamientos.
La supervivencia a cinco años es otro indicador utilizado internacionalmente. Expresa qué proporción de pacientes continúa con vida cinco años después del diagnóstico, pero no equivale necesariamente a curación definitiva.
En consecuencia, es fundamental distinguir entre curación, supervivencia y prevalencia: son indicadores diferentes que permiten comprender distintas dimensiones de la enfermedad.
En la provincia de Córdoba, el cáncer de mama ocupa el primer lugar entre los tumores malignos que afectan a las mujeres.
El Registro de Tumores de Córdoba informó históricamente una tasa de incidencia ajustada de 69,3 casos por cada 100.000 habitantes para esta enfermedad, según una publicación provincial anterior.
Ese valor debe interpretarse con precaución: corresponde a una serie histórica y no constituye una medición actualizada de 2024 o 2026.
Para conocer cuántas mujeres viven actualmente con cáncer de mama en Córdoba se necesita contar con una estadística provincial de prevalencia. También sería importante disponer de información reciente sobre la supervivencia y la distribución de los diagnósticos según el estadio en que se detectan.
La disponibilidad de estos indicadores permitiría comparar la situación provincial con la nacional y evaluar las necesidades de prevención, diagnóstico y tratamiento.
Entre los datos nacionales más recientes aparece una evolución favorable: la tasa de mortalidad por cáncer de mama descendió un 14% entre 2014 y 2024.
Según el Ministerio de Salud, pasó de 17,76 a 15,36 defunciones por cada 100.000 mujeres, de acuerdo con la tasa estandarizada informada.
El descenso constituye un avance, aunque no elimina el impacto sanitario de la enfermedad. En 2024 se registraron 5.912 fallecimientos y, de acuerdo con la información oficial, el 83% correspondió a mujeres de 50 años o más.
La tendencia refuerza la importancia de sostener los controles, mejorar el acceso a los estudios diagnósticos y garantizar tratamientos adecuados.
La morbilidad se refiere a la frecuencia de una enfermedad y a sus efectos sobre la salud. En el caso del cáncer de mama, no se limita a los nuevos diagnósticos: también comprende las complicaciones, las secuelas y las limitaciones que pueden experimentar las pacientes.
Entre las posibles consecuencias físicas del cáncer y sus tratamientos se encuentran el linfedema —una acumulación de líquido que puede provocar hinchazón, especialmente en el brazo—, el dolor persistente, las alteraciones de sensibilidad, las limitaciones de movilidad del hombro y la fatiga.
También pueden aparecer efectos hormonales, dificultades vinculadas a la imagen corporal y consecuencias emocionales, como ansiedad, temor a una recaída o dificultades para retomar las actividades cotidianas.
No todas las mujeres desarrollan estas complicaciones. Su aparición depende del tipo de tratamiento, de las características de la enfermedad y de las condiciones particulares de cada paciente.
En Argentina no se dispone aquí de una tasa nacional única y reciente que permita establecer qué porcentaje de las mujeres con cáncer de mama presenta secuelas o discapacidad. Por esa razón, no corresponde atribuirle a la enfermedad un índice general de morbilidad sin especificar qué indicador se está midiendo.
La atención integral debe contemplar tanto el tratamiento del tumor como la rehabilitación, el seguimiento clínico y el acompañamiento emocional.
La edad es uno de los principales factores asociados al cáncer de mama, especialmente a partir de los 50 años. Sin embargo, la enfermedad también puede presentarse en mujeres jóvenes y, con mucha menor frecuencia, en varones.
Entre los factores de riesgo reconocidos se encuentran:
Antecedentes personales de cáncer de mama o determinadas lesiones mamarias.
Antecedentes familiares, especialmente en familiares cercanos.
Alteraciones genéticas hereditarias, como las relacionadas con BRCA1 y BRCA2.
Antecedentes de radioterapia en el tórax.
Determinadas exposiciones hormonales.
Sedentarismo, exceso de peso y consumo de alcohol.
Tener un factor de riesgo no significa que una persona necesariamente desarrollará cáncer. Del mismo modo, no tener antecedentes familiares no elimina la posibilidad de padecerlo.
La mayoría de los casos no se explica exclusivamente por una predisposición hereditaria.
La mamografía es el principal estudio de detección recomendado para mujeres sin síntomas dentro de los grupos de edad establecidos por las guías sanitarias.
En Argentina, el Ministerio de Salud recomienda que las mujeres de entre 50 y 69 años, sin antecedentes personales ni familiares de cáncer de mama, se realicen una mamografía cada uno o dos años.
Para quienes están fuera de ese grupo etario o presentan factores de riesgo particulares, la conveniencia y frecuencia de los controles deben evaluarse con un profesional de salud.
La mamografía puede detectar lesiones antes de que sean palpables o provoquen síntomas. Por eso, la ausencia de dolor o de cambios visibles no descarta la enfermedad.
También es importante consultar ante la aparición de un nódulo en la mama o la axila, cambios recientes en el tamaño o la forma de una mama, alteraciones persistentes de la piel, retracción del pezón o secreciones, especialmente si contienen sangre.
Estos signos no significan necesariamente que exista cáncer, pero requieren evaluación médica.
No todos los casos de cáncer de mama pueden prevenirse, pero existen medidas que contribuyen a reducir determinados riesgos y mejorar las posibilidades de diagnóstico oportuno.
Mantener actividad física, evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y sostener un peso saludable son acciones beneficiosas para la salud general.
A su vez, la prevención requiere garantizar el acceso a las mamografías, las consultas médicas, los estudios complementarios y los tratamientos adecuados.
El desafío sanitario no consiste solamente en promover controles durante octubre, sino en asegurar que las mujeres puedan realizarlos durante todo el año, independientemente de su lugar de residencia o cobertura de salud.
Las cifras muestran que el cáncer de mama continúa siendo un problema de gran impacto en Argentina y Córdoba. También reflejan que la detección temprana puede mejorar significativamente el pronóstico.
La información, los controles oportunos y el acceso a una atención integral son herramientas fundamentales para que cada vez más mujeres puedan atravesar la enfermedad con mejores posibilidades de recuperación y calidad de vida.
Ministerio de Salud de la Nación: estadísticas de incidencia del cáncer. Incluye los datos nacionales de 2024.
Ministerio de Salud: evolución de la mortalidad por cáncer de mama. Publicado el 16 de octubre de 2026.
Observatorio Global del Cáncer (Globocan/IARC). Fuente internacional para incidencia y prevalencia.
Gobierno de Córdoba: Registro Provincial de Tumores. Información provincial sobre incidencia.
Ministerio de Salud: cáncer de mama. Información sobre detección, controles y factores de riesgo.




