Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, en el seno de una familia de recursos modestos. Su formación fue principalmente autodidacta y desde muy joven estuvo vinculado a la enseñanza.
A los 15 años comenzó a ejercer como maestro y, a lo largo de su vida, desarrolló una intensa actividad como educador, escritor, periodista, político y estadista.
Su pensamiento estuvo fuertemente marcado por la necesidad de ampliar el acceso a la educación. Consideraba que la escuela debía llegar a todos los sectores de la sociedad y que el Estado tenía un papel central en esa tarea.
Durante sus años de exilio en Chile, participó activamente de proyectos educativos y tuvo contacto con distintos sistemas de enseñanza. También realizó viajes por Europa y Estados Unidos para estudiar modelos educativos y conocer experiencias que luego intentaría trasladar a la Argentina.
En 1845 publicó “Facundo: Civilización y Barbarie”, una de sus obras más conocidas y una pieza fundamental de la literatura y el pensamiento político argentino del siglo XIX. El libro analiza la realidad política y social del país a partir de la figura del caudillo riojano Juan Facundo Quiroga.
Sarmiento fue presidente de la Nación entre 1868 y 1874. Durante su gobierno impulsó especialmente el desarrollo de la educación pública, la creación de escuelas y la formación de docentes.
Una de sus principales preocupaciones fue incrementar la cantidad de establecimientos educativos y promover la capacitación de maestros. También impulsó la llegada de docentes extranjeros, especialmente de Estados Unidos, para contribuir al desarrollo del sistema educativo argentino.
Durante su presidencia se crearon numerosas escuelas, se promovió la educación primaria y se fundaron instituciones vinculadas con la formación docente y científica.
También durante su gobierno se desarrollaron políticas vinculadas con las comunicaciones, los ferrocarriles, el telégrafo, las bibliotecas y la expansión de la actividad científica.
Entre las instituciones relacionadas con su impulso educativo se encuentra la Escuela Normal de Paraná, creada en 1870, que se convirtió en una referencia para la formación de maestros en el país.
Para Sarmiento, la educación no debía limitarse a transmitir conocimientos. Tenía además una dimensión social y política: formar ciudadanos capaces de participar de la vida pública.
La idea de “educar al soberano” estaba vinculada justamente con esa concepción. En una república, el soberano es el pueblo, y para Sarmiento una ciudadanía educada constituía una condición fundamental para el funcionamiento de las instituciones.
Su figura, como ocurre con muchos de los grandes protagonistas de la historia argentina, también ha sido objeto de debates y cuestionamientos a lo largo del tiempo. Sus posiciones políticas, sus enfrentamientos con los caudillos y su concepción de “civilización y barbarie” generaron y continúan generando distintas interpretaciones históricas.
Sin embargo, su influencia sobre el desarrollo de la educación argentina resulta innegable y su figura quedó estrechamente vinculada con la expansión de la escuela pública y la formación de maestros.
Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay, a los 77 años. En homenaje a su trayectoria, esa fecha fue establecida como Día del Maestro en Argentina.
A 138 años de su fallecimiento, el busto de Sarmiento en la plazoleta que lleva su nombre volvió a ser escenario de un reconocimiento a su figura.
La colocación de la ofrenda floral permitió recuperar no solamente la memoria del expresidente y educador, sino también el significado de una jornada dedicada a quienes sostienen cotidianamente la tarea de enseñar.
En ese sentido, el homenaje tuvo como protagonistas indirectos a maestros y maestras de Hernando, quienes cada día desarrollan su labor en las aulas, acompañando procesos de aprendizaje y dejando huellas que trascienden los contenidos escolares.
El Día del Maestro se presenta así como una oportunidad para recordar a Sarmiento, pero también para reconocer a quienes continúan haciendo de la educación una herramienta de transformación, inclusión y construcción de futuro.
A todos los maestros y maestras de Hernando: feliz Día!!!



