Durante las primeras horas del jueves, el cambio de tiempo comenzó a sentirse con mayor intensidad en el sur de la provincia. Se registraron lluvias y tormentas y, en sectores de Río Cuarto y otras localidades del sur cordobés, hubo caída de granizo.
Uno de los episodios más destacados se produjo en Marcos Juárez, donde alrededor de las 8:30 una tormenta acompañada por fuertes vientos del sur provocó una intensa caída de granizo. El fenómeno se extendió durante aproximadamente 20 minutos y dejó sectores completamente cubiertos de blanco. También se registraron tormentas en localidades cercanas como Corral de Bustos.
El ingreso del frente frío también provocó fuertes ráfagas, especialmente en el sur provincial, donde durante la mañana superaron los 65 kilómetros por hora en algunos sectores. En Córdoba capital, las ráfagas superaron los 30 kilómetros por hora.
La explicación está en la fecha.
El Servicio Meteorológico Nacional utiliza como referencia para analizar la llamada Tormenta de Santa Rosa el período comprendido entre el 25 de agosto y el 4 de septiembre, es decir, cinco días antes y cinco días después del tradicional 30 de agosto.
Por lo tanto, el episodio ocurrido este jueves 27 de agosto está exactamente dentro de esa ventana.
Además, las características del fenómeno —frente frío, descenso de temperatura, humedad, inestabilidad, tormentas, fuertes vientos y granizo— son compatibles con los procesos atmosféricos que pueden producirse durante esta época de transición entre el invierno y la primavera.
Esto permite hablar de un episodio de Santa Rosa en el sentido popular y climatológico, aunque no de un fenómeno meteorológico independiente llamado “Tormenta de Santa Rosa”.
La historia de Santa Rosa tiene su origen en Lima, Perú, en 1615.
Según la tradición, la ciudad se encontraba amenazada por una incursión de piratas y Rosa de Lima habría pedido mediante sus oraciones que Lima fuera protegida. El relato sostiene que posteriormente se desató una fuerte tormenta que impidió el desembarco de los invasores.
Con el paso del tiempo, aquel episodio quedó vinculado a la figura de Santa Rosa y a la creencia de que, alrededor de su festividad, se produce una tormenta importante.
La tradición llegó a Argentina y se incorporó fuertemente al folklore popular, especialmente en la zona central del país.
No.
Los datos del Servicio Meteorológico Nacional muestran que la tradición tiene una base estadística, pero no una certeza meteorológica.
El organismo analizó los registros del Observatorio Central Buenos Aires correspondientes a 118 años, entre 1906 y 2023, tomando como referencia el período del 25 de agosto al 4 de septiembre.
En 67 de esos 118 años —el 57%— se registraron tormentas durante ese período. Sin embargo, no todas fueron intensas ni estuvieron acompañadas por grandes precipitaciones.
Es decir: Santa Rosa no llega todos los años y tampoco necesariamente es una tormenta extraordinaria.
La explicación está relacionada con el cambio de estación.
Durante las últimas semanas del invierno comienzan a ingresar con mayor frecuencia masas de aire cálido y húmedo provenientes del norte, mientras todavía persisten masas de aire frío.
Además, aumenta progresivamente la radiación solar y comienzan a modificarse los patrones de circulación atmosférica.
El encuentro entre aire cálido y húmedo y aire frío puede generar condiciones de inestabilidad, favoreciendo el desarrollo de tormentas, algunas de ellas acompañadas por fuertes lluvias, ráfagas, actividad eléctrica y granizo.
Por eso, la llegada de tormentas hacia fines de agosto no es producto de una casualidad ni de una fecha mágica, sino de condiciones atmosféricas que comienzan a ser más frecuentes durante la transición hacia la primavera.
El episodio de este jueves no necesariamente será el único sistema de inestabilidad de este período.
Los pronósticos para el cierre de agosto contemplan nuevos cambios en distintas regiones del país. Para Córdoba, la inestabilidad puede continuar en algunos sectores, mientras que el comportamiento del tiempo durante el fin de semana deberá seguirse con las actualizaciones de los pronósticos.
Esto abre incluso una posibilidad curiosa: que haya más de un episodio que popularmente pueda ser bautizado como “Santa Rosa” durante estos días.
De hecho, especialistas advierten que no existe un criterio meteorológico que permita determinar cuál es “la verdadera” Tormenta de Santa Rosa cuando se producen varios sistemas dentro de la ventana tradicional.
Popularmente, podemos decir que sí.
El episodio de este jueves 27 de agosto ocurrió dentro del período establecido por el SMN para estudiar la Tormenta de Santa Rosa y tuvo características propias de un importante cambio de tiempo: tormentas, granizo, fuertes ráfagas, descenso térmico y el ingreso de aire frío.
Pero científicamente es más correcto hablar de una tormenta ocurrida durante el período de Santa Rosa, y no de una tormenta que necesariamente tenga que producirse todos los años.
La tradición, una vez más, se encuentra con la meteorología. Y este año, en Córdoba, Santa Rosa ya dejó su primera señal en forma de granizo, viento y tormentas.




