Según el informe, Argentina atraviesa un proceso acelerado de envejecimiento poblacional. Entre 1947 y 2022, mientras la población total del país se multiplicó 2,9 veces, la cantidad de personas de 60 años o más se multiplicó 7,5 veces y la de mayores de 75 años lo hizo 11,5 veces. Las proyecciones indican además que durante la próxima década la población de mayor edad superará en cantidad a la población joven.
Actualmente, casi el 12% de la población argentina tiene 65 años o más. El fenómeno, sin embargo, no se presenta de la misma manera en todo el territorio.
La Fundación COLSECOR advierte que vivir la vejez en ciudades pequeñas y medianas del interior puede implicar dificultades adicionales por la menor disponibilidad de servicios y redes de apoyo. A esto se suma la migración de jóvenes hacia ciudades más grandes en busca de oportunidades laborales o educativas, reduciendo las redes familiares disponibles en las localidades de origen.
El informe señala que uno de cada cuatro mayores de 65 años vive solo. Entre quienes tienen más de 80 años, la proporción llega al 36%.
La situación se combina con las dificultades que aparecen cuando una persona necesita asistencia para desarrollar actividades cotidianas. Según datos de la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores, en 2012 el 10% de las personas de 60 años o más tenía dificultades para realizar actividades básicas de la vida diaria y el 22% presentaba dificultades para actividades instrumentales.
A esto se suma que las tareas de cuidado continúan estando fuertemente feminizadas y atravesadas por la informalidad. La Fundación señala que entre el 75% y el 77% de las trabajadoras de cuidado no están registradas, por lo que carecen de obra social y aportes jubilatorios.
La problemática también tiene una dimensión económica.
El informe plantea que el costo de una residencia geriátrica y de los servicios de cuidado puede resultar difícil de afrontar para una persona mayor y su familia, especialmente cuando los ingresos provienen exclusivamente de una jubilación.
En agosto de 2026, la jubilación mínima se ubicaba en $489.775, incluyendo un bono de $70.000. La Fundación advierte que ese ingreso resulta insuficiente frente al costo de los servicios de cuidado y que la situación se vuelve todavía más compleja para quienes no cuentan con redes familiares o recursos económicos.
En este escenario, la Agenda Pública de Fundación COLSECOR dedica un apartado específico a las respuestas que están construyendo distintas localidades y cooperativas.
Allí aparece Hernando.
El informe señala que la Cooperativa de Obras, Servicios Públicos y Sociales de Hernando participa en la Fundación Hernando, institución de la que depende la residencia para adultos mayores.
Según los datos incluidos en la publicación, en julio de 2026 la residencia tenía 37 plazas ocupadas y lista de espera, mientras se trabajaba en un proyecto para ampliar la capacidad hasta 40 residentes.
La experiencia de Hernando es presentada junto a otras iniciativas cooperativas de localidades del interior, entre ellas Vicuña Mackenna y Berrotarán, ambas en Córdoba, además de un caso desarrollado en Macachín, La Pampa.
El denominador común es la búsqueda de respuestas locales para evitar que las personas mayores deban abandonar su comunidad cuando necesitan cuidados o una residencia.
La Fundación COLSECOR plantea que el desafío no consiste solamente en construir más residencias geriátricas.
También es necesario desarrollar alternativas que permitan a las personas mayores mantener el mayor nivel de autonomía posible y permanecer cerca de sus vínculos.
Entre esas opciones aparecen las viviendas asistidas, los centros de día, los cuidados domiciliarios y otros espacios comunitarios capaces de acompañar distintos grados de dependencia.
En las pequeñas y medianas localidades, esta cuestión adquiere una dimensión particular: cuando no existen plazas suficientes, una persona mayor puede verse obligada a trasladarse a otra ciudad, alejándose de su familia, sus amigos y del lugar donde desarrolló buena parte de su vida.
Uno de los ejes centrales del informe es precisamente el rol que pueden asumir las cooperativas en sus comunidades.
Por su cercanía con los asociados y su presencia cotidiana en las localidades, algunas entidades comenzaron a incorporar el envejecimiento y los cuidados como parte de las necesidades sociales que deben ser abordadas colectivamente.
La experiencia de Hernando aparece en ese contexto: una cooperativa que participa de una institución destinada al cuidado de personas mayores y que, frente a una demanda existente, trabaja en la ampliación de su capacidad.
La Fundación COLSECOR aclara, sin embargo, que estas experiencias locales no pueden reemplazar una política pública integral. El desafío de garantizar una vejez digna requiere respuestas articuladas entre el Estado, los municipios, las organizaciones comunitarias, las cooperativas y las propias familias.
La publicación vuelve a poner sobre la mesa una realidad que también se manifiesta en nuestra ciudad: la necesidad de contar con más espacios y recursos para acompañar a una población que envejece y que, en algunos casos, requiere cuidados permanentes.
Los datos aportados sobre la residencia de adultos mayores de Hernando —37 plazas ocupadas, lista de espera y un proyecto para ampliar la capacidad a 40 residentes— muestran que la demanda existe y que el tema forma parte de los desafíos que deberá afrontar la comunidad en los próximos años.
La pregunta que atraviesa el informe de Fundación COLSECOR es, en definitiva, cómo construir una sociedad preparada para vivir más años sin que envejecer signifique perder autonomía, vínculos o arraigo.
Y en ese debate, Hernando aparece como una de las comunidades del interior que ya está construyendo respuestas concretas frente al desafío del cuidado de las personas mayores.
Fuente: Fundación COLSECOR – Agenda Pública, “Crisis de cuidados: el desafío de construir un sistema integral para las personas mayores”, publicada el 25 de agosto de 2026. Leer el informe completo de Fundación COLSECOR




