Durante julio, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 1,4% en promedio en las localidades del interior monitoreadas por la Fundación COLSECOR. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en tanto, el incremento fue mayor y alcanzó el 2,6%.
El relevamiento determinó que durante julio un adulto referente necesitó al menos $216.681 para cubrir sus necesidades alimentarias básicas y no quedar por debajo de la línea de indigencia.
En CABA, ese mismo requerimiento llegó a $288.832, un 33,29% más.
Para una pareja de adultos mayores, la Canasta Alimentaria alcanzó en promedio $325.022 en las localidades relevadas, mientras que en Capital Federal llegó a $444.801.
En el caso de una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores en edad escolar, el costo de los alimentos básicos llegó a $669.545 en el interior, frente a $880.938 en CABA, una diferencia del 31,57%.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, sostuvo que la pérdida de poder adquisitivo continúa teniendo un impacto directo sobre las ventas.
Según explicó, los comerciantes venden menos porque las familias deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a gastos que no pueden postergar.
Grinman señaló además que el salario real todavía se encuentra alrededor de un 10% por debajo de la inflación.
A esto se suma, según el análisis del sector, el peso creciente de los servicios y las tarifas dentro del presupuesto familiar.
La prioridad, en muchos hogares, pasa primero por afrontar gastos como luz, gas y transporte, y luego por comprar alimentos y otros bienes.
Ese escenario termina afectando especialmente al consumo de productos que pueden postergarse, como la indumentaria, y favorece además la elección de segundas marcas.
El diagnóstico del sector comercial apunta a un cambio en las decisiones de consumo de las familias.
Cuando los ingresos no acompañan el aumento acumulado de los precios, las compras se reorganizan en función de las prioridades. Los gastos esenciales ocupan una mayor proporción del presupuesto y queda menos dinero disponible para el resto de los bienes y servicios.
Desde la Fundación COLSECOR remarcan que esta situación tiene un correlato directo en el desempeño comercial de las localidades del interior.
"Muchas familias todavía no llegan a fin de mes", señaló Grinman al explicar que los salarios arrastran una pérdida frente a la inflación.
Los datos muestran también diferencias importantes entre el interior y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Aunque la Canasta Alimentaria resulta más económica en las localidades relevadas por COLSECOR, el análisis del sector comercial advierte que el nivel de ingresos y la capacidad de compra son determinantes para comprender la situación del consumo.
El relevamiento de la Fundación COLSECOR se realiza en localidades de distintas provincias argentinas y busca aportar información sobre la evolución de los precios y las condiciones económicas de las comunidades del interior.
El escenario que surge del último informe combina así alimentos que continúan aumentando, salarios que todavía no recuperan plenamente el terreno perdido frente a la inflación y consumidores que priorizan gastos esenciales, una combinación que mantiene condicionado al comercio y al consumo masivo.




