Al ser consultado por las críticas que habitualmente recibe desde la bancada opositora, el intendente comenzó haciendo una aclaración.
Aseguró que evita centrar su gestión en responder cuestionamientos políticos y sostuvo que la función de la oposición forma parte del sistema democrático.
"Yo no hablo de la oposición."
Inmediatamente explicó el motivo de esa postura.
"Ellos fueron elegidos para oponerse, no para sumarse al gobierno."
Para Bianchini, la existencia de una oposición crítica forma parte del funcionamiento institucional normal y no constituye un obstáculo para gobernar.
Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista surgió cuando se le preguntó directamente por las versiones que insisten en un distanciamiento personal con algunos dirigentes opositores.
Sin rodeos, el intendente confirmó esa situación.
"Tengo problemas personales con ellos."
Cuando se le consultó por qué no saluda a determinados referentes de la oposición, respondió con la misma sinceridad.
"Porque tengo problemas personales con ellos."
No intentó minimizar la situación ni negar el conflicto. Por el contrario, diferenció claramente las cuestiones personales del ejercicio de la función pública.
Pese a reconocer ese distanciamiento, Bianchini insistió en que esas diferencias no tienen consecuencias sobre el funcionamiento del municipio.
Incluso utilizó un ejemplo cotidiano para relativizar el tema.
"¿Cuál es el problema de que yo no te salude? ¿Vos vas a cerrar la radio?"
Con esa respuesta buscó transmitir que la convivencia institucional puede mantenerse aun cuando existan diferencias personales entre dirigentes políticos.
También sostuvo que todas las partes conocen los límites del respeto institucional y que no existe riesgo de que esas situaciones deriven en conflictos mayores.
En otro tramo de la conversación, el jefe comunal apeló nuevamente al plano personal para explicar su posición.
"Somos grandes."
Con esa expresión dio a entender que no considera necesario mantener gestos de cordialidad cuando existen diferencias profundas.
Para reforzar esa idea utilizó una referencia religiosa.
Recordó el episodio bíblico del beso de Judas para explicar que, a su criterio, los gestos de cercanía no siempre reflejan relaciones sinceras.
"No va conmigo eso."
De esa manera dejó en claro que prefiere mantener una actitud frontal antes que aparentar una relación cordial que, según entiende, no existe.
A pesar de esas diferencias, Bianchini remarcó que nunca intentó obstaculizar el trabajo de la oposición.
"Yo no interfiero en nada de lo que ellos hagan."
Añadió que cada bloque político debe cumplir el rol que la ciudadanía le asignó en las urnas y que corresponde respetar esa función.
Incluso afirmó que muchas veces se exageran las diferencias políticas y que, en definitiva, el oficialismo cuenta con la mayoría otorgada por el voto popular para impulsar su programa de gobierno.
Durante la entrevista también hizo referencia al funcionamiento del Concejo Deliberante.
Según expresó, las discusiones y cuestionamientos forman parte de la dinámica política habitual y no deberían interpretarse como una situación excepcional.
Reconoció que existen desacuerdos en distintos temas, pero sostuvo que el Ejecutivo continúa trabajando dentro de los mecanismos institucionales previstos por la Carta Orgánica.
"Ellos son minoría. La mayoría fue puesta por la ciudad."
Con esa afirmación defendió la legitimidad política del oficialismo para avanzar con las iniciativas que considera prioritarias para la gestión.
A diferencia de otros pasajes de la entrevista, donde predominó un tono moderado, al hablar de la oposición Bianchini eligió expresarse con total franqueza.
No buscó suavizar las diferencias personales ni transmitir una imagen de acercamiento político.
Por el contrario, reafirmó que esas discrepancias existen, pero insistió en que no afectan las decisiones de gobierno ni el funcionamiento institucional del municipio.
Su mensaje dejó dos ideas claramente diferenciadas: por un lado, el reconocimiento de conflictos personales con algunos referentes opositores; por otro, la convicción de que esas diferencias no deben impedir que cada sector cumpla el rol que le asignó la ciudadanía.




