Así lo expresó Edgardo Osso durante una entrevista con RH1, en la que repasó el camino recorrido desde 1991 hasta la actualidad y reflexionó sobre una misión que, asegura, hoy puede considerarse cumplida: que Hernando conozca, valore y mantenga viva la historia de Malvinas.
"Nacimos por una necesidad de contar nuestra historia y de buscar soluciones a las problemáticas que vivíamos los veteranos de guerra", recordó Osso. En aquellos años, explicó, el objetivo principal era romper el silencio que rodeaba a quienes habían regresado del conflicto y comenzar un proceso de reconocimiento social que estaba lejos de existir.
Mirando hacia atrás, Osso reconoce que el Centro atravesó décadas de intenso trabajo.
Charlas en escuelas, actos, investigaciones, encuentros comunitarios, proyectos culturales y gestiones institucionales fueron algunas de las herramientas utilizadas para que la comunidad comprendiera qué había significado realmente la guerra y cuáles eran las secuelas que seguían padeciendo los veteranos.
"Cuando empezamos, la preocupación era que Malvinas no quedara en el olvido. Hoy vemos que esa semilla germinó", afirmó.
Según explicó, durante muchos años el Centro de Hernando fue referencia provincial e incluso nacional. Desde aquí impulsaron proyectos de ley destinados a mejorar la calidad de vida de los excombatientes, especialmente en materia de salud mental, vivienda y acceso al trabajo.
Uno de esos proyectos nació tras una encuesta realizada a casi 700 veteranos de toda Córdoba, cuyos resultados evidenciaron una preocupante realidad psicológica y social.
Aunque aquella iniciativa legislativa nunca llegó a aprobarse, Osso considera que el trabajo realizado permitió que numerosos centros de veteranos surgieran en distintas localidades de la provincia tomaran como base muchas de las experiencias desarrolladas desde Hernando.
Uno de los momentos más profundos de la entrevista estuvo relacionado con las consecuencias invisibles que dejó la guerra.
Osso recordó que durante años el foco estuvo puesto exclusivamente en los aspectos militares del conflicto, dejando de lado la historia personal de quienes combatieron.
"Durante mucho tiempo hablábamos de la guerra, pero no hablábamos de nosotros."
Ese cambio comenzó hace aproximadamente una década, cuando decidió contar públicamente su propia experiencia emocional.
Reconoció que el acompañamiento psicológico fue fundamental para atravesar ese proceso y que todavía hoy continúa trabajando sobre aquellas heridas.
"Romper ese hielo fue fundamental."
También recordó una cifra que considera alarmante: después de la guerra murieron casi tantos veteranos como soldados fallecieron durante el conflicto, muchos de ellos como consecuencia del estrés postraumático.
"La sociedad todavía no conoce ni entiende esa realidad", lamentó.
Otro de los capítulos importantes de la conversación estuvo dedicado a su libro.
Osso reveló que el impulso definitivo para publicarlo nació justamente en los estudios de RH1, durante una entrevista realizada en el marco de los 40 años de la Guerra de Malvinas.
En aquella oportunidad, uno de sus hijos expresó un deseo que terminó siendo determinante.
"Me gustaría que mi papá terminara el libro."
Aquellas palabras terminaron de convencerlo.
Sin embargo, explicó que el manuscrito existía desde hacía muchos años, aunque cargado de dolor, bronca y heridas todavía abiertas.
El trabajo terapéutico permitió transformar ese material y convertirlo finalmente en una obra publicada.
"Para mí fue una catarsis."
Incluso recordó el instante en que escribió el punto final.
"Cuando terminé sentí que algo se cerraba y empezaba otra forma de vivir."
El libro superó ampliamente todas sus expectativas.
La primera edición se agotó antes de comenzar la presentación y hoy ejemplares de la obra llegaron a distintos puntos de Argentina, además de España, Italia, Brasil y Estados Unidos gracias al boca a boca de los lectores.
Quizás una de las frases que mejor resume el sentimiento de Osso sea la que hoy utilizan desde el Centro de Veteranos:
"Hernando es malvinera."
No se trata solamente de un eslogan.
Es la conclusión de más de tres décadas de trabajo.
El veterano recordó que, en los primeros años, cuando ellos realizaban homenajes en la plaza, muchas personas observaban desde la vereda sin animarse siquiera a acercarse.
Con el tiempo esa realidad cambió por completo.
Hoy los actos convocan a instituciones, familias, docentes y estudiantes que participan activamente de las propuestas relacionadas con Malvinas.
Escuelas como Bernardino Rivadavia desarrollan proyectos que luego son replicados en otras provincias, mientras que las nuevas generaciones abrazan a los veteranos, les hacen preguntas y mantienen vivo el interés por conocer la historia.
"Hoy ya no somos nosotros los que generamos todo. Son los docentes, los chicos y las instituciones los que siguen sembrando memoria."
Para Osso, esa transformación representa el mayor logro alcanzado por el Centro durante estos 35 años.
Al cerrar la entrevista, Edgardo Osso aseguró que la tarea principal del Centro fue cumplida.
No porque la causa Malvinas haya terminado, sino porque la sociedad comprendió la importancia de mantener viva su memoria.
Después de décadas de trabajo silencioso, de charlas, de proyectos educativos y de innumerables acciones comunitarias, hoy siente que la comunidad de Hernando hizo propia esa historia.
Una historia que no pertenece solamente a quienes combatieron en las islas, sino a todo un país.
Y esa, quizá, sea la mayor victoria que los veteranos de Hernando consiguieron después de la guerra.
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