Durante la entrevista, Josefina explicó que la Fiesta de las Patrias es mucho más que una competencia ecuestre. Durante cinco días se desarrollan pruebas de rienda, jineteadas, peñas folklóricas, pealadas y distintas actividades tradicionales que convocan a miles de personas de todas las provincias argentinas.
Solo en la jornada destinada a las mujeres participaron alrededor de 350 competidoras, mientras que las restantes categorías reunieron entre 700 y 1.000 jinetes. Paralelamente, miles de familias permanecen toda la semana dentro del predio de la Sociedad Rural de Saladillo, donde se arma una verdadera ciudad con motorhomes, carpas, espacios gastronómicos, peñas, campeonatos de truco y espectáculos.
"Es como un mundial de las pruebas de rienda porque no hay otra fiesta en el país que convoque a tantos jinetes", destacó Josefina.
Josefina relató que la competencia fue muy exigente desde el inicio. En la primera ronda le tocó enfrentar a una de las corredoras más reconocidas de la disciplina, pero consiguió superarla y avanzar.
Tras ganar sus primeras carreras ingresó automáticamente al grupo de competidoras premiadas. Finalmente, un pequeño error en una de las maniobras la dejó fuera de las semifinales, aunque igualmente finalizó entre las mejores clasificadas y obtuvo un premio económico de 300 mil pesos.
En otra de las categorías, un inconveniente con el estribo durante la largada le impidió exigir al máximo a su caballo, aunque destacó el gran rendimiento de ambos animales durante toda la competencia.
Durante la charla también explicó que el trabajo con sus caballos, Estratega y Fidelito, demanda dedicación diaria.
Lejos de tratarse únicamente de correr, aseguró que los animales entrenan todos los días entre una hora y una hora y media, siguen una alimentación específica, reciben controles permanentes y hasta un cronograma de herraje cada 40 días.
"Son atletas. Uno pasa todo el día con ellos y terminan siendo compañeros. Se acostumbran a los horarios y generan un vínculo muy fuerte con quien los cuida", expresó.
Finalizada la experiencia en Saladillo, Josefina ya comenzó a preparar la próxima gran cita del calendario nacional.
El desafío será la Fiesta Grande del Talar, en General Madariaga, cerca de Pinamar, que se desarrollará entre fines de octubre y comienzos de noviembre.
Allí el nivel de exigencia será aún mayor: solo 40 competidores logran clasificarse en la categoría de caballos mansos y hombres y mujeres participan en igualdad de condiciones. Josefina ya logró acceder a esa competencia en años anteriores junto a Fidelito y buscará repetir la experiencia en esta nueva edición.
Con esfuerzo, dedicación y pasión por las tradiciones criollas, Josefina Arese continúa llevando el nombre de Hernando a las competencias ecuestres más importantes del país, demostrando que el talento local también tiene un lugar de privilegio en el mundo de las pruebas de rienda.
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