El fútbol consiguió algo que pocas cosas logran: hacer hablar el mismo idioma a personas que quizás nunca cruzan una palabra. Al lado de otro con la camiseta argentina todos somos iguales. Eso tiene un valor enorme.
Argentina perdió. Sí. Pero también hay que reconocer que España hizo un Mundial extraordinario. Llegó a la final siendo el mejor equipo del torneo, con apenas un gol recibido, y ayer fue superior. Se puede discutir un planteo, un cambio o una decisión táctica, pero la realidad es que ganó bien.
Eso no disminuye en nada lo que hizo esta Selección. Al contrario. Llegó a otra final jugando muchos partidos al límite, sufriendo, peleando cada pelota, dejando todo. A veces la garra alcanza y otras veces enfrente hay un rival mejor.
También creo que ahora empezará una etapa que no será sencilla. Nos acostumbramos a ganar. Nos acostumbramos tanto que pareciera que salir campeón fuera algo normal. Y no lo es. Esta generación nos hizo creer que levantar copas era una costumbre, cuando en realidad vivimos una etapa histórica que difícilmente vuelva a repetirse de la misma manera.
Por eso tampoco me sorprendería si Lionel Scaloni decide cerrar este ciclo. No por haber perdido una final, sino porque construyó un proyecto alrededor de una generación irrepetible de futbolistas. Muchos ya comenzaron a despedirse y el principal de todos, Lionel Messi, también está llegando al final de su recorrido con la Selección.
Scaloni tiene derecho a pensar qué quiere hacer con su futuro. Si decide dar un paso al costado, no sería una derrota, sino el cierre natural de un proceso que cambió para siempre la historia del fútbol argentino.
Otra cosa que seguramente aparecerá desde hoy son los análisis exagerados, las críticas desmedidas y las polémicas innecesarias. Ya empezó a pasar con Sofi Martínez. Me parece injusto. Da la sensación de que todavía cuesta aceptar que una mujer ocupe un lugar de privilegio en el periodismo deportivo sin que aparezcan comentarios machistas intentando desacreditarla. Si ese mismo vínculo con Messi lo hubiera tenido un periodista hombre, nadie habría dicho absolutamente nada.
Y hablando de reconocimientos, sigo creyendo que Lionel Messi merecía el Balón de Oro del Mundial. Con 39 años volvió a llevar a la Argentina a una final, fue determinante durante todo el torneo y volvió a demostrar por qué sigue siendo un futbolista distinto. Que no se lo hayan dado no cambia absolutamente nada de lo que representa.
También quiero decir algo sobre la posibilidad de decretar un feriado nacional. Personalmente no lo comparto. Aun si Argentina hubiera sido campeón. El Mundial termina, las emociones quedan, pero el país tiene que seguir funcionando. Hay momentos para festejar y momentos para volver a la realidad.
Y esa realidad es la que tenemos hoy.
Nos pesa un poco el cuerpo, el ánimo y quizás el corazón. Pero también es el Día del Amigo. Una buena excusa para encontrarnos, para compartir un rato, para levantar la cabeza y recordar que, más allá de una derrota deportiva, la vida sigue.
Tuvimos el privilegio de disfrutar otro Mundial. Lo gritamos, lo sufrimos, nos abrazamos con desconocidos y volvimos a sentir que un país entero podía emocionarse al mismo tiempo.
Ahora toca guardar esos recuerdos, agradecer lo vivido y seguir adelante.
Porque, al fin y al cabo, el fútbol nos regala alegrías inmensas, pero la vida real siempre nos está esperando.




