Uno de los ejes planteados durante el informe fue la importancia de no limitar la discusión a los casos más resonantes, sino también revisar las conductas naturalizadas que forman parte de la vida cotidiana.
Camila remarcó que muchas expresiones, comentarios, chistes o situaciones que suelen minimizarse terminan formando parte de una construcción cultural que habilita distintas formas de violencia.
En ese sentido, sostuvo que la reflexión debe atravesar todos los ámbitos de la sociedad: la familia, la escuela, los grupos de amigos, las redes sociales y las instituciones.
La integrante del equipo de RH1 también hizo referencia al caso de Agostina, hecho que conmocionó a la opinión pública y que volvió a instalar debates sobre las responsabilidades individuales y colectivas.
Entre otros aspectos, cuestionó la tendencia social a buscar explicaciones en la conducta de las víctimas en lugar de focalizarse en quienes ejercen la violencia.
“Todavía se sigue poniendo el foco en la víctima y no en quien cometió el delito”, señaló durante el informe.
Otro de los puntos destacados fue el rol de la educación como herramienta fundamental para prevenir situaciones de violencia.
Herranz sostuvo que tanto las familias como las instituciones educativas cumplen una función central en la formación de niños, niñas y adolescentes, permitiendo identificar conductas violentas y promoviendo vínculos saludables desde edades tempranas.
Asimismo, destacó la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) como espacio para brindar herramientas que permitan reconocer situaciones de riesgo, pedir ayuda y construir relaciones basadas en el respeto.
Finalmente, el informe dejó un mensaje dirigido a quienes atraviesan situaciones de violencia o conocen casos cercanos.
La invitación fue a no callar, buscar acompañamiento y recurrir a instituciones, profesionales o personas de confianza que puedan brindar contención y orientación.
“El silencio no puede seguir siendo una opción”, fue una de las conclusiones centrales de una jornada que volvió a poner en agenda una problemática que sigue exigiendo respuestas concretas y compromiso social.
En Villa María, la convocatoria tuvo lugar en Plaza Centenario, desde donde se realizó una marcha para visibilizar el reclamo. En tanto, en Río Tercero se desarrollaron actividades de encuentro, intercambio, memoria y expresiones culturales vinculadas al movimiento Ni Una Menos.




