Cada generación guarda alguna anécdota. Están las travesuras propias de la adolescencia, aquellas bromas que con el paso de los años dejaron de ser picardías para transformarse en recuerdos entrañables. Su pequeño Fiat 600 cambiando misteriosamente de lugar en el frente de la escuela, la tiza sobre la silla o sus clases dadas con una pasión inconfundible forman parte de las historias que hoy vuelven a la memoria con enorme cariño.
Quienes compartieron las aulas con ella coinciden en que era una profesora apasionada, exigente y profundamente comprometida con la educación. Tenía una personalidad única, espontánea y auténtica, capaz de despertar el interés por la literatura en cientos de jóvenes que, décadas después, todavía la recuerdan con gratitud.
También fue una mujer de fuertes valores familiares. Dedicó gran parte de su vida al cuidado de sus padres y siempre fue reconocida por la entrega con la que afrontó cada una de sus responsabilidades, tanto personales como profesionales.
Su fallecimiento vuelve a poner en primer plano el recuerdo de tantos docentes que dejaron una huella imborrable en la historia educativa de Hernando. Profesores que enseñaban por convicción, por amor a la tarea y que formaron a generaciones enteras desde el respeto, la dedicación y el compromiso.
A los 84 años, Ana Catalina "Chocha" Dotto deja un legado que trasciende las aulas. Vive en las palabras que enseñó, en los libros que acercó a sus alumnos, en las enseñanzas que permanecieron mucho después del último día de clases y en el afecto de quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Desde RH1 acompañamos con respeto y afecto a su familia y seres queridos en este momento de dolor, recordando a una mujer que hizo de la educación una forma de transformar vidas. Su recuerdo permanecerá vivo en la memoria de toda una comunidad.




