Más allá del título, la mayor satisfacción llegó por otro motivo: compartir la competencia con su hijo Lucio.
El joven también obtuvo un campeonato nacional en la categoría de menores y sorprendió al competir de igual a igual con los adultos en un torneo selectivo para el futuro equipo argentino.
"Me ganó los dos días por un puesto", contó Lucas entre risas, destacando el orgullo que sintió al ver el desempeño de su hijo durante cinco intensas jornadas de competencia.
Según explicó, Lucio todavía pertenece a la categoría Junior, pero ya comenzó a medirse con los mejores pilotos del país pensando en su crecimiento deportivo.
El campeonato marcó el inicio de una nueva etapa para Cuffia.
El objetivo inmediato es participar de los torneos selectivos que definirán el equipo argentino para los próximos campeonatos mundiales.
Si bien el Mundial 2027 se disputará en Mongolia —un destino que hace muy difícil la participación por los costos que implica—, el hernandense ya proyecta su preparación pensando en futuras ediciones.
"No deja de ser un incentivo volver a entrenar y tratar de integrar nuevamente el equipo argentino", expresó.
Lucas practica aeromodelismo desde hace 29 años.
Sus primeros pasos fueron en Hernando, cuando todavía existía un club dedicado a esta actividad, y recordó que el interés nació siendo muy pequeño, armando modelos que aparecían en antiguas revistas infantiles como Anteojito y Lupín.
Con el paso de los años fue perfeccionando la técnica hasta alcanzar logros internacionales, entre ellos victorias en fechas de Copa del Mundo y un campeonato mundial por equipos conseguido en 2013.
Cuffia explicó que el aeromodelismo competitivo es mucho más complejo de lo que suele imaginarse.
La modalidad que practica corresponde al vuelo libre, donde los modelos no son radiocontrolados. El desafío consiste en lanzar el planeador y encontrar corrientes térmicas que le permitan permanecer la mayor cantidad de tiempo en el aire.
Los modelos, construidos con fibra de carbono y materiales ultralivianos, alcanzan más de dos metros de envergadura y requieren una elaboración artesanal extremadamente precisa.
Además de competir, Lucas fabrica buena parte de sus propios modelos y componentes, actividad que incluso se transformó en una fuente laboral vinculada al trabajo con materiales compuestos y resinas epoxi.
El aeromodelismo tuvo décadas atrás una importante presencia en Hernando y en la región.
Cuffia recordó los campeonatos nacionales que se realizaban en la Base Aérea de La Cruz y manifestó su deseo de volver a organizar competencias en la ciudad.
En ese sentido, adelantó que existe la intención de que Hernando vuelva a ser sede de una fecha del Campeonato Centro República durante el próximo año, siempre que la organización apruebe la propuesta.
"Está bueno que la sociedad conozca esta actividad. Es un deporte muy silencioso, pero con mucha historia y un enorme trabajo detrás", señaló.
Hoy Lucas disfruta una etapa diferente.
Ya no sólo compite, sino que transmite su experiencia a sus hijos, quienes comenzaron a involucrarse en el aeromodelismo desde pequeños.
Mientras Lucio ya consigue títulos nacionales, el menor también da sus primeros pasos, aprendiendo a construir y reparar sus propios modelos.
Para Cuffia, ese es quizás el mayor logro de todos: haber convertido una pasión de toda la vida en un legado familiar que sigue volando cada fin de semana.
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