El especialista destacó que, a diferencia de lo que ocurría hace algunos años, hoy muchos adolescentes comienzan a cuestionar su relación con la tecnología.
“Hace diez años los chicos venían con una mirada más ingenua sobre el celular y las redes. Hoy cada vez más adolescentes se están dando cuenta de que no les gusta la relación que tienen con las pantallas”, señaló.
Según contó, luego de su charla en AgroVence muchos jóvenes se acercaron a conversar de manera personal.
“Pasó algo curioso: cuando abrí el espacio para preguntas no apareció ninguna, pero cuando bajé del escenario muchos chicos se acercaron a charlar. Es un tema que los interpela mucho”, sostuvo.
Uno de los debates que se está dando en distintos países es a qué edad deberían los jóvenes comenzar a usar celulares o redes sociales.
Bortnik explicó que todavía no existe un consenso definitivo, aunque sí comienzan a aparecer algunos acuerdos generales.
“Hoy hay cierto consenso en que el celular debería llegar alrededor de los 11 o 12 años. Algunos plantean más tarde, incluso hasta los 16 para redes sociales”, indicó.
Incluso mencionó que países como Australia comenzaron a discutir la prohibición de redes sociales para menores de 16 años, mientras que en distintas provincias argentinas se analizan regulaciones sobre el uso del celular en las escuelas.
El especialista puso especial énfasis en la problemática del uso de pantallas en los primeros años de vida, algo que consideró particularmente preocupante.
“Hoy los especialistas recomiendan hasta los dos años cero pantallas. Cero significa cero. Y entre los dos y cinco años un uso muy limitado”, explicó.
Según indicó, el uso excesivo de pantallas en edades tempranas puede afectar el desarrollo infantil.
“Hay estudios que muestran que incluso puede afectar la forma en que los chicos aprenden a comer o a concentrarse”, señaló.
Además, advirtió sobre una práctica cada vez más común en muchos hogares.
“Cuando el chico come mirando una pantalla, no está prestando atención a lo que hace. Y comer es algo que los niños tienen que aprender, igual que cualquier otra habilidad”, agregó.
Otro de los ejes de la charla fue el impacto de las redes sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial en la manera en que las personas construyen sus opiniones.
Bortnik advirtió que hoy existe una tendencia creciente a consumir información que coincide con las propias ideas.
“Las redes y los algoritmos nos muestran lo que pensamos igual que nosotros. Eso hace cada vez más difícil escuchar otras voces y desarrollar pensamiento crítico”, explicó.
En ese sentido citó reflexiones del pensador Umberto Eco, quien advertía sobre el riesgo de que el pensamiento crítico se vuelva un privilegio.
“Estamos corriendo el riesgo de que pensar se vuelva un lujo. Tenemos que trabajar para que los chicos desarrollen pensamiento crítico”, sostuvo.
Finalmente, Bortnik reflexionó sobre un fenómeno que atraviesa a muchas familias: el uso del celular como forma de calmar o entretener a los niños.
“El celular muchas veces termina siendo la niñera digital porque los adultos estamos cansados, estresados y con muchas demandas”, explicó.
Sin embargo, remarcó que el desafío está en recuperar espacios de encuentro familiar.
“A veces pensamos que jugar con nuestros hijos o sentarnos a hablar es una carga más, pero en realidad puede ser uno de los mayores placeres de la vida”, concluyó.
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