“Es muy hermoso poder cumplir con la palabra empeñada, pero sobre todo con estos niños. Bernardita viene a ayudar a educar de una manera distinta, demostrando cariño, responsabilidad y aprendiendo sobre la producción y el cuidado de los animales”, expresó.
La ternera, que quedó huérfana con apenas dos meses de vida, fue criada en el establecimiento rural de la familia del legislador, donde recibió los cuidados necesarios hasta poder ser trasladada a la escuela. Bottasso también destacó el trabajo realizado por sus hijos en el cuidado del animal antes de su llegada a la institución.
Según explicó, la iniciativa apunta a reforzar valores vinculados al trabajo, la producción y la identidad local.
“Hay que enseñarles a nuestros niños de dónde somos, qué hacemos y hacia dónde vamos. Y esta es una de las mejores maneras de hacerlo”, señaló.
Por su parte, la directora Mariela Paschetta destacó que la llegada de Bernardita significa “abrir nuevamente la tranquera” de un proyecto educativo que busca integrar el aprendizaje con el entorno natural.
“Bernardita viene a abrir esta comunidad de aprendizaje centrada en la bioescuela, en la biodiversidad y en la sostenibilidad de los recursos. Queremos formar ciudadanos comprometidos con el ambiente y con la sociedad”, explicó.
La directora también contó que la expectativa entre los estudiantes era enorme. Tras conocerse la noticia de la llegada del animal, comenzaron las consultas y preparativos para recibirla.
“Ayer cuando supieron que Bernardita venía, empezaron las llamadas: cuándo llega, cuántos meses tiene, si toma leche. Eso habla del interés de los chicos y del compromiso de las familias”, destacó.
El proyecto educativo de la institución contempla distintas actividades vinculadas a la producción y al cuidado del ambiente. Entre ellas se encuentran el desarrollo de una huerta escolar, la cría de animales y la realización de una bioferia donde los estudiantes presentan sus producciones.
Además, la escuela trabaja en articulación con empresas locales y profesionales de distintas áreas para enriquecer las experiencias educativas.
“Queremos que la escuela sea un verdadero ecosistema de aprendizaje, donde interactuemos con otras instituciones, con profesionales y con la comunidad”, explicó Paschetta.
Finalmente, Bottasso remarcó que la llegada de Bernardita debe ser entendida como un símbolo del compromiso colectivo con la educación.
“Más allá de traer a Bernardita, esto tiene que servir de ejemplo para toda la sociedad. El mayor capital que tiene una comunidad son sus recursos humanos, y eso hay que cuidarlo todos los días”, concluyó.
Con la llegada de la ternera, el proyecto educativo de la escuela Bernardino Rivadavia suma una nueva experiencia pedagógica que busca enseñar, desde la práctica, valores vinculados al trabajo, la producción y el cuidado del ambiente.
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