Queda mucho por reconstruir y de pensar detrás de Milei tras
este proceso electoral. Poco se habló del radicalismo que quedo sepultado en
estos comicios. La idea de Mestre de ser el radicalismo puro no pudo quebrar la
imagen de una candidatura que se ganó en la Justicia y no en las bases. Los
dirigentes que en algún momento fueron fieles a la UCR terminaron trabajando
para Milei y los números hablan por sí solos. La pregunta es cómo se
reconstruirá la UCR.
No obstante, y también hay que decirlo, los partidos puros
como los conocíamos ya no están, las estructuras son elásticas y las ideologías
se diversifican y se unen por modelos y proyectos aunque también a veces por
necesidades o por manotazos desesperados. Construir será quizá la premisa más
difícil de entender para quienes muchas veces se valieron de la fortaleza de
las estructuras y de las costumbres del voto cautivo de siempre para mantenerse
en el poder.
Cuando uno comenzaba a ver los números locales, en Hernando,
se veía tentado a trazar una perspectiva de futuro pero después al ver los
resultados calcados que se dieron en el país -con la excepción de que en Córdoba
Provincias Unidas fue segunda- enseguida recordaba esa enseñanza demostrada una
y otra vez desde 1983 de que cada elección es distinta. No obstante, soy un
convencido de que por lo menos a algunas cosas hay que prestarles atención. Son
como señales que a futuro pueden marcar tendencias si no se trabajan.
El soberano se expresó y Milei volvió a arrasar aún contra
muchos pronósticos. Tiene una vez más el aval de la sociedad para seguir
adelante; ojalá entienda que el discurso de odio debe dar paso a la moderación que
necesita una sociedad que con los hombros aguanta el peso del ajuste. Ojalá también
integre en su proyecto a la gente para lo cual deberá correr la vista del “Excel”,
bajar la guitarra y varias otras cosas más para darse cuenta de que no todos
son casta, de que no todos son corruptos y de que hay un pueblo que pone en él
su esperanza aunque tenga tres trabajos para ni siquiera llegar a fin de mes.
La oposición también tiene una enorme responsabilidad. Más
allá de lo que decía antes, debe ser seria y proponer verdaderos proyectos que se
sustenten en ideas. No desgranarse en peleas estériles o en discursos vivaces o
pícaros que a la gente no le importan. Provincias Unidas fue el único grupo que
intentó hacer una apuesta diferente aunque falló con algunos nombres que
hicieron ruido y sólo el tiempo dirá si es tan sólida como para transformarse
en opción. Ojalá se pueda construir desde ahí, o desde donde sea, una oposición
seria que el país también tanto necesita.
El kirchnerismo también demostró que sigue vivo aunque también
está mutando y cabe preguntarse si cambia porque entiende el mensaje y se agiorna
o porque le cortaron las alas y no le queda otra que carretear por la provincia
de Buenos Aires, su gran bastión electoral en el que esta vez también le arrebataron
el liderazgo.
Celebro un día más de democracia, celebro una elección
transparente con resultados rápidos pero sigo esperando que los políticos todos
se asocien con la gente porque al país no lo sacan ellos, lo sacamos entre todos.
GUSTAVO HERRANZ
rh1hernando@gmail.com




