La comunidad educativa de la Escuela Bernardino Rivadavia fue escenario del acto oficial por el Día del Maestro, una jornada que tuvo como eje el reconocimiento a quienes diariamente hacen de la educación una herramienta para transformar la realidad.
El acto reunió a autoridades municipales, educativas y provinciales- Con una propuesta que combinó momentos protocolares, música, imágenes y participación de los estudiantes, la celebración buscó poner en valor no solamente la tarea de enseñar, sino también los vínculos que se construyen cotidianamente dentro de una escuela.
La apertura del acto puso el acento en el sentido profundo de la tarea docente y en la figura del maestro como “arquitecto de sueños”, capaz de generar oportunidades para que cada estudiante pueda construir su propio camino, descubrir sus capacidades y proyectarse hacia el futuro.
“Educar es proveer infancias felices” fue uno de los conceptos que atravesó la presentación, junto con la idea de que enseñar implica también continuar aprendiendo.
En ese marco se destacó que la escuela es un espacio donde los niños no solamente incorporan conocimientos, sino donde también pueden aprender, crecer y soñar juntos.
Uno de los primeros momentos del acto fue el ingreso de las Banderas de Ceremonia, en una ceremonia marcada por el respeto y el sentido de pertenencia.
La propuesta vinculó los símbolos patrios con la tarea docente, destacando que a través de los maestros los estudiantes aprenden a respetar y valorar la bandera como representación de la historia, la identidad y el compromiso con una comunidad.
Posteriormente se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno de la Ciudad de Hernando, reforzando la identidad nacional y local.
La referencia al himno de Hernando permitió además vincular la tarea educativa con la comunidad, recordando que las escuelas forman parte de un territorio donde las familias construyen sus historias y donde diariamente se educa a las nuevas generaciones.
La figura de Domingo Faustino Sarmiento también tuvo un lugar central en la celebración, a través de un video homenaje.
La presentación recordó su concepción de la educación como una herramienta capaz de transformar la sociedad y destacó que la escuela no solamente transmite conocimientos, sino que también abre puertas, amplía horizontes y genera oportunidades.
El homenaje hizo extensivo ese reconocimiento a los docentes actuales, resaltando que cada vez que un maestro confía en un estudiante se abre una posibilidad y que cada aprendizaje permite ampliar el mundo de quien aprende.
Durante el acto también hubo palabras alusivas a cargo de la directora de la institución, licenciada Mariela Paschetta, quien fue invitada a compartir con la comunidad educativa su mensaje por esta fecha especial.
Posteriormente fue convocada la concejala Lorena Massey, a quien se le cedió la palabra para referirse al significado de la educación y al trabajo conjunto entre las escuelas, las familias, las instituciones y la comunidad.
El concepto de la educación como una construcción colectiva formó parte de la presentación, destacándose la importancia de que distintos actores de la comunidad se involucren en el presente y el futuro de los niños.
Uno de los momentos más cálidos de la jornada estuvo protagonizado por los estudiantes del Jardín de Infantes, con la participación de los niños de las salas de 3 y 4 años.
La presentación fue planteada como una celebración de la infancia y de la alegría de aprender, con música, movimiento y una propuesta preparada especialmente para homenajear a los maestros.
El acto destacó así el rol docente desde una perspectiva que pone al niño en el centro y que entiende que aprender también puede ser una experiencia feliz.
Otro de los momentos destacados fue la presentación del video “Ayer y hoy, mi niño y yo”, preparado por el profesor de Música Matías Brondo.
La propuesta invitó a los docentes a reencontrarse simbólicamente con los niños que alguna vez fueron y con aquellos recuerdos de la escuela, los juegos, los sueños y los maestros que dejaron huellas en sus propias vidas.
El mensaje planteó una reflexión sobre la profesión docente: antes de ser maestros, todos fueron estudiantes y tuvieron personas que los acompañaron, los alentaron y creyeron en ellos.
“Enseñar consiste en seguir aprendiendo a ser maestro” fue la idea que cerró esta parte de la propuesta.
La música volvió a ocupar un lugar central con la presentación de los estudiantes de 4.º, 5.º y 6.º grado, quienes interpretaron una canción dedicada a sus maestros.
La propuesta puso en valor una idea particular sobre la enseñanza: que los estudiantes también se convierten en maestros de sus propios docentes, porque los desafían a continuar aprendiendo, a mirar el mundo con otros ojos y a seguir creciendo.
La presentación destacó que la excelencia de un maestro no depende solamente de cuánto sabe, sino también de cuánto logra despertar en sus estudiantes.
Uno de los momentos más significativos del acto fue el descubrimiento de la placa conmemorativa por la recategorización de la Escuela Bernardino Rivadavia como Escuela de Primera Categoría.
La institución destacó que este reconocimiento representa mucho más que un cambio administrativo. Es presentado como la expresión del crecimiento de la escuela y del trabajo realizado durante años por docentes, familias, estudiantes y toda la comunidad educativa.
La institución cuenta con 112 años de historia, durante los cuales numerosas personas dejaron allí su tiempo, sus ideas, sus proyectos y sus huellas.
La recategorización fue presentada como el resultado de un proceso colectivo y como un nuevo punto de partida.
“Somos procesos” es uno de los conceptos utilizados durante el acto para expresar que cada logro alcanzado abre nuevas oportunidades y desafíos.
La escuela se definió además como una institución que mira hacia adelante, que se pregunta qué necesita aprender para continuar creciendo y que entiende que los objetivos alcanzados son parte de un camino que continúa.
El descubrimiento de la placa contó con la participación de las autoridades presentes y fue acompañado por un aplauso dedicado a todas las personas que hicieron posible este logro.
La jornada tuvo también un momento destinado especialmente a los docentes, con la entrega de presentes como símbolo de agradecimiento por su tarea cotidiana.
El mensaje destacó que algunos de los regalos más importantes de la profesión docente no pueden guardarse en una caja: una palabra de agradecimiento, una mirada de reconocimiento, un abrazo o el recuerdo de un estudiante que, muchos años después, todavía recuerda a su maestro.
La institución agradeció a sus docentes por estar, acompañar, enseñar, aprender y creer, y por contribuir a construir una escuela donde cada niño pueda sentirse esperado, cuidado y capaz.
Sobre el cierre del acto, la inspectora de Zona 030203, Raquel Irigoyen, fue invitada a dirigir unas palabras a la comunidad educativa.
Su participación estuvo enmarcada en la importancia de comprender a la escuela como parte de una comunidad educativa más amplia, en la que los procesos institucionales son acompañados, orientados y sostenidos desde distintos ámbitos.
El acto concluyó con un mensaje que retomó la figura del maestro como alguien que une razón y emoción, y que no solamente transmite conocimientos, sino que ayuda a encender en otros la posibilidad de aprender y crecer.
La despedida recuperó la imagen de los docentes como “arquitectos de sueños”, una expresión que sintetizó el espíritu de toda la celebración.
Así, la Escuela Bernardino Rivadavia celebró el Día del Maestro mirando simultáneamente hacia su pasado y hacia su futuro: homenajeó a quienes ejercen diariamente la docencia, recuperó los recuerdos de quienes alguna vez fueron alumnos y, al mismo tiempo, celebró un nuevo capítulo de sus 112 años de historia con la recategorización como Escuela de Primera Categoría.




