Los arquitectos Johana Acevedo y Alberto Riorda, profesores de la especialidad Maestro Mayor de Obras del IPET 71, compartieron detalles del proyecto y del camino recorrido hasta llegar a esta instancia.
El logro también fue reconocido públicamente por el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, durante su visita a Hernando, donde destacó la labor desarrollada por la institución y el desempeño alcanzado en la Feria de Ciencias.
La propuesta actual no surgió de cero. Según explicaron los docentes, durante el año pasado la escuela había trabajado en un proyecto relacionado con placas de maní, que logró llegar hasta la instancia provincial.
A partir de esa experiencia decidieron darle una nueva dimensión al trabajo.
“Este año quisimos potenciarlo”, explicaron, y así surgió la idea de desarrollar un sistema constructivo completo, utilizando ladrillos de barro con cáscara de maní y pinturas ecológicas.
La propuesta permite pensar la construcción de un muro completo, contemplando tanto su interior como su exterior.
Ese salto desde un elemento constructivo puntual hacia un sistema integral terminó siendo determinante para que el proyecto pudiera avanzar hasta la instancia nacional. Además, recibió una mención distinguida en Bio Córdoba, reconocimiento que significó otro respaldo al trabajo realizado.
El proceso comenzó formalmente en febrero, cuando desde el Departamento de Maestro Mayor de Obras analizaron qué propuestas podían desarrollar para fortalecer el área técnica y, al mismo tiempo, despertar en los estudiantes el interés por generar proyectos vinculados directamente con su especialidad.
En ese camino apareció la posibilidad de trabajar junto a Kumanta, organización que aportó conocimientos y experiencias vinculadas con la bioconstrucción.
Los estudiantes pudieron entonces pasar de la teoría a la práctica y participar directamente en experiencias de construcción.
“Los chicos le dieron otra importancia a la parte técnica de la bioconstrucción”, explicaron los docentes, destacando que el hecho de involucrarse directamente en el proceso permitió que los conocimientos adquirieran otro significado.
Para Acevedo y Riorda, ese contacto directo con los materiales y con las técnicas constructivas fue una parte fundamental del proyecto.
Desde la mirada profesional de Riorda, uno de los aspectos más importantes de la propuesta es que se trata de un sistema que puede ser abordado desde la autoconstrucción.
La intención es demostrar que no necesariamente se trata de una técnica exclusiva para especialistas, sino que puede ser desarrollada por personas que quieran construir en sus propias viviendas.
A esto se suma un fuerte componente ambiental, que fue valorado durante las evaluaciones.
La utilización de materiales vinculados con la producción regional, como la cáscara de maní, y la incorporación de soluciones ecológicas permiten abordar simultáneamente cuestiones vinculadas con la construcción, el aprovechamiento de recursos y el cuidado ambiental.
Pero los docentes también buscan que el proyecto trascienda la Feria de Ciencias.
La intención es que los estudiantes puedan comprender que su formación como Maestros Mayores de Obras no necesariamente tiene como único destino trabajar en una obra tradicional.
“Es darle herramientas a los chicos para que tengan otra salida”, explicaron.
En ese sentido, plantean la posibilidad de que los propios estudiantes puedan desarrollar nuevos productos para el mercado, realizar ensayos y estudios y llegar a una presentación técnica que pueda ser incorporada por la sociedad.
Los docentes reconocen que la bioconstrucción todavía ocupa un lugar relativamente reducido dentro de la formación tradicional en arquitectura y construcción.
Por eso consideran que incorporar estas técnicas significa ofrecer a los alumnos otra herramienta, otra mirada y nuevas alternativas para futuros clientes.
El trabajo conjunto con Kumanta fue especialmente valorado por los profesores, ya que permitió que los estudiantes tuvieran contacto con conocimientos que no forman parte habitualmente de los contenidos tradicionales de la especialidad.
Para los docentes, ese tipo de experiencias también representa una manera diferente de enseñar.
En un contexto en el que muchas veces resulta difícil captar la atención de los jóvenes solamente desde los contenidos teóricos, la posibilidad de construir, experimentar y defender un proyecto propio genera una motivación diferente.
Y eso quedó demostrado durante la instancia provincial: los estudiantes defendieron el trabajo con orgullo y explicaron ante los evaluadores por qué habían elegido trabajar con el recurso que identifica a Hernando.
El logro adquiere una dimensión todavía mayor cuando se analiza quiénes llegaron a la instancia nacional.
Los docentes explicaron que 16 proyectos de Córdoba, correspondientes a distintos niveles educativos, consiguieron avanzar a esta etapa.
Dentro del eje tecnológico, al que pertenece el trabajo del IPET 71, son solamente tres proyectos los que representan a la provincia.
Además, destacaron que el IPET 71 fue el único colegio de Tercero Arriba que consiguió llegar a la instancia nacional.
Por eso, el proyecto dejó de representar solamente a una escuela o a una ciudad.
“Ya no representamos solamente a Hernando, sino a todo Córdoba”, remarcaron los docentes.
La noticia del pase a la instancia nacional tuvo un impacto muy fuerte entre los estudiantes.
Los docentes contaron que durante el anuncio solamente había dos alumnos representantes de la institución, pero detrás de ellos estaba toda la comunidad educativa siguiendo lo que sucedía.
El momento del anuncio fue especialmente emotivo.
Según relataron, cuando se anunció que el siguiente proyecto premiado correspondía a Hernando, los estudiantes comenzaron a saltar de alegría incluso antes de que se mencionara formalmente el nombre del proyecto.
“Fue muy emocionante”, recordaron.
Para quienes acompañaron el proceso, esa reacción fue quizás uno de los premios más importantes: ver a los alumnos apropiarse del trabajo y sentirse orgullosos de lo que habían construido.
El próximo desafío será la Feria Nacional de Ciencias, prevista para noviembre.
De acuerdo con la información brindada por los docentes, la instancia se desarrollará entre el 23 y el 26 de noviembre y contará con jurados de distintas provincias.
La modalidad implica que los estudiantes deberán presentar y defender nuevamente su trabajo, explicar cómo fue desarrollado y responder las preguntas de los evaluadores.
Mientras tanto, en el IPET 71 ya trabajan en los últimos ajustes y detalles para llegar a esa instancia con el proyecto perfeccionado.
El proyecto de bioconstrucción forma parte de una estrategia más amplia que la institución viene desarrollando para vincular la formación técnica con las necesidades del mundo laboral.
Los docentes explicaron que actualmente los estudiantes de sexto año realizan prácticas profesionalizantes vinculadas con construcciones ecológicas.
La propuesta comienza con una introducción teórica y luego continúa con experiencias prácticas.
Pero el IPET 71 también está incorporando la construcción en seco, con el objetivo de ampliar las posibilidades laborales de sus egresados.
La decisión está vinculada además con la realidad productiva de Hernando y con el crecimiento del sector industrial. Los docentes consideran que esta formación puede permitir que los estudiantes accedan a puestos vinculados con construcción, mantenimiento y tareas dentro de empresas.
Los profesores también destacaron otro indicador que consideran especialmente importante: la cantidad de egresados que continúan vinculados profesionalmente con la actividad.
Según explicaron, desde hace tres o cuatro años se registran aproximadamente tres o cuatro egresados por año que se matriculan como Maestros Mayores de Obras.
Para la institución, ese dato funciona como un indicador concreto de la salida laboral que ofrece la carrera.
Pero las posibilidades no terminan allí.
Los docentes señalaron que algunos egresados también se matricularon como gasistas o se especializaron en áreas como higiene y seguridad, mientras que otros pueden desempeñarse en diseño, elaboración de proyectos y distintas actividades relacionadas con la construcción.
La formación técnica, además, constituye una base importante para quienes posteriormente deciden estudiar arquitectura.
Acevedo y Riorda adelantaron que el proyecto de bioconstrucción no será el último trabajo de estas características.
Aunque prefirieron no adelantar detalles, señalaron que existen varias iniciativas en desarrollo para los próximos años.
Incluso recordaron un proyecto realizado anteriormente sobre la utilización de envases PET para la construcción de viviendas, al que tienen previsto volver a darle impulso.
El límite, explican, está dado fundamentalmente por el tiempo y el trabajo que demanda cada investigación: son proyectos que requieren muchas horas de trabajo fuera del horario habitual de clases y un fuerte compromiso de docentes y estudiantes.
La participación en la Feria de Ciencias se inscribe así en una concepción más amplia de la institución: una escuela técnica que busca que sus estudiantes aprendan haciendo, pero también que puedan poner sus conocimientos al servicio de la comunidad.
Los docentes remarcaron la importancia de demostrarles a los jóvenes que pueden proponerse objetivos y alcanzarlos.
El entusiasmo de los alumnos durante la premiación provincial fue, en ese sentido, una confirmación de que esa metodología genera resultados.
Y ese reconocimiento llegó también desde afuera de la institución. Durante su visita a Hernando, el gobernador Martín Llaryora destacó especialmente el trabajo del IPET 71 y su participación en la Feria de Ciencias, incorporando este logro entre los reconocimientos y anuncios realizados durante su paso por la ciudad.
El proyecto que comenzó con una experiencia sobre placas de maní y evolucionó hacia un sistema constructivo basado en barro, cáscara de maní y pinturas ecológicas tendrá ahora una nueva oportunidad para mostrar el trabajo realizado.
Para los docentes, el verdadero valor de la experiencia excede el resultado de una competencia.
Está en que los alumnos pudieron investigar, diseñar, construir, experimentar, defender una idea y descubrir que los conocimientos adquiridos en la escuela técnica pueden transformarse en proyectos concretos, productos y eventualmente oportunidades laborales.
Hernando tendrá así, en noviembre, un representante en la Feria Nacional de Ciencias. Y detrás de ese proyecto estará no solamente el IPET 71, sino también una comunidad educativa que decidió convertir uno de los recursos que identifica a la ciudad —el maní— en una herramienta para imaginar otra manera de construir.
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