La fecha recuerda la creación del primer cuerpo de bomberos voluntarios del país, fundado el 2 de junio de 1884 en el barrio porteño de La Boca por iniciativa de Tomás Liberti y un grupo de vecinos que decidieron organizarse para combatir los frecuentes incendios de la época.
De aquella experiencia nació el histórico lema "Querer es poder", que aún identifica a los bomberos voluntarios argentinos y resume el espíritu de quienes prestan servicio de manera solidaria y desinteresada.
La provincia de Córdoba posee uno de los sistemas de bomberos voluntarios más importantes del país. Más de 190 cuarteles distribuidos en todo el territorio provincial integran la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba, conformando una extensa red de protección civil.
Su tarea va mucho más allá de combatir incendios. Participan en rescates vehiculares, búsqueda de personas, emergencias con materiales peligrosos, inundaciones, accidentes rurales y catástrofes naturales, además de desempeñar un rol fundamental durante las temporadas de incendios forestales que afectan periódicamente a las sierras cordobesas.
Aunque la actividad es voluntaria y no constituye un empleo remunerado, la Provincia de Córdoba contempla un régimen especial de reconocimiento para quienes dedican gran parte de su vida al servicio bomberil.
La Ley Provincial Nº 8058 establece un régimen especial de socorro graciable y vitalicio para los integrantes de los cuerpos de bomberos voluntarios que cumplan determinados requisitos. Pueden acceder quienes acrediten 55 años de edad y 25 años de servicio, o bien 60 años de edad y 20 años de servicio.
El beneficio se tramita a través de la Caja de Jubilaciones de la Provincia y constituye un reconocimiento económico permanente destinado a quienes dedicaron décadas a la actividad bomberil.
La normativa provincial establece además que los beneficiarios perciben un haber equivalente al haber jubilatorio mínimo provincial, además de conservar otros beneficios sociales previstos por la legislación vigente.
La gran mayoría de los bomberos voluntarios desarrolla paralelamente una actividad laboral o profesional. Sin embargo, cuando suena la sirena, dejan sus ocupaciones para acudir a una emergencia.
La ley provincial reconoce incluso el derecho de los bomberos a ausentarse de su trabajo cuando son convocados a un siniestro, sin sufrir descuentos salariales, debido al carácter de servicio público que cumple la actividad.
Uno de los desafíos permanentes es garantizar la formación de nuevas generaciones. En Hernando, los nueve aspirantes menores representan la continuidad de una institución que desde hace décadas acompaña a la comunidad en los momentos más difíciles.
La capacitación permanente, el entrenamiento y la incorporación de equipamiento son aspectos fundamentales para sostener la calidad de respuesta ante emergencias cada vez más complejas.
Detrás de cada salida, cada incendio extinguido, cada rescate y cada emergencia atendida hay familias que acompañan, horas de capacitación y una profunda vocación de servicio.
En este Día Nacional del Bombero Voluntario, el reconocimiento alcanza a todos los integrantes del sistema provincial y especialmente a los hombres y mujeres que forman parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Hernando, una institución que continúa honrando el compromiso de proteger vidas y bienes de toda la comunidad.



