En ese contexto, Hernando vuelve a aparecer entre las localidades donde el costo de la alimentación básica resulta más elevado para las familias. La ciudad integra el grupo de poblaciones monitoreadas periódicamente por la Fundación Colsecor, un relevamiento que pone en evidencia las diferencias de precios existentes entre distintas regiones del interior argentino.
El informe advierte que, aunque la inflación general ha mostrado cierta desaceleración durante los últimos meses, los alimentos continúan ejerciendo una fuerte presión sobre el presupuesto familiar. La suba acumulada de la Canasta Básica Alimentaria en lo que va del año ya supera ampliamente el ritmo esperado para varios rubros de la economía y refleja que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo uno de los principales desafíos para los hogares argentinos.
Uno de los datos más preocupantes es la pérdida de capacidad de compra del salario mínimo. De acuerdo con el relevamiento, el Salario Mínimo Vital y Móvil alcanza actualmente para cubrir apenas 17 días de alimentación básica para una familia tipo, una situación que revela la creciente dificultad para sostener el consumo esencial.
Entre los productos que más incidencia tuvieron en los aumentos recientes aparecen los lácteos, las bebidas y algunos cortes de carne, mientras que las variaciones estacionales en frutas y verduras también continúan impactando sobre el valor final de la canasta. Diversas consultoras privadas coinciden en que los alimentos siguen siendo uno de los principales motores de la inflación y que las subas observadas durante mayo podrían dificultar una desaceleración más pronunciada del índice general de precios.
El estudio de Fundación Colsecor adquiere especial relevancia porque se concentra en pequeñas y medianas localidades del interior, muchas de las cuales no son contempladas en las mediciones nacionales habituales. En ese escenario, la situación de Hernando permite observar cómo las variaciones de precios impactan directamente en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos y donde los costos logísticos y comerciales suelen influir de manera significativa en los valores que finalmente pagan los consumidores.
Con más de la mitad del año por delante, los números muestran que la evolución de los alimentos será uno de los indicadores clave para determinar si la inflación logra mantenerse bajo control o si, como advierte la Fundación Colsecor, termina superando ampliamente las previsiones oficiales trazadas para 2026.




