Uno de los ejes centrales de su exposición fue la medicina integrativa, un enfoque que propone comprender a las personas más allá de los síntomas o de la enfermedad que motiva una consulta.
“Somos realmente seres físicos, sociales y espirituales”, señaló Galiano, al plantear la necesidad de avanzar hacia un paradigma que no reduzca la salud a la ausencia de enfermedad.
Desde esta perspectiva, cada persona llega a la consulta con una historia propia, experiencias, emociones y circunstancias que forman parte de su realidad. Por eso, considera que las herramientas de diagnóstico y los tratamientos médicos son indispensables, pero que el proceso de atención también requiere comprender el contexto en el que vive el paciente.
“La evolución de ese camino desde el diagnóstico a la resolución del problema, cuando va de la mano de toda esta mirada integrativa, es mucho más fácil”, explicó.
La médica remarcó que este enfoque no busca reemplazar los procedimientos médicos convencionales, sino acompañarlos con una comprensión más amplia de quien atraviesa un problema de salud.
Durante la entrevista, Galiano propuso revisar incluso la manera de nombrar a quienes reciben atención médica. En su planteo, la palabra “paciente” suele asociarse con una actitud de espera, mientras que el tratamiento también requiere participación activa.
Los profesionales de la salud, los medicamentos y los estudios complementarios constituyen herramientas para abordar una problemática, pero la persona tiene un papel fundamental en el proceso.
La médica destacó la importancia de que cada paciente pueda reconocer sus posibilidades, comprender lo que está atravesando y participar de las decisiones vinculadas con su tratamiento.
En ese camino, la comunicación entre profesional y paciente resulta clave para favorecer la adherencia, especialmente cuando se trata de tratamientos complejos o difíciles de sostener.
“Por un lado está lo que yo como profesional puedo decirles, pero por otro lado está también lo que ellos traen, cómo reciben esa información, cómo pueden adherirse al tratamiento”, explicó.
Otro de los temas abordados fue la relación entre las emociones, el estrés y la salud.
Galiano señaló que el organismo dispone de mecanismos de respuesta frente a situaciones de peligro o exigencia, pero advirtió sobre las dificultades que pueden aparecer cuando una persona permanece de manera sostenida en un estado de alerta y tensión.
En ese contexto, destacó la importancia de reconocer las emociones y comprender qué está ocurriendo en el presente, sin quedar permanentemente condicionado por experiencias anteriores o por preocupaciones futuras.
La médica utilizó el concepto de “aquí y ahora” para referirse a la conciencia de lo que sucede en el momento presente y a la posibilidad de identificar qué herramientas están disponibles para afrontar cada situación.
Al mismo tiempo, consideró importante que las propuestas que relacionan las dimensiones emocionales y físicas de la salud sean abordadas con responsabilidad y por profesionales capacitados.
En su experiencia, la formación médica y el estudio continuo son fundamentales para desarrollar estas herramientas dentro de un marco profesional.
Galiano vinculó esta mirada con un recorrido profesional de más de 37 años, durante el cual fue incorporando experiencias clínicas, formación académica y trabajo interdisciplinario.
Recordó sus primeras vivencias durante la etapa de estudiante, cuando acompañó procesos de niños internados en el Hospital de Niños con cáncer y realizó guardias en el Hospital de Urgencias.
Con el tiempo, profundizó sus conocimientos mediante estudios de posgrado relacionados con la psicosomática clínica y la psiconeuroinmunoendocrinología, un campo que estudia las interacciones entre los procesos psicológicos, el sistema nervioso, el sistema inmunitario y el sistema endocrino.
La profesional también destacó que la enseñanza de la medicina ha ido incorporando nuevas perspectivas y que algunas de estas temáticas comienzan a abordarse durante la formación de grado.
A su entender, el aprendizaje permanente permite ampliar las herramientas disponibles para acompañar a las personas y comprender mejor la complejidad de los procesos de salud y enfermedad.
Entre las experiencias que mencionó, Galiano destacó un espacio que desarrolla desde 2019 junto con la doctora Lorena Anaya, orientado al trabajo con las emociones a través de la música y la biodanza clínica.
Según explicó, se trata de una herramienta que puede formar parte de un abordaje integrativo, como disparador de experiencias personales y de procesos que cada participante transita de manera particular.
La médica aclaró que existen distintas formas de abordar las problemáticas de salud y que las decisiones deben respetar las elecciones y necesidades de cada persona.
En ese sentido, volvió a remarcar el valor del trabajo interdisciplinario y la colaboración entre profesionales de distintas áreas.
La entrevista también permitió reflexionar sobre las dificultades que enfrentan los equipos de salud que trabajan fuera de los grandes centros urbanos.
Galiano señaló que la derivación de pacientes, el acceso a estudios complementarios y la comunicación entre los distintos niveles de atención requieren coordinación y reconocimiento del trabajo que realizan los profesionales en cada localidad.
Cuando una persona necesita ser atendida en un centro de mayor complejidad, explicó, resulta fundamental que exista una adecuada referencia y contrarreferencia: es decir, que la información clínica acompañe al paciente y que haya una devolución al equipo que continúa su atención.
La médica consideró necesario fortalecer el vínculo entre colegas y comprender las particularidades del ejercicio profesional en el interior.
También señaló que los procedimientos administrativos y las dificultades de coordinación pueden sumar obstáculos para los pacientes cuando necesitan trasladarse a ciudades de mayor tamaño.
Para Galiano, la integración entre profesionales, instituciones y disciplinas es una herramienta esencial para mejorar la continuidad de la atención.
Actualmente, Andrea Galiano desarrolla su actividad médica en Hernando y también cumple funciones en la ciudad de Córdoba, donde integra el Tribunal de Ética del Consejo de Médicos de la Provincia.
Además, participa en actividades de formación de posgrado destinadas a médicos que eligen su especialidad.
Su participación en el congreso de Villa María significó una nueva oportunidad para compartir ese recorrido y poner en discusión una concepción de la medicina que busca integrar el conocimiento científico con una atención centrada en las personas.
La reflexión que dejó durante la entrevista puede resumirse en una idea que atravesó toda la conversación: comprender la salud requiere mirar más allá del síntoma, reconocer la historia de cada persona y construir, junto con ella, un camino de atención y acompañamiento.




