Durante la entrevista, la especialista advirtió que el uso excesivo del celular puede repercutir en distintas áreas del desarrollo, entre ellas el aprendizaje, la comunicación y el aspecto emocional.
La preocupación no se limita al tiempo que los chicos pasan frente a una pantalla, sino también a las oportunidades de interacción que pueden perder cuando el dispositivo ocupa el lugar de las conversaciones, las actividades compartidas y la atención de los adultos.
La comunicación se construye en la vida cotidiana: al conversar, escuchar, responder preguntas, compartir experiencias y participar de situaciones que requieren intercambios con otras personas. Por eso, generar espacios libres de pantallas puede contribuir a fortalecer los vínculos y favorecer la interacción familiar.
Uno de los principales planteos de Carrizo apunta al papel de los adultos. La construcción de hábitos saludables no depende únicamente de limitar el uso del celular por parte de los niños y adolescentes, sino también de observar qué lugar ocupa la tecnología en la vida de sus padres y cuidadores.
La especialista propone reducir el uso de los dispositivos por parte de los propios adultos y prestar atención a los momentos en que el celular interrumpe las conversaciones o resta atención a quienes están alrededor.
En ese sentido, el ejemplo cotidiano puede convertirse en una herramienta fundamental para enseñar un uso responsable de la tecnología.
Entre las pautas planteadas durante la entrevista se destacan:
Evitar las pantallas durante las comidas: aprovechar ese momento para conversar, compartir experiencias y fortalecer los vínculos familiares.
Reducir el uso del celular por parte de los adultos: mostrar con el ejemplo que es posible dejar el dispositivo de lado para prestar atención a los demás.
Generar espacios de diálogo y escucha: dedicar tiempo a conversar con niños y adolescentes, conocer sus inquietudes y acompañarlos en sus experiencias cotidianas.
Carrizo también señaló que los controles parentales pueden ser herramientas útiles para acompañar el uso de la tecnología. Sin embargo, remarcó que el primer paso es que los adultos revisen sus propias conductas y asuman un papel activo en la formación de hábitos saludables.
Las charlas impulsadas por Andrea Carrizo y Ailén Otani buscan acercar esta problemática a las familias y promover una reflexión sobre la manera en que se utilizan los dispositivos en el hogar.
El objetivo no es desconocer la presencia de la tecnología ni negar sus posibilidades, sino aprender a utilizarla de manera consciente, estableciendo límites y preservando espacios esenciales para la comunicación interpersonal.
La propuesta deja una pregunta para cada familia: ¿cuánto tiempo compartimos realmente con nuestros hijos sin que una pantalla interrumpa ese encuentro?
Recuperar el diálogo, la escucha y la atención puede ser un primer paso para construir vínculos más cercanos y acompañar el desarrollo de niños y adolescentes en un entorno cada vez más digital.
Cultura Digital es un espacio para reflexionar sobre los desafíos de la tecnología en la vida cotidiana y acercar herramientas que permitan utilizarla de manera responsable. Se puede escuchar los lunes de 14 a 15 por RH1 y es producido y conducido por el quinto año Arte Multimedia del Instituto Divino Corazón




