Una historia que permaneció abierta durante cinco décadas acaba de sumar una respuesta fundamental. Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila, nacida en Río Tercero, fue identificada entre los restos humanos recuperados en el sector conocido como Loma del Torito, próximo al excentro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, en la provincia de Córdoba.
La confirmación fue comunicada este viernes 23 de octubre por la Justicia Federal. Cecilia es una de las ocho personas desaparecidas durante la última dictadura cuyos restos fueron identificados a partir de los trabajos de búsqueda y análisis científico realizados en la zona. A esta nómina se sumó la confirmación oficial de la identidad de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, identificado previamente en agosto.
La noticia tiene una particular relevancia para Río Tercero, localidad en la que nació Cecilia y a la que se encuentra ligada su historia familiar. Su identificación representa un avance en la reconstrucción de la verdad sobre los crímenes del terrorismo de Estado y una respuesta para quienes durante décadas buscaron conocer su destino.
Cecilia Alicia Pessina tenía 28 años cuando fue secuestrada en agosto de 1976. Era psicóloga, profesora de piano y perito mercantil. Su historia quedó marcada por la represión ilegal que se desplegó en Córdoba durante la última dictadura.
El 13 de agosto de 1976 fue asesinado su esposo, Benjamín Ávila Alfaro. Al día siguiente, el 14 de agosto, Cecilia fue secuestrada de su domicilio en Córdoba, delante de su hija.
Desde entonces, su familia permaneció sin respuestas sobre su destino.
La identificación de sus restos permite establecer un vínculo concreto entre aquella desaparición y el lugar donde fueron recuperados los restos óseos. El cotejo de ADN y el trabajo de los especialistas posibilitaron devolverle su identidad después de casi medio siglo.
Su nombre vuelve a estar asociado a su historia personal, su profesión, su lugar de origen y su familia. Para Río Tercero, la noticia también vuelve a poner de relieve la dimensión local de una tragedia que atravesó a toda la sociedad argentina.
Además de Cecilia, la Justicia Federal confirmó la identidad de otras siete personas desaparecidas durante 1976.
Las personas identificadas en este anuncio son:
Néstor Albino Acosta Ludueña: trabajador ferroviario y estudiante de Arquitectura.
Pascual Delfín Ludueña Leyva: trabajador de Fiat Concord y delegado sindical.
Claudio Norberto Nardini Lambir: trabajador de Sancor, con actividad gremial.
Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila: nacida en Río Tercero, psicóloga, profesora de piano y perito mercantil.
Mónica Protti de Guillén: nacida en Río Cuarto, maestra y estudiante de Medicina.
Mercedes del Valle Ramírez: estudiante secundaria.
María Luisa Salto, conocida como “Mara”: estudiante de Medicina.
Juan Carlos Soulier Guillén: electricista y estudiante de Ingeniería en Construcciones.
A esta nómina se sumó la confirmación oficial de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, estudiante de Psicología y trabajador de IKA-Renault, secuestrado en mayo de 1976.
Con estas confirmaciones, son 38 las personas identificadas en el marco de los trabajos de excavación realizados en Loma del Torito. La cifra corresponde a esa investigación específica y no representa el total de personas desaparecidas en Córdoba ni la totalidad de las víctimas que pasaron por La Perla.
Las tareas de excavación comenzaron en septiembre de 2025 en el sector de Loma del Torito, dentro de terrenos de la Guarnición Militar de La Calera, en las inmediaciones del lugar donde funcionó La Perla.
Los trabajos están a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con la participación de especialistas del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Cuarto y profesionales de distintas disciplinas.
El procedimiento combina excavaciones arqueológicas, análisis antropológicos y estudios genéticos. Los restos recuperados se clasifican y examinan en laboratorio; cuando es posible obtener perfiles genéticos, estos se cotejan con muestras de familiares de personas desaparecidas.
La investigación también emplea información histórica, testimonios y herramientas tecnológicas para estudiar las alteraciones del terreno y orientar la búsqueda.
Los restos encontrados estaban fragmentados y dispersos. Por eso, cada identificación requiere un trabajo científico minucioso y la comparación de los perfiles genéticos con los datos aportados por las familias.
El objetivo no es solamente establecer quiénes son las personas cuyos restos fueron recuperados, sino también aportar pruebas a las investigaciones judiciales sobre el destino de las víctimas y el ocultamiento de sus cuerpos.
El caso de Cecilia Pessina forma parte de una búsqueda mucho más amplia. Córdoba fue uno de los territorios centrales del aparato represivo desplegado durante la última dictadura cívico-militar. En la provincia funcionaron centros clandestinos de detención, entre ellos La Perla, donde miles de personas fueron detenidas ilegalmente, torturadas y, en numerosos casos, asesinadas.
La búsqueda de las personas desaparecidas se sostiene desde hace décadas gracias a las denuncias de familiares y sobrevivientes, la labor de los organismos de derechos humanos, las investigaciones judiciales y el trabajo científico de equipos especializados.
Los datos deben leerse teniendo en cuenta el período y el lugar al que corresponden.
Según información publicada por los Espacios de Memoria de Córdoba, hasta 2025 el trabajo conjunto del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Servicio de Antropología Forense del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial provincial había permitido identificar a más de 800 personas en el país, 23 de ellas en Córdoba, cuyos restos pudieron ser analizados y restituidos a sus familiares.
Ese registro corresponde a las identificaciones informadas hasta 2025. Durante 2026 se produjeron nuevos avances en Loma del Torito y, con el anuncio del 23 de octubre, el número de personas identificadas en esa investigación específica llegó a 38. Por tratarse de universos y períodos de registro diferentes, las cifras no deben sumarse automáticamente sin verificar posibles coincidencias y el alcance de cada registro.
No existe en las fuentes consultadas una cifra única, definitiva y actualizada que permita establecer con precisión el total de personas desaparecidas por el terrorismo de Estado en toda la provincia de Córdoba.
Los registros se construyeron a lo largo de décadas y continúan ampliándose a partir de nuevas denuncias, investigaciones judiciales, testimonios y hallazgos. A eso se suma que la desaparición forzada tuvo como característica el ocultamiento de información y de los cuerpos de las víctimas.
Por ese motivo, las cifras de personas desaparecidas, las de restos recuperados y las de personas identificadas son categorías diferentes. Un hallazgo de restos humanos no significa que la identidad haya sido establecida, y una identificación no implica que se haya esclarecido por completo todo lo ocurrido con la víctima.
La falta de una cifra provincial única no disminuye la dimensión de los crímenes documentados ni la importancia de continuar las investigaciones. Por el contrario, muestra que la búsqueda sigue abierta y que todavía hay familias que esperan respuestas.
La Perla funcionó entre 1976 y 1978 bajo la órbita del Tercer Cuerpo de Ejército, comandado por Luciano Benjamín Menéndez. Fue uno de los principales centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del país.
Las estimaciones del Archivo Provincial de la Memoria indican que entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por ese centro clandestino. La mayoría continúa desaparecida.
Los hallazgos en Loma del Torito son particularmente relevantes porque permiten recuperar restos en terrenos vinculados al funcionamiento de ese dispositivo represivo. La identificación de las víctimas contribuye a reconstruir sus historias y a aportar evidencia sobre las prácticas de ocultamiento de los cuerpos.
La tarea del Equipo Argentino de Antropología Forense no se limita a Córdoba. Desde su creación en 1984, el organismo trabaja en la búsqueda, recuperación e identificación de personas desaparecidas como consecuencia del terrorismo de Estado.
Los procesos de identificación dependen en buena medida de la existencia de muestras genéticas de familiares. Por eso, la campaña “La tierra habla. Tu sangre puede darles nombre” convoca a familiares de personas desaparecidas entre 1974 y 1983 a aportar muestras de sangre para ampliar el registro genético y permitir nuevos cotejos.
Las muestras se toman de manera gratuita y confidencial, tanto en Argentina como en el exterior. La información genética se utiliza con fines identificatorios.
Quienes tengan un familiar desaparecido pueden comunicarse con el Equipo Argentino de Antropología Forense al 0800-345-3236 o escribir a iniciativa@eaaf.org. También pueden consultar la información difundida por los Espacios de Memoria de Córdoba.
La identificación de Cecilia Pessina constituye una noticia de enorme significado para Río Tercero y para Córdoba. No borra el crimen ni el dolor provocado por su desaparición, pero permite avanzar en la reconstrucción de su historia y aporta una respuesta concreta a una búsqueda que atravesó generaciones.
Su caso también permite comprender la dimensión de una tarea que continúa en toda la provincia: localizar los restos de las personas desaparecidas, establecer sus identidades y restituirlos a sus familias.
Cada avance representa una respuesta frente al ocultamiento y suma elementos para reconstruir la historia. En Loma del Torito, la investigación sigue abierta. Todavía hay restos pendientes de identificación y familias que esperan conocer qué ocurrió con sus seres queridos.




