El objetivo es que los conocimientos adquiridos puedan aplicarse tanto en la escuela como en el hogar y en la vida cotidiana, promoviendo la autoprotección, la prevención y el cuidado de los demás.
Durante la presentación, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, destacó la importancia de acercar la formación preventiva a las nuevas generaciones. Señaló que la intención es que los chicos aprendan a reconocer los peligros, actuar con responsabilidad y pedir ayuda cuando sea necesario.
El funcionario remarcó que no se busca generar miedo, sino proporcionar herramientas concretas para afrontar situaciones de riesgo y contribuir a la construcción de comunidades más seguras.
El programa se divide en tres propuestas, diseñadas de acuerdo con las edades, las capacidades y el grado de autonomía de los participantes.
Está destinado a niños y niñas de 3 a 5 años. A través de canciones, cuentos y juegos, propone un primer acercamiento a la prevención y a los hábitos básicos de autoprotección.
Los contenidos incluyen el rol de los bomberos, la prevención de incendios, las conductas que deben adoptarse ante la presencia de humo o fuego, los primeros socorros, el reconocimiento de desmayos y los números telefónicos de emergencia.
Dirigido a estudiantes de 6 a 12 años, combina explicaciones, prácticas guiadas y simulaciones para enseñar a identificar riesgos y responder de manera segura.
Entre los temas abordados se encuentran la prevención de accidentes eléctricos y relacionados con el gas, las caídas y la elaboración de planes de evacuación escolares y familiares.
También se trabaja sobre cómo comunicarse con los servicios de emergencia, evaluar la seguridad del lugar antes de intervenir, reconocer desmayos y convulsiones y actuar inicialmente ante una obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño.
Destinado a adolescentes de 13 a 17 años, este módulo profundiza los conocimientos de prevención, evacuación y primeros auxilios mediante talleres, simulaciones y prácticas con maniquíes.
La capacitación contempla la identificación de riesgos en el hogar, la evacuación grupal y la asistencia segura a otras personas. También incluye pautas de actuación inicial ante traumatismos, hemorragias y quemaduras, además del reconocimiento de desmayos, convulsiones y situaciones de atragantamiento.
Uno de los ejes centrales es el entrenamiento en reanimación cardiopulmonar (RCP) y uso del desfibrilador externo automático (DEA), herramientas fundamentales para responder ante determinadas emergencias mientras llega la asistencia profesional.
Las instituciones educativas interesadas en participar del programa “Aprender para Proteger” pueden solicitar información y realizar consultas a través del siguiente correo electrónico:
Capacitacionbomberospol@gmail.com
La iniciativa apunta a fortalecer la cultura de la prevención desde edades tempranas, con conocimientos prácticos que permitan identificar peligros, evitar accidentes y actuar responsablemente ante una emergencia.
Mediante el trabajo conjunto de las áreas de Seguridad Vial y Bomberos de la Policía de Córdoba, el Ministerio busca extender estas herramientas a las comunidades educativas de toda la provincia.




