El crecimiento de Caracol no fue un proceso sencillo. Chiaraviglio recordó que detrás de la expansión hubo decisiones familiares importantes y momentos en los que fue necesario asumir grandes riesgos.
“Fueron oportunidades que se fueron dando, mucho sacrificio, mucho sacrificio familiar, mucho trabajo”, explicó.
En aquellos años, las decisiones empresariales implicaban comprometer incluso el patrimonio familiar para poder sostener el crecimiento.
“En otra época se tomaban riesgos con decisiones que involucraban a vender el auto o en algún momento se vendía hasta la casa para poder afrontar situaciones que eran apostar al crecimiento”, recordó.
Cinco décadas después, la empresa se encuentra consolidada y con nuevos planes de expansión, pero José remarcó que el camino recorrido estuvo marcado por el esfuerzo.
“Toda esa historia que se construyó no fue fácil”, resumió.
Actualmente, la empresa cuenta con 10 sucursales en total: seis sucursales en Río Tercero y presencia en Almafuerte, Embalse, Oliva y Hernando.
La sucursal de Hernando fue la última incorporación a esta estructura comercial.
La apertura se produjo en noviembre de 2023, en un contexto económico y político que la empresa reconoce como particularmente complejo.
“Nosotros abrimos en una época crítica de país”, señaló Chiaraviglio.
La decisión de abrir en ese momento implicó asumir un desafío importante frente a un escenario que posteriormente estuvo marcado por cambios económicos y un período de fuerte quietud en el consumo.
A pesar de ese contexto, la respuesta de los consumidores de Hernando fue positiva.
“La gente ha tenido buena recepción y hoy consideramos que somos uno de los jugadores del mercado, que vamos capitalizando volumen mes a mes”, explicó.
José reconoció que ingresar a una nueva localidad implica aprender sus características particulares, incluso cuando existen similitudes con otras plazas donde la empresa ya tiene experiencia.
“Cada plaza tiene su particularidad. Hemos aprendido a jugar el juego, por así decirlo, en Hernando y estamos en ese proceso”, señaló.
Y agregó que la empresa está “muy conforme” con el desarrollo de la sucursal local.
La llegada de Caracol a Hernando estuvo acompañada además por un hecho que modificó parte de la estructura institucional de la ciudad: el traslado de la sede de un club local.
Chiaraviglio recordó aquel proceso como un desafío tanto para la empresa como para quienes conducían la institución.
“Lo que más primaba era la palabra y las ganas de hacer las cosas”, explicó.
La operación implicó que el club se desprendiera de su antigua sede y avanzara hacia un nuevo espacio.
“Fue un desafío para ellos desprenderse de su sede y también para nosotros embarcarnos en que el club pudiera tener una sede nueva”, señaló.
José contó además que estuvo presente en la inauguración de la nueva sede de Estudiantes y valoró el crecimiento de la infraestructura de la institución.
Mientras celebra sus 50 años, Caracol continúa proyectando su crecimiento.
Uno de los principales proyectos está relacionado con el centro de distribución que la empresa posee en Río Tercero.
Actualmente cuenta con una superficie cercana a los 11.000 metros cuadrados y está prevista una ampliación de aproximadamente 3.700 metros cuadrados adicionales.
A esto se suma una inversión en generación de energía solar.
“Hace 15 días que arrancamos con más de 700 paneles solares que estamos instalando para generar energía aquí en la ciudad de Río Tercero”, explicó Chiaraviglio.
Según señaló, ambas inversiones forman parte de una estrategia destinada a fortalecer la estructura logística de la empresa y generar las condiciones necesarias para futuras aperturas.
“Hoy nuestra logística es muy importante para nosotros y necesitamos oxigenarla un poco en espacios, en comodidades de trabajo, como para poder el día de mañana realizar nuevas aperturas de sucursales”, explicó.
Consultado sobre el escenario económico actual, Chiaraviglio señaló que uno de los aspectos que la empresa más valora es la estabilidad.
“Yo creo que hay que darle tiempo, pero lo que nosotros más valoramos es la estabilidad, tanto de los precios como cierta estabilidad en el mercado y en el abastecimiento”, manifestó.
Desde su perspectiva, esa estabilidad permite a las empresas comenzar a proyectar nuevamente.
“Es la que a uno le permite como empresario empezar a proyectar crecimiento”, sostuvo.
Al mismo tiempo, reconoció que el mercado atraviesa un período de menor movimiento.
“Hay una cierta quietud en el mercado. Yo no lo llamaría una recesión, pero sí una quietud”, definió.
Para Caracol, el nuevo escenario implica también un cambio en la relación entre consumidores y comercios.
“Hoy la decisión la tiene el cliente”, señaló, describiendo un mercado en el que el consumidor cuenta con mayor capacidad para decidir dónde y cuándo comprar.
En ese contexto, sostuvo que tanto la industria como el comercio deben adaptarse a las nuevas reglas.
La presencia de Caracol en diferentes ciudades también permite observar comportamientos económicos diferentes.
Chiaraviglio mencionó particularmente la situación de Río Tercero, que durante el último año estuvo afectada por el proceso relacionado con la actividad petroquímica.
Al mismo tiempo, explicó que en otras localidades aparecen otros factores que dinamizan el consumo, como puede ser una buena campaña agrícola.
“Cada ciudad tiene su variedad”, explicó.
También señaló que actualmente existe un crecimiento de pequeños comercios y nuevos puntos de venta, como despensas, lo que genera una mayor competencia para los supermercados.
“Nosotros consideramos que el mercado es otro, es distinto. No es más chico, sino que ha cambiado las normas”, sostuvo.
La tarea cotidiana de la empresa consiste entonces en adaptarse a esas transformaciones para alcanzar sus objetivos.
Más allá de los locales y las inversiones, José Chiaraviglio considera que uno de los principales factores que explican la continuidad de Caracol es la familia y, fundamentalmente, las personas que integran la empresa.
“Somos una familia muy unida”, destacó.
Actualmente, la segunda generación se encuentra al frente de la gestión y ya participa también una tercera generación: un sobrino de José trabaja en la empresa.
Pero la continuidad familiar no se limita a los descendientes.
“Mi mamá todavía trabaja, viene todas las mañanas acá a la oficina”, contó.
Chiaraviglio también destacó especialmente la confianza depositada en los trabajadores.
“Confiamos mucho en los empleados. Tenemos, gracias a Dios, gente de muchos años trabajando con nosotros”, explicó.
Actualmente Caracol cuenta con casi 300 personas trabajando directamente, además de otras 30 o 40 vinculadas a través de consultoras, contadores y otros servicios externos.
Para José, esa estructura implica una responsabilidad que trasciende la actividad comercial.
“Tenemos una responsabilidad social muy grande para nosotros porque en línea directa tenemos 300 familias”, afirmó.
Pero también existe un entramado más amplio formado por proveedores y otras personas que trabajan alrededor de la empresa.
Desde aquella primera fiambrería que comenzaron sus padres en 1976 hasta la estructura actual, Caracol atravesó cinco décadas de transformaciones económicas, comerciales y familiares.
Hoy, con presencia en cinco localidades, diez sucursales, una importante estructura logística, nuevos proyectos de inversión y casi 300 empleados, la empresa celebra su aniversario mirando hacia adelante.
“Siempre la familia ha apostado al crecimiento”, afirmó Chiaraviglio.
Y esa parece ser una de las claves que la familia identifica para explicar la continuidad de la empresa: mantener la unidad familiar, confiar en la gente y continuar adaptándose a los cambios de cada época.
A 50 años de aquel comienzo, Caracol celebra su historia, pero también proyecta lo que viene.
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