La jornada de cosecha permitió mostrar el desarrollo que viene teniendo en Hernando el proyecto de Azafrán Mediterráneo, una empresa dedicada principalmente a la reproducción y comercialización de bulbos de azafrán.
Durante la actividad estuvieron presentes Federico Paak, de la casa central de Azafrán Mediterráneo, ubicada en Atos Pampa, y de Fernanda y Nicolás Primo, responsables de la sucursal Hernando.
Paak destacó los resultados obtenidos en el campo local y señaló que cuentan con uno de sus principales campos de producción en Hernando.
“Un año más de cosecha que realmente nos sorprende y nos da ganas de seguir adelante porque los resultados son muy buenos”, expresó durante la entrevista realizada con RH1.
Federico Paak explicó que Azafrán Mediterráneo nació hace aproximadamente 20 años como un emprendimiento familiar, inicialmente orientado exclusivamente a la comercialización de azafrán.
Con el paso del tiempo, la empresa detectó una demanda insatisfecha de bulbos y decidió modificar su modelo de trabajo para convertirse en un vivero reproductor de bulbos, primero con el objetivo de abastecer el mercado interno y posteriormente explorar posibilidades de exportación.
Según explicó Paak, actualmente la empresa cuenta con 30 sucursales o campos asociados y se encuentra consolidada en el mercado de reproducción y comercialización de bulbos.
El empresario explicó además que durante un período la compañía priorizó la reproducción de bulbos por sobre la producción de flores.
“Sin bulbos no hay flores, sin flores no hay azafrán”, resumió, al explicar que actualmente la empresa volvió a impulsar la etapa de floración.
Otro de los aspectos que destacó Paak es el desarrollo de productos derivados del azafrán.
Explicó que se trata de una especie de altísimo valor, pero que al mismo tiempo tiene una baja rotación comercial, por lo que la empresa decidió incorporar el azafrán como uno de los componentes de diferentes productos.
En ese proceso surgieron alternativas que permiten incorporar mayor valor agregado y ampliar las posibilidades de comercialización.
Entre ellas, destacó especialmente un producto desarrollado desde la sucursal Hernando: sal en escamas con azafrán.
Paak calificó el producto como “realmente muy bueno” y señaló que terminó convirtiéndose en una de las propuestas que identifican a la sucursal local.
Nicolás Primo explicó que el desarrollo de nuevos productos forma parte de la búsqueda permanente de alternativas dentro del emprendimiento.
“La mente humana no tiene techo”, expresó, al señalar que permanentemente analizan qué nuevos productos pueden incorporar y ofrecer.
En ese sentido, el proyecto que comenzó como una experiencia pequeña fue creciendo de manera sostenida.
Primo recordó que inicialmente trabajaban con cuatro cajones, mientras que actualmente cuentan con 36, todos sembrados, y ya proyectan la construcción de nuevos cajones.
El crecimiento también se refleja en la cantidad de familias vinculadas al emprendimiento: comenzaron con unas 40 y actualmente son alrededor de 300 familias.
Uno de los aspectos particulares del cultivo de azafrán es justamente su capacidad de reproducción.
Los bulbos se clasifican por calibre, de acuerdo con su tamaño, y los de menor calibre necesitan primero atravesar un proceso de engorde antes de reproducirse.
Desde Azafrán Mediterráneo explicaron que el objetivo del emprendimiento en esta etapa es precisamente la reproducción de los bulbos para luego comercializarlos.
La modalidad de trabajo permite que cada cliente tenga identificado su propio lote de producción.
Según explicaron, algunos clientes adquieren los bulbos y se encargan personalmente de todo el proceso, mientras que otros optan por permanecer dentro del sistema de la empresa y pagan un servicio de “hotelería” por los bulbos.
En ese caso, Azafrán Mediterráneo se ocupa del laboreo, fertilización, cosecha y demás tareas vinculadas con el cuidado del cultivo.
Paak utilizó una comparación con la actividad ganadera para explicar el funcionamiento del sistema.
“Cada cliente tiene sus propias vacas, que en este caso son bulbos que están sembrados en un lote determinado, con un número determinado”, explicó.
De esta manera, cada cliente puede decidir posteriormente si vende los bulbos, incorpora más producción, continúa un año más o deja de participar del emprendimiento.
El empresario remarcó además la capacidad reproductiva de la planta, que en determinadas condiciones puede llegar a producir hasta ocho hijos, según explicó.
Desde la empresa también remarcaron que se trata de una actividad productiva y que, como tal, está expuesta a riesgos climáticos y productivos.
Paak señaló que el cultivo demanda una importante cantidad de mano de obra y cuidados, y advirtió que, aunque pueda parecer una producción sencilla, alcanzar determinados resultados requiere conocimiento y experiencia.
“No cualquiera puede tener los resultados que tiene la empresa”, sostuvo.
En relación con los números del emprendimiento, Paak mencionó como referencia una tasa efectiva anual de entre 10% y 12% en dólares, aunque aclaró que la empresa procura trabajar con números de referencia conservadores y no generar falsas expectativas.
También remarcó que los resultados dependen de una actividad productiva que está sometida a diferentes variables.
Consultados sobre la posibilidad de incorporarse al proyecto, desde la sucursal Hernando señalaron que continúa abierta la posibilidad de sumar nuevos participantes.
Como referencia para establecer el tamaño del lote y comenzar con la siembra, indicaron una inversión inicial de entre 500.000 y 600.000 pesos, aunque señalaron que a partir de allí el monto puede incrementarse de acuerdo con el tamaño del emprendimiento que quiera realizar cada persona.
Nicolás Primo destacó además que una de las características que diferencia a esta alternativa de una inversión financiera es que el proceso productivo puede observarse directamente.
“Es tangible. Lo podemos ver”, señaló, destacando que quienes participan pueden seguir el proceso desde la siembra hasta la evolución de los bulbos.
Para Nicolás Primo, uno de los principales motivos de orgullo es el crecimiento alcanzado por la sucursal en apenas cuatro años.
Recordó que comenzaron con cuatro cajones, equivalentes a unos 40 metros lineales, y actualmente cuentan con 36 cajones y aproximadamente 360 metros lineales, todos sembrados.
“A mí me llena de orgullo”, expresó al referirse a la evolución del proyecto.
Al cierre de la entrevista, Federico Paak invitó a conocer la casa central de Azafrán Mediterráneo en Atos Pampa y destacó el recorrido de la empresa.
Remarcó que se trata de un emprendimiento con 20 años de experiencia, que ha ido creciendo a partir del trabajo y el conocimiento acumulado durante ese período.
“No somos improvisados”, afirmó Paak, al destacar el esfuerzo y la experiencia detrás de la propuesta y transmitir confianza a quienes se incorporan al proyecto.
La jornada de cosecha realizada en Hernando volvió a poner en escena una producción alternativa que continúa ampliándose en la región y que, en el caso de la sucursal local, viene acompañada por un crecimiento sostenido tanto en superficie como en cantidad de familias vinculadas al proyecto.




