El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, llegó este miércoles a Hernando en el marco de una recorrida por distintas localidades del departamento Tercero Arriba y encabezó un encuentro institucional en el que confluyeron autoridades provinciales y municipales, legisladores, instituciones, representantes educativos, fuerzas vivas, entidades religiosas, comerciantes y referentes de la comunidad.
La visita había generado expectativa en la ciudad por los anuncios que finalmente se concretaron y que abarcan distintos sectores de la comunidad. La actividad formó parte de una agenda territorial que incluyó además a Río Tercero, Villa Ascasubi, Dalmacio Vélez y James Craik.
El gobernador estuvo acompañado, entre otros funcionarios, por integrantes de su gabinete provincial y fue recibido por el intendente Ricardo Bianchini, quien le dio la bienvenida en nombre de la ciudad.
Durante el acto se concretaron anuncios para aproximadamente 15 instituciones locales, aportes específicos para la Escuela María Montessori y Bomberos Voluntarios, entrega de netbooks, reconocimientos a instituciones educativas, viviendas del Plan Semilla, acompañamiento económico a la Fiesta Nacional del Maní y el compromiso de avanzar con la repavimentación total de la Ruta Provincial 6 en su travesía urbana.
Pero además de los anuncios, los discursos dejaron una fuerte definición sobre el modelo de desarrollo que se pretende para Córdoba y sobre el papel que Hernando y el complejo manicero ocupan dentro de esa estrategia.
El primero en tomar la palabra fue el intendente Ricardo Bianchini, quien aprovechó la presencia del gobernador para realizar una descripción del proceso de crecimiento que experimentó Hernando durante los últimos años.
El jefe municipal señaló que la ciudad tuvo, durante aproximadamente los últimos quince años, una importante expansión industrial y comercial, producto del trabajo conjunto de distintos sectores.
En ese sentido, puso especialmente en valor el papel de las empresas familiares, muchas de ellas con generaciones involucradas en la actividad productiva, y el aporte de las cooperativas al sector agropecuario.
Bianchini sostuvo que detrás del crecimiento de Hernando están las industrias, el comercio, el campo, las instituciones, los clubes y el sistema educativo.
“Gran parte de ese crecimiento está acá”, planteó el intendente al señalar a los representantes de los distintos sectores presentes en el acto como protagonistas de la transformación de la ciudad.
También hizo especial hincapié en el desarrollo educativo de Hernando y destacó el desempeño de la ciudad en las evaluaciones educativas provinciales, señalando que la educación constituye un factor fundamental para sostener el crecimiento.
Uno de los momentos centrales del discurso de Bianchini estuvo dedicado al maní.
El intendente remarcó que, si bien en la región se producen trigo, soja y maíz, Hernando tiene una identificación particular con el maní, producto que —según señaló— modificó la impronta de la ciudad.
Pero también amplió la mirada más allá de los límites locales y ubicó a Hernando dentro de un entramado regional que incluye a Dalmacio Vélez, Ticino, Las Perdices, General Deheza y General Cabrera, entre otras localidades.
Ese entramado conforma el denominado cordón manicero, uno de los principales polos productivos y exportadores vinculados con el cultivo y la industrialización del maní.
Bianchini planteó así que el desarrollo de Hernando no puede pensarse aisladamente, sino como parte de una región productiva que tiene una fuerte presencia en los mercados nacionales e internacionales.
El intendente también aprovechó la presencia del gobernador para plantear que el encuentro no debía quedar solamente como una visita protocolar.
Bianchini valoró la relación entre la Provincia y los municipios y definió esa articulación como una expresión del “verdadero federalismo”.
En un contexto económico que calificó como difícil, sostuvo que los gobiernos locales necesitan continuar trabajando para modificar la realidad y reclamó mantener la fluidez entre los distintos niveles del Estado.
También deslizó una crítica al Gobierno nacional por lo que consideró un menor acompañamiento a los municipios, aunque remarcó que, más allá de las diferencias, las administraciones locales deben continuar trabajando para sus comunidades.
El legislador provincial Gustavo Bottasso, también oriundo de Hernando y exintendente de la ciudad, destacó la potencia productiva y social de la región.
Bottasso puso el acento en el crecimiento de las localidades del interior y sostuvo que ese desarrollo genera también nuevas necesidades.
Explicó que cuando una comunidad crece aparecen los denominados “dolores del crecimiento”: hacen falta más servicios, infraestructura, educación y respuestas para acompañar ese proceso.
En ese marco, ratificó su compromiso desde la Legislatura provincial para acompañar las gestiones que el municipio necesite realizar ante el Gobierno de Córdoba.
El legislador también puso especial énfasis en la Fiesta Nacional del Maní, a la que definió como una celebración propia de Hernando y de la región, y reclamó que continúe siendo respaldada para mantener un lugar destacado entre las fiestas nacionales del país.
A su turno, el presidente del ERSEP (Ente Regulador de Servicios Públicos), José Luis Scarlatto, centró buena parte de su discurso en el papel que cumplen las instituciones.
Las definió como “un pilar y un motor fundamental” para el desarrollo de la ciudad y destacó el esfuerzo realizado durante años por la comunidad hernandense.
Scarlatto repasó el crecimiento del sector industrial, comercial y agropecuario y sostuvo que el avance de la industria genera a su vez nuevas demandas de servicios e infraestructura.
También destacó el orgullo de los vecinos por pertenecer a una ciudad con una fuerte cultura del trabajo y valoró la posibilidad de desempeñarse actualmente en un organismo provincial con alcance territorial.
Otro de los ejes del discurso de Scarlatto fue la educación.
El funcionario valoró las políticas provinciales vinculadas con el Boleto Educativo Cordobés, al considerar que permiten que jóvenes de localidades del interior puedan acceder a oportunidades de formación.
También destacó el proceso de expansión de la oferta universitaria en el interior provincial y mencionó particularmente el desarrollo de la Universidad de Río Tercero y la posibilidad de que estudiantes de Hernando puedan acceder a propuestas de formación sin tener que trasladarse a los grandes centros urbanos.
Para Scarlatto, la educación federalizada constituye una herramienta de movilidad social y una de las principales vías para que los jóvenes puedan desarrollarse sin abandonar sus lugares de origen.
El presidente del ERSEP también vinculó directamente la infraestructura vial con el desarrollo económico.
Mencionó obras como la Ruta 10 y la conexión hacia localidades del sur del departamento y sostuvo que durante años algunos proyectos parecían imposibles y hoy se están transformando en realidades concretas.
El concepto fue retomado posteriormente por Llaryora: sin infraestructura no puede existir desarrollo, porque los caminos permiten sacar la producción, la energía posibilita producir y la educación permite formar el talento necesario para sostener el crecimiento.
En su discurso, Martín Llaryora amplió la mirada y llevó el debate desde Hernando hacia la situación productiva y económica del país.
El gobernador sostuvo que Argentina es uno de los países territorialmente más grandes del mundo y que cuenta con enormes recursos naturales, capacidad productiva, talento y cultura emprendedora.
Mencionó la producción de alimentos, la minería, el litio, las tierras raras, el cobre, el gas y el petróleo como ejemplos de las posibilidades que tiene el país.
Pero planteó una contradicción: Argentina posee recursos y capacidades, pero no logra consolidar de manera sostenida un modelo de desarrollo que genere crecimiento, empleo y oportunidades.
En ese punto, Llaryora sostuvo que uno de los principales problemas está relacionado con la falta de continuidad de las políticas y con la dificultad de construir acuerdos de largo plazo.
Uno de los tramos más políticos del discurso estuvo relacionado con la denominada “grieta”.
Llaryora cuestionó la lógica según la cual cada gobierno llega para modificar completamente lo realizado por el anterior y sostuvo que esa falta de continuidad desalienta especialmente las inversiones productivas.
Diferenció la inversión financiera de la inversión industrial: mientras la primera puede entrar y salir rápidamente, una empresa que instala una fábrica, incorpora maquinaria y genera puestos de trabajo necesita pensar a largo plazo.
Por eso, señaló que la verdadera seguridad jurídica para un empresario no consiste únicamente en las garantías institucionales, sino también en saber que determinadas políticas tendrán continuidad independientemente de quién gane una elección.
Llaryora sostuvo que una de las características que diferencia a Córdoba es la capacidad de construir políticas entre el sector público y el privado.
Puso como ejemplo la nueva ley de promoción industrial que impulsa la Provincia y explicó que fue trabajada junto con la Unión Industrial de Córdoba y sus equipos técnicos.
La definición que buscó transmitir fue que las políticas de desarrollo no deben ser producto de una imposición unilateral, sino de la búsqueda de consensos.
En ese sentido, sostuvo que puede existir discusión y diferencias, pero que el objetivo final debe ser alcanzar una síntesis que permita avanzar.
La infraestructura ocupó un lugar central en el mensaje del gobernador.
Llaryora sostuvo que no puede existir desarrollo sin caminos, energía, gas, educación e infraestructura en general.
Explicó que una industria necesita rutas para transportar sus productos, energía para producir y recursos humanos capacitados para sostener los procesos productivos.
Extendió ese concepto al turismo, al comercio y a cualquier otra actividad económica.
En esa línea, defendió la decisión de la Provincia de continuar invirtiendo en obra pública aun en un contexto económico complejo.
Pero si hubo un ejemplo concreto que Llaryora utilizó para explicar su visión del desarrollo, fue el complejo manicero cordobés.
El gobernador lo definió como un “caso de éxito del desarrollo integral”.
La razón, explicó, es que gran parte de la producción no sale de Córdoba simplemente como materia prima, sino que atraviesa procesos de industrialización dentro de la provincia.
Eso permite agregar valor, generar empleo y desarrollar una cadena productiva que comienza en el campo y continúa en las industrias.
También destacó que el sector manicero logró posicionarse en mercados internacionales de alta exigencia y que debió incorporar tempranamente criterios vinculados con la sustentabilidad ambiental.
Para Llaryora, el caso del maní demuestra que producir en el interior, industrializar en el interior y exportar desde el interior es posible cuando existe articulación entre productores, empresas, trabajadores y Estado.
Hacia el final de su discurso, el gobernador volvió sobre uno de los conceptos políticos que atravesó toda la jornada: la necesidad de construir acuerdos.
Llaryora sostuvo que “podemos pensar distinto y trabajar juntos” y consideró que esa posibilidad constituye una de las características que Córdoba debe preservar.
Reconoció que en la mesa había dirigentes y representantes de diferentes espacios políticos y también personas con distintas creencias religiosas, pero destacó que eso no impide establecer objetivos comunes.
En un mensaje dirigido especialmente a las autoridades locales, agradeció que el intendente, el legislador y otros referentes prioricen las necesidades de los vecinos por encima de las diferencias partidarias.
La definición buscó colocar a Hernando como un ejemplo concreto de esa convivencia política y de la articulación entre distintos niveles del Estado.
El discurso del gobernador también dejó un sitio destacado para resaltar los resultados que logra el trabajo por la educación en la Provincia.
En ese marco conceptual, la visita del gobernador dejó una serie de anuncios concretos para la ciudad:
Los anuncios abarcan así prácticamente todos los ejes que aparecieron en los discursos: instituciones, educación, vivienda, producción, infraestructura y acompañamiento a una de las principales expresiones culturales y productivas de la ciudad.
La presencia de Llaryora en Hernando dejó, en definitiva, dos planos bien definidos.
Por un lado, un paquete concreto de inversiones y obras para la ciudad, con recursos destinados a instituciones, educación, vivienda, Bomberos y vialidad.
Por otro, un mensaje político que buscó instalar una idea de desarrollo basada en producción, infraestructura, educación, generación de empleo y articulación entre el Estado y el sector privado.
Y en ese esquema, Hernando apareció como un ejemplo particularmente valorado por el gobernador: una ciudad del interior cuya identidad productiva está estrechamente vinculada con una cadena agroindustrial que logró transformar una producción primaria en una actividad industrial y exportadora de alcance internacional.
El acto también dejó una definición compartida por los distintos oradores: el crecimiento de Hernando no es producto de un único sector, sino de la combinación entre empresas, productores, instituciones, cooperativas, clubes, escuelas, trabajadores y gobiernos, una trama comunitaria que los discursos coincidieron en señalar como uno de los principales activos de la ciudad.




