Este escenario estaría generando un volumen muy importante de evaporación y acumulación de agua y temperatura en la atmósfera.
Bustos advirtió que, frente a este escenario, la preparación no debería concentrarse exclusivamente en un posible exceso de precipitaciones.
También será necesario contemplar los efectos de las altas temperaturas, los inconvenientes que podrían generar y las consecuencias sobre los servicios esenciales, especialmente ante eventuales cortes de energía.
El calor también puede tener un fuerte impacto sobre los animales, por lo que planteó la necesidad de comenzar a organizar mecanismos de asistencia y prevención, además de prever planes de vacunación en un contexto donde los costos de estos insumos son elevados.
El informe también puso especial atención sobre quienes pueden sufrir con mayor intensidad las altas temperaturas.
Bebés y adultos mayores forman parte de los grupos que requieren mayores cuidados durante los períodos de calor extremo, por lo que la planificación previa puede resultar fundamental.
El planteo de Juan Carlos Bustos apunta a mirar hacia adelante y aprovechar el tiempo disponible para preparar respuestas.
La posible llegada de El Niño puede traer consigo un escenario de mayor evaporación, abundantes lluvias, humedad y altas temperaturas, con efectos que podrían alcanzar tanto a las personas como a los animales y a los servicios esenciales.
Por eso, la advertencia es también una invitación a anticiparse.
Todavía estamos a tiempo de organizar posibles soluciones.




