El informe también puso el foco en el impacto que las altas temperaturas pueden generar sobre las personas más vulnerables.
En ese sentido, señaló la importancia de cuidar especialmente a los niños y a las personas mayores durante los períodos de calor intenso.
En el sector agropecuario, la recomendación apunta a reforzar las condiciones para proteger a la hacienda. Bustos planteó la necesidad de disponer de más aguadas y sectores de sombra para los animales.
En este punto, consideró que estas medidas deben ser vistas como inversiones y no como gastos, teniendo en cuenta la revalorización que tuvo la ganadería y el actual valor de cada animal.
Respecto de las precipitaciones, Bustos señaló que agosto no resultó tan lluvioso como se esperaba y que la tradicional tormenta de Santa Rosa pasó “sin pena ni gloria”.
De acuerdo con su análisis, septiembre tampoco se perfila con lluvias importantes en la zona núcleo, por lo que el fenómeno de El Niño podría comenzar a asentarse con mayor claridad a partir de octubre.
El escenario planteado combina así dos cuestiones que deberán seguirse de cerca durante los próximos meses: por un lado, el comportamiento de las lluvias y el riesgo de excesos hídricos; por otro, la posibilidad de períodos de temperaturas elevadas y sus consecuencias tanto para las personas como para la actividad productiva.
El informe de Bustos también incluyó la habitual participación de Leonardo Trujillo, quien aborda cuestiones relacionadas con las acciones que se desarrollan en distintos lugares del mundo para el cuidado del medio ambiente.




