El fenómeno comenzó a desarrollarse durante la noche. En Córdoba, la fase penumbral se inició aproximadamente a las 22:23, aunque en ese momento el oscurecimiento era muy tenue y difícil de distinguir a simple vista.
La fase más evidente comenzó después de la medianoche, cuando la Luna empezó a ingresar en la umbra terrestre. El máximo del eclipse se produjo alrededor de la 1:12 de la madrugada, momento en el que casi todo el disco lunar quedó inmerso en la sombra. La fase parcial finalizó cerca de las 2:13 y el fenómeno completo terminó alrededor de las 4:01.
Durante el máximo, la Luna pudo observarse con tonalidades rojizas, anaranjadas y cobrizas, dando lugar al popular nombre de “Luna de sangre”. Imágenes tomadas desde distintos puntos de Córdoba registraron el llamativo cambio de color del satélite natural.
El color rojizo tiene una explicación completamente natural.
Durante un eclipse lunar, la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna y bloquea directamente parte de la luz solar. Sin embargo, la atmósfera terrestre desvía y filtra parte de esa luz hacia el interior de la sombra.
Los colores azulados se dispersan con mayor facilidad en la atmósfera, mientras que las tonalidades rojizas y anaranjadas logran atravesarla y alcanzar la superficie lunar. Por eso, la Luna eclipsada puede adquirir ese característico aspecto cobrizo o rojizo.
Sí. A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares pueden observarse directamente sin protección especial para los ojos.
El fenómeno pudo seguirse a simple vista, aunque binoculares o telescopios permitieron apreciar con mayor detalle el avance de la sombra sobre la superficie lunar.
La visibilidad dependió, naturalmente, de las condiciones meteorológicas y de la presencia de nubes en cada lugar.
El fenómeno de esta madrugada fue el segundo y último eclipse lunar de 2026. El anterior ocurrió el 3 de marzo y fue un eclipse lunar total.
El próximo eclipse lunar será el 20 de febrero de 2027, aunque será de tipo penumbral y, por lo tanto, mucho menos llamativo.
Así, la madrugada del 28 de agosto dejó una de las postales astronómicas más destacadas del año, con una Luna que durante algunos minutos pareció teñirse de rojo sobre el cielo cordobés.



