Actualmente, Almas Libres cuenta con varios caballos rescatados y también interviene ante situaciones puntuales que requieren asistencia.
Gunkel recordó, por ejemplo, el caso ocurrido el año pasado con una yegua que tenía un pulmón perforado. Sus propietarios no contaban en ese momento con los medios necesarios para atenderla, por lo que el grupo acudió para brindar los primeros auxilios y, con el compromiso de sus dueños, logró sacar adelante al animal.
Pero el trabajo del santuario no se limita al rescate. Uno de sus principales objetivos es generar conciencia sobre la tenencia responsable de caballos.
Gunkel explicó que existe una problemática que se repite de acuerdo con la época del año. Durante el verano, muchos animales se encuentran en buenas condiciones, mientras que en invierno aparecen casos de caballos extremadamente delgados por la falta de alimento.
“Tener un animal de semejante tamaño tiene un costo”, remarcó.
Según explicó, un caballo necesita, como mínimo, aproximadamente un rollo de alimento por mes y el costo de ese alimento ronda actualmente los 80 mil pesos mensuales por animal, de acuerdo con los valores mencionados durante la entrevista.
También señaló que durante el verano uno de los principales problemas es el acceso al agua y la falta de sombra, mientras que durante el invierno la alimentación se convierte en una de las mayores dificultades.
Para afrontar los diferentes casos, Almas Libres trabaja con profesionales veterinarios.
Gunkel explicó que cuentan con varios veterinarios que colaboran con el grupo y que, además, recurren a especialistas de otras localidades cuando la situación lo requiere.
“Si necesitamos alguien especializado en pies, vamos a un veterinario en particular; si necesitamos un clínico, recurrimos a otro”, detalló.
La atención de animales grandes requiere profesionales especializados y, en muchos casos, los veterinarios deben trasladarse hasta los lugares donde se encuentran los caballos.
El grupo también cuenta con apoyo para la realización de análisis y otros estudios necesarios para atender a los animales rescatados.
Durante la entrevista también se abordó la situación de los caballos utilizados para la tracción a sangre.
Gunkel recordó que la tracción a sangre está prohibida en Córdoba y sostuvo que es necesario continuar denunciando los casos y haciendo un seguimiento de los animales.
En Río Tercero, explicó, prácticamente ya no se observa esta modalidad y mencionó el caso de una persona a la que el municipio ayudó para contar con otro medio de movilidad. Sin embargo, cuando ese vehículo presenta algún inconveniente, vuelve a utilizar el caballo.
Por ese motivo, consideró fundamental realizar un seguimiento de estos casos para garantizar que los animales permanezcan en buenas condiciones.
Para Gunkel, uno de los aspectos más preocupantes de la problemática no está únicamente relacionado con los animales utilizados para trabajar.
“Lo que más me choca personalmente, más que los carreros, es el mascotismo”, sostuvo.
En ese sentido, hizo referencia a situaciones como la del caballo recientemente rescatado en Hernando, que se encontraba en un estado extremo de abandono pese a estar dentro del patio de una vivienda familiar.
“Que en una casa de familia, donde hay niños, donde hay chicos, donde supuestamente hay amor, un animal pueda llegar a ese estado es algo muy, muy chocante”, expresó.
La referente de Almas Libres también remarcó que muchas situaciones de maltrato permanecen ocultas porque las personas no saben cómo denunciar o tienen temor de hacerlo.
Según explicó, es importante documentar las situaciones mediante fotografías y realizar la denuncia correspondiente. También señaló que existen herramientas como Justicia Animal, una plataforma impulsada por abogados que permite realizar denuncias y adjuntar documentación.
Gunkel sostuvo además que, una vez realizada una denuncia, muchas veces es necesario hacer un seguimiento para lograr que las autoridades intervengan.
Otro de los problemas señalados durante la entrevista es la presencia de caballos atados en las inmediaciones de las rutas.
La situación no solamente representa un riesgo para el animal, sino también para quienes circulan por esos caminos.
Gunkel advirtió que un caballo puede provocar un accidente de enormes dimensiones y que, en determinados casos, una colisión puede incluso terminar con la muerte de una persona.
A esto se suma otro problema: la falta de trazabilidad sobre la propiedad de algunos animales.
Según explicó, en determinados casos en los que un caballo fue secuestrado previamente se puede identificar a su propietario, pero muchas veces no existe información clara que permita determinar quién es responsable del animal.
El funcionamiento de Almas Libres se sostiene actualmente mediante donaciones y también con el aporte económico de sus propios integrantes, que mantienen sus trabajos personales además de dedicar tiempo al santuario.
La reciente constitución formal como fundación les permitirá ampliar las campañas para conseguir donaciones y contar con mayores recursos para intervenir ante nuevos casos.
“Con más donaciones tenemos más margen de actuar”, explicó Gunkel.
Además, el grupo se encuentra trabajando en mejoras del campo para brindar mejores condiciones a los animales y ampliar las posibilidades del proyecto.
Entre los proyectos a futuro aparece también la posibilidad de incorporar actividades vinculadas con el contacto entre personas y caballos.
Gunkel explicó que existe la posibilidad de avanzar hacia propuestas relacionadas con la equinoterapia, aunque aclaró que para ello se necesita una organización específica y caballos preparados para trabajar con personas con discapacidad.
También mencionó otra alternativa: generar espacios de contacto con los animales con fines emocionales y psicológicos.
Según explicó, los caballos son animales de presa y tienen una gran capacidad para percibir el estado de ánimo de las personas. El contacto con ellos puede generar un efecto de relajación y ayudar a las personas a disminuir el nivel de estrés.
Por eso, una de las posibilidades que analizan a futuro es que el santuario pueda convertirse también en un espacio donde las personas conozcan a estos animales, aprendan sobre sus necesidades y puedan experimentar el contacto responsable con ellos.
Quienes quieran comunicarse con la organización para informar sobre un caso, solicitar asistencia o colaborar con el santuario pueden hacerlo a través de sus redes sociales.
La fundación tiene presencia en Instagram como Almas Libres Caballos y en Facebook como Fundación Almas Libres. También se encuentra trabajando en el desarrollo de una página web y una futura aplicación.
El proyecto que comenzó hace apenas dos años a partir de un grupo de caballos asilvestrados busca así consolidarse como un espacio de rescate, recuperación y protección, pero también como una herramienta para generar mayor conciencia sobre la responsabilidad que implica tener un caballo.
El vínculo de Anne Gunkel con los caballos, además, tiene una historia familiar.
Contó que creció rodeada de estos animales y que su familia siempre estuvo vinculada con ellos. Su abuelo tenía caballos y existe una historia familiar relacionada con su bisabuelo, quien había sido criador y había perdido su trabajo con los caballos durante la Segunda Guerra Mundial.
Gunkel llegó a Argentina en 2007 y, después de vivir inicialmente en Buenos Aires, se radicó en Río Tercero.
Para ella, el trabajo que desarrolla actualmente representa, de alguna manera, un regreso a sus propios orígenes y una conexión con aquella historia familiar.
“Si bien estoy del otro lado del mundo, hay algo que me conecta mucho con este pasado de mi familia”, expresó.
Desde esa historia personal y a partir del compromiso de un grupo de personas, Almas Libres busca hoy que los caballos rescatados tengan una segunda oportunidad y que, al mismo tiempo, la sociedad comprenda que detrás de cada animal hay una responsabilidad que no puede ser ignorada.



