Incluso durante el fin de semana, cuando las condiciones permitieron retomar parcialmente los trabajos, aparecieron nuevas dificultades. Acosta relató que durante una jornada de cosecha, alrededor de las 18:20, al realizar una medición de humedad, se comprobó que el grano comenzaba nuevamente a elevar su porcentaje.
Esto obliga a detener las máquinas más temprano de lo habitual.
“Este año son las seis y media de la tarde y se va a tener que cortar, porque se levanta la humedad”, explicó.
Actualmente, según detalló, el maíz se está cosechando con humedades que oscilan aproximadamente entre 15,5 y 17,5%, dependiendo de las condiciones.
A la dificultad para ingresar a los lotes se suma otro problema: el deterioro de las plantas que todavía permanecen en pie.
Acosta explicó que después del fuerte viento registrado días atrás realizó un informe sobre la situación y advirtió que algunos cultivos llevan varios meses con la planta en pie, lo que favorece su descomposición.
Según señaló, si bien hubo períodos fríos durante el invierno, también se registraron temperaturas superiores a lo habitual y humedades relativas muy elevadas, condiciones que aceleraron el proceso de deterioro.
Ese escenario incrementa el riesgo de pérdidas a medida que se demora la cosecha.
La situación tampoco es sencilla para el maní.
Acosta estimó que todavía queda aproximadamente un 10% de la superficie de maní por cosechar, pero el deterioro de las plantas también genera preocupación.
El ingeniero relató que un contratista le comentó recientemente que, en algunos casos, la planta prácticamente se parte debido al avanzado estado de descomposición.
Esto no solo genera dificultades para la cosecha, sino que puede tener consecuencias sobre la calidad del producto y, por lo tanto, sobre su valor comercial.
Además, Acosta advirtió sobre el riesgo de aflatoxinas, particularmente teniendo en cuenta que el maní debe atravesar posteriormente el proceso industrial para alcanzar las condiciones necesarias para su consumo.
Otro de los puntos que refleja la complejidad de la campaña es la capacidad de procesamiento.
Acosta mencionó la importante cantidad de camiones que permanecen esperando en las plantas secadoras de maní, algunos durante varios días, debido a que la capacidad disponible se encuentra prácticamente al límite.
Esta situación genera un cuello de botella adicional en una campaña que ya viene condicionada por las dificultades para avanzar con la cosecha.
Si bien en los últimos días se logró avanzar, Acosta estimó que todavía resta cosechar aproximadamente el 50% del maíz.
El profesional aclaró que el hecho de observar lotes cosechados a la vera de la ruta no significa que la campaña esté cerca de finalizar, ya que todavía existe una importante superficie pendiente.
Además, señaló que una parte del maíz que se encuentra en los lotes presenta plantas deterioradas, producto del tiempo transcurrido desde su madurez.
Para Acosta, uno de los principales problemas que puede aparecer una vez que se logre acelerar la cosecha será el almacenamiento del grano.
Explicó que, debido a las condiciones actuales, el maíz se está ingresando a los silobolsas con entre uno y dos puntos más de humedad de lo que sería conveniente para una conservación prolongada.
El profesional recordó que existen tablas de almacenamiento que establecen cuánto tiempo puede conservarse el grano dependiendo de su nivel de humedad.
En el caso del maíz, explicó, se trata de un producto que puede generar calor durante el almacenamiento, aumentando el riesgo de deterioro.
Como referencia, mencionó que con determinadas condiciones de humedad el período de conservación puede reducirse considerablemente: alrededor de 90 días con un punto de humedad y hasta unos 60 días con dos puntos, según las condiciones de almacenamiento mencionadas durante la entrevista.
Por eso, el desafío no termina cuando las máquinas logran ingresar al lote: también será necesario manejar cuidadosamente la humedad y las condiciones de almacenamiento para evitar pérdidas posteriores.
Acosta consideró que se trata de una campaña que inicialmente se presentaba con perspectivas muy favorables desde el punto de vista climático, pero que las condiciones registradas durante las últimas semanas terminaron complicando fuertemente el escenario.
El retraso de la cosecha, el deterioro de los cultivos, los problemas de humedad, la capacidad limitada de las secadoras de maní y las dificultades para almacenar correctamente el maíz configuran un panorama que obliga a productores y contratistas a aprovechar cada ventana de condiciones favorables para avanzar.
La prioridad, ahora, es poder sacar los granos de los lotes y evitar que el paso del tiempo y la humedad sigan afectando el resultado de una campaña que, en principio, aparecía mucho más favorable.




