Sin embargo, al concluir el cuarto año, los estudiantes comenzaron a recibir explicaciones confusas sobre demoras y cambios en los planes de estudio. Poco tiempo después descubrieron que el convenio entre el IDES y la Universidad de Morón ya no existía desde 2011, situación que, según denuncian, nunca les fue informada.
"Nosotros compramos una carrera que nunca pudieron cumplir. Nadie nos avisó que esa articulación ya se había roto", expresó Tissera.
Al conocer la situación, los estudiantes intentaron encontrar una solución dialogada. Mantuvieron reuniones con las autoridades del instituto e incluso con representantes de la Universidad de Morón, que les ofrecieron alternativas para continuar sus estudios en Buenos Aires.
La propuesta implicaba viajar una vez por mes para completar la carrera. Los alumnos pidieron que el IDES asumiera los costos del traslado, pero la respuesta fue negativa.
Ese fue el punto de partida de una demanda judicial que se extendió durante diez años.
Durante ese tiempo, según relató Romina, atravesaron pericias psicológicas, declaraciones testimoniales y distintos intentos de acuerdo económico que decidieron rechazar porque entendían que no reparaban el daño sufrido.
"Lo que más necesitábamos era que se conociera la verdad. No era solamente una cuestión económica", afirmó.
La psicopedagoga recordó que el proceso judicial también tuvo un fuerte impacto emocional.
Contó que durante todos estos años el grupo permaneció unido y encontró un importante respaldo en el abogado Álvaro Vilariño, quien los acompañó durante todo el proceso.
"Tuvimos que aprender a seguir con nuestras vidas sabiendo que el juicio podía durar muchos años. Nunca imaginamos que iban a ser diez", señaló.
Además, explicó que durante el litigio optaron por no hacer declaraciones públicas para no perjudicar la causa judicial.
Aunque Romina obtuvo el título de Psicopedagogía, aseguró que siempre sintió que su formación quedó inconclusa porque toda la carrera estaba orientada hacia la Licenciatura.
"No era el proyecto de vida que habíamos elegido. Nosotros nos habíamos inscripto para ser licenciados en Psicología y de un día para otro eso desapareció", explicó.
Con esfuerzo logró reconstruir su camino profesional y actualmente ejerce como psicopedagoga, aunque reconoce que la experiencia dejó una marca personal muy profunda.
El fallo conocido en los últimos días representa un importante respaldo para los diez demandantes, aunque el proceso judicial todavía no concluyó.
Las autoridades del IDES tienen la posibilidad de apelar la sentencia, por lo que el expediente continuará su recorrido en instancias superiores.
Más allá de esa posibilidad, Romina considera que el mayor logro ya está conseguido.
"Lo que buscábamos era que saliera la verdad a la luz. Queríamos que la gente conociera lo que pasó para que nadie vuelva a atravesar una situación como la que vivimos nosotros", concluyó.




