La Negra fue mucho más que la dueña de un comercio o una vecina conocida. Fue parte de la historia cotidiana de Hernando. Muchos la recuerdan musicalizando aquellos inolvidables bailables de Club Independiente, cuando cada domingo hacía bailar a generaciones enteras. Después llegaron otros tiempos, pero ella siguió siendo la misma: con su eterna motoneta, su carácter inconfundible y esa forma tan auténtica de transitar la vida.
Era de esas personas que parecían estar desde siempre y que uno, ingenuamente, imaginaba que estarían para siempre.
Detrás de ese gesto serio, de ese humor gruñón que tantos conocíamos, había una enorme ternura. Bastaba provocarla un poco para que terminara regalando una sonrisa. Era un personaje sin proponérselo, simplemente porque nunca dejó de ser ella misma.
Junto a Alicia, su compañera de toda la vida, construyó mucho más que un negocio. Construyó una historia compartida, de trabajo, de respeto... Fueron una dupla inseparable durante décadas. También fueron fieles acompañantes de RH1, anunciantes desde hace más de cuarenta años y, sobre todo, amigas de esta casa.
La Negra también encontró en la fe un refugio. Quienes la conocían sabían que siempre había una imagen religiosa en su negocio y que era habitual verla, silenciosa, participando de las celebraciones en la parroquia. Había atravesado momentos difíciles desde muy joven, pero encontró en su espiritualidad la fuerza para seguir adelante.
Con el paso de los años, despedir personas como ella nos sacude de otra manera. Nos obliga a detenernos, a mirar hacia atrás y a valorar esos rostros que fueron parte del paisaje cotidiano de nuestras vidas. Porque un pueblo también está hecho de esas personas sencillas que, sin buscar protagonismo, terminan convirtiéndose en parte de su identidad.
Hoy Hernando despide a una de ellas.
Y quienes tuvimos la suerte de conocerla sabemos que, detrás de esa coraza, vivía una mujer noble, auténtica y entrañable.
Gracias por tanto, Negra.
Tu nombre podrá haber sido María Ester Fossati, pero para este pueblo seguirás siendo, simplemente y para siempre, la querida Negra Reina.




