Juan Cruz comenzó a jugar desde muy pequeño en El Bosque y actualmente integra las divisiones inferiores del Club Atlético Independiente de Hernando, donde defiende los colores de la categoría 2013.
Su crecimiento llamó la atención de distintos clubes, aunque fue River el que finalmente le abrió las puertas para sumarlo a su estructura formativa.
"Cuando me enteré de la noticia estaba muy feliz. Cuando llegué allá no podía creer lo que estaba viviendo", recordó el joven futbolista sobre sus primeros días en Buenos Aires.
Para Facundo Filoni, el viaje también significó un fuerte impacto.
La familia imaginaba una prueba futbolística, pero al llegar tomó verdadera dimensión de lo que implicaba que un hijo de 13 años comenzara a vivir solo en una ciudad enorme.
"Nos dimos cuenta de que teníamos mentalidad de pueblo y no dimensionábamos lo que era la ciudad ni lo que significaba River como institución", explicó.
Durante esa semana, Juan Cruz permaneció alojado en la pensión del club, mientras sus padres podían verlo únicamente gracias a acreditaciones especiales que se renovaban día tras día.
El desafío no estaba solamente en entrenar, sino en comprobar si podía adaptarse a una vida completamente distinta.
Aunque la ilusión seguía intacta, la distancia comenzó a pesar.
"El primer día extrañaba mucho. Después, los otros días, no tanto", contó Juan Cruz con la sinceridad propia de un adolescente.
La familia también tuvo que poner todo en una balanza.
Si el futbolista quedaba definitivamente en River, debía realizar el pase deportivo y cambiar de escuela. Si después de algunos días decidía regresar, ya no podría competir nuevamente en la Liga Regional durante esa temporada.
Fue entonces cuando apareció otro deseo muy fuerte.
Más allá de la posibilidad de vestir la camiseta de River, Juan Cruz tenía otra meta.
Quería terminar el año en Independiente e intentar salir campeón con su categoría.
El año pasado ya había logrado un título jugando en una división superior, pero esta vez quería conseguirlo junto a sus propios compañeros.
"Ese era uno de sus grandes deseos", contó Facundo, quien reconoció que intentaron explicarle que River difícilmente aceptaría postergar su incorporación.
Para los padres tampoco fue sencillo.
Facundo reconoció que todo ocurrió demasiado rápido y que, cuando comprendieron que realmente debían dejar a su hijo viviendo solo en Buenos Aires, aparecieron los miedos, la incertidumbre y la angustia.
Sin embargo, procuraron transmitirle tranquilidad para que pudiera disfrutar la experiencia sin cargar con las preocupaciones familiares.
"Lo único que le decíamos era que disfrutara esos días", recordó.
Lejos de representar un fracaso, la experiencia dejó una enorme enseñanza para toda la familia.
Juan Cruz entrenó junto a chicos de River, conoció la vida cotidiana de una de las instituciones más importantes del país y confirmó que el fútbol sigue siendo su gran pasión.
Ahora volvió a Hernando para continuar su crecimiento futbolístico, defender la camiseta de Independiente, competir con la Selección de la Liga Regional Riotercerense y afrontar uno de los grandes desafíos del año: el clásico y la búsqueda de un nuevo campeonato.
Antes de despedirse, Facundo quiso agradecer especialmente al Club Independiente, a sus entrenadores y a todas las personas que forman parte del proceso de formación del joven futbolista.
Porque, a veces, el verdadero triunfo no consiste en quedarse de inmediato en un club grande.
A veces, el mayor logro es entender que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que, cuando el momento llegue nuevamente, Juan Cruz ya no viajará solamente con talento en los pies, sino también con la experiencia y la madurez que esta historia le dejó.
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