Despeñaderos Florece funciona como una cooperativa integrada por mujeres que trabajan junto a la Municipalidad de Despeñaderos y la Universidad Nacional de Córdoba, a través de la Cátedra de Floricultura.
El objetivo inicial era producir flores de corte para su comercialización, pero la presencia de los tulipanes despertó el interés de quienes visitaban el lugar.
"Hay muy pocos espacios en Córdoba donde pueden verse tulipanes. La gente comenzó a acercarse, sacarse fotos y allí apareció esta importante veta turística", explicó Callegari.
Hoy los visitantes pueden recorrer el predio, conocer el proceso productivo, adquirir tulipanes con bulbo o en ramos y disfrutar de diferentes propuestas gastronómicas.
La creciente demanda hizo que el ingreso al predio se organice exclusivamente mediante reservas.
Actualmente llegan unas 300 personas por día, distribuidas en turnos de mañana y tarde, especialmente durante los fines de semana. Las reservas se realizan a través de las redes sociales de Despeñaderos Florece, donde también se informa la disponibilidad de cada jornada. El servicio cuenta también con número de whatsapp: 3547 31-6195
Más allá del atractivo visual de los tulipanes, el emprendimiento tiene un fuerte impacto económico y social para la localidad.
Durante la temporada participan integrantes de la cooperativa, personal gastronómico, guías, trabajadores de mantenimiento y las pasteleras de Despeñaderos, quienes elaboran los productos que forman parte de las meriendas ofrecidas a los visitantes.
Además del cultivo de tulipanes, el predio cuenta con lavandas, plantas aromáticas y nativas, distintos invernaderos de flores de corte, cultivos bajo paneles solares y un meliponario dedicado al rescate y conservación de abejas nativas meliponas.
Callegari destacó que Despeñaderos continúa ampliando su oferta turística durante todo el año.
La localidad cuenta con un amplio balneario sobre el río, senderos naturales accesibles, sillas anfibias para personas con movilidad reducida, una silla adaptada para recorrer senderos, un paseo gastronómico inaugurado recientemente y un camping que volverá a abrir en noviembre.
"Muchos llegan por los tulipanes y después descubren el balneario, los senderos y todas las propuestas que tiene Despeñaderos. Luego vuelven en otras épocas del año", comentó.
La próxima gran convocatoria será el 9 de agosto, cuando se realice una nueva edición del Festival del Vin Brulé, una celebración gratuita que homenajea las raíces italianas de la comunidad.
El vin brulé es una bebida tradicional italiana preparada con vino tinto caliente, azúcar y especias como canela, clavo de olor, anís estrellado y cáscaras de cítricos. Muy popular durante el invierno europeo, se consume por su intenso aroma y su efecto reconfortante frente a las bajas temperaturas.
La fiesta incluirá degustaciones de esta bebida típica, espectáculos musicales, danzas, bingo musical, propuestas gastronómicas y clases de cocina en vivo, consolidándose como uno de los eventos más convocantes del calendario turístico local.
Ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba y con excelentes accesos desde distintos puntos de la provincia, Despeñaderos continúa fortaleciendo su perfil turístico.
La combinación de naturaleza, producción, gastronomía y experiencias al aire libre convierte a Despeñaderos Florece en una de las escapadas más atractivas del invierno cordobés y en una propuesta que cada temporada suma nuevos visitantes de toda la provincia.




