El informe también compara la evolución de la CBA con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Ambos indicadores muestran trayectorias similares a lo largo del período analizado, situación que se explica por el fuerte peso que los alimentos tienen dentro de la canasta que compone el IPC.
Otro de los puntos centrales del informe es la relación entre el costo de la CBA y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). En todos los años analizados, el salario mínimo perdió capacidad de compra frente al costo de los alimentos.
En 2025, el SMVM permitió cubrir casi 13 días menos de alimentación básica para una familia tipo en comparación con 2021, año en el que alcanzaba para cubrir la totalidad del mes.
Medida en dólares oficiales, la Canasta Básica Alimentaria también mostró una tendencia ascendente: entre 2021 y 2025, su valor aumentó un 23,8% en dólares.
El análisis por bloques alimenticios evidencia que distintos rubros lideraron las subas interanuales a lo largo del período:
2021–2022: Frutas y verduras (+172,8%)
2022–2023: Cereales y legumbres (+448,2%)
2023–2024: Productos lácteos (+163,1%)
2024–2025: Carne vacuna (+71,9%)
El proyecto impulsado por la Fundación Colsecor desde junio de 2021 busca generar información específica sobre pequeñas y medianas localidades del país. Coordinado por la socióloga Natalia Calcagno, el relevamiento permite determinar el nivel de ingresos necesarios para cubrir las necesidades básicas, valor que define la línea de indigencia.
Para la medición se toman los precios del conjunto de alimentos definidos por el INDEC, a partir de los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente: hombre de entre 30 y 60 años, con actividad moderada.
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