Cada 29 de mayo se conmemora en Argentina el Día del Ejército Argentino, una fecha que recuerda el nacimiento formal de la fuerza militar nacional en los primeros días de la Revolución de Mayo de 1810.
La creación del Ejército fue una de las primeras decisiones adoptadas por la Primera Junta de Gobierno. El 29 de mayo de 1810 se dispuso reorganizar las unidades militares existentes y transformarlas en regimientos, sentando las bases de una estructura que tendría un papel fundamental en las guerras por la independencia y en la consolidación del Estado argentino.
Desde entonces, el Ejército participó de algunos de los capítulos más importantes de la historia nacional, desde las campañas lideradas por el General José de San Martín hasta las distintas misiones de apoyo a la comunidad, emergencias, catástrofes naturales y operaciones de paz desarrolladas en las últimas décadas.
Actualmente, el Ejército Argentino forma parte del Sistema de Defensa Nacional junto a la Armada y la Fuerza Aérea. Su misión principal es contribuir a la defensa de la soberanía, la integridad territorial y los intereses estratégicos del país.
Más allá de la conmemoración histórica, el Día del Ejército encuentra a las Fuerzas Armadas atravesando una etapa compleja, marcada por años de limitaciones presupuestarias, dificultades operativas y procesos de modernización que avanzan de manera desigual.
Especialistas en defensa coinciden en que Argentina mantiene uno de los niveles de inversión militar más bajos de la región y también entre los más reducidos a nivel mundial en relación con su Producto Bruto Interno.
Durante las últimas décadas, gran parte de los recursos destinados a Defensa fueron absorbidos por gastos salariales y funcionamiento básico, dificultando la incorporación de equipamiento moderno y la recuperación de capacidades estratégicas perdidas.
A esto se suma otro fenómeno que preocupa dentro del ámbito militar: el aumento de las bajas voluntarias de personal. Informes legislativos y análisis especializados indican que miles de efectivos solicitaron su retiro en los últimos años, principalmente por cuestiones salariales y condiciones de carrera.
Pese a las dificultades, en los últimos años se impulsaron distintos programas orientados a recuperar capacidades operativas mediante la incorporación de equipamiento, la modernización de sistemas y la actualización tecnológica de las tres fuerzas.
El Gobierno nacional anunció recientemente la intención de destinar recursos extraordinarios para el reequipamiento militar, con el objetivo de fortalecer la capacidad operativa del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Sin embargo, el debate continúa abierto debido a las restricciones presupuestarias y a las diferencias existentes sobre el nivel de inversión que debería destinarse al área de Defensa.
Diversos informes especializados señalan que los principales desafíos pasan por modernizar material, mejorar el adiestramiento, recuperar infraestructura, fortalecer la industria para la defensa y mejorar las condiciones salariales del personal militar.
Uno de los puntos que más debate genera dentro del ámbito militar es la cuestión salarial. Si bien durante 2026 el Gobierno nacional aplicó actualizaciones en los haberes del personal de las Fuerzas Armadas, distintos sectores sostienen que los ingresos continúan siendo bajos en comparación con otras actividades estatales y con las exigencias de la carrera militar.
Según las escalas oficiales vigentes para mayo de 2026, un soldado voluntario de segunda categoría percibe alrededor de 686 mil pesos mensuales, mientras que un soldado voluntario de primera alcanza aproximadamente los 742 mil pesos.
Entre los suboficiales, un cabo cobra cerca de 815 mil pesos, un sargento ronda los 981 mil pesos, mientras que un suboficial mayor supera los 1,58 millones de pesos mensuales.
En el escalafón de oficiales, un teniente percibe poco más de 1 millón de pesos, un capitán supera los 1,27 millones, un mayor ronda los 1,54 millones y un teniente coronel se acerca a los 2 millones de pesos mensuales.
En los rangos más altos de conducción militar, un coronel percibe alrededor de 2,25 millones de pesos, mientras que un teniente general, almirante o brigadier general supera los 3,16 millones de pesos mensuales.
Sin embargo, especialistas remarcan que esos montos corresponden al haber básico y que el ingreso final puede variar según antigüedad, funciones específicas, destino, suplementos y adicionales por zona o especialidad.
Las cuestiones salariales aparecen actualmente entre las principales preocupaciones del personal militar y son señaladas como una de las razones que explican el aumento de pedidos de baja o retiro anticipado registrados en los últimos años dentro de las distintas fuerzas.
Según distintos informes oficiales y relevamientos especializados, las Fuerzas Armadas Argentinas cuentan actualmente con aproximadamente 83.000 efectivos en actividad distribuidos entre el Ejército Argentino, la Armada Argentina y la Fuerza Aérea Argentina.
Algunas estimaciones internacionales elevan la cifra total del personal activo a alrededor de 108.000 efectivos, dependiendo de los criterios utilizados para contabilizar personal militar, cuadros permanentes, soldados voluntarios y otras estructuras vinculadas al sistema de defensa.
El Ejército concentra la mayor cantidad de personal, seguido por la Armada y la Fuerza Aérea. Sin embargo, en los últimos años las tres fuerzas registraron una importante pérdida de efectivos debido a bajas voluntarias y retiros anticipados.
Datos difundidos en 2025 indicaron que más de 18.600 militares solicitaron la baja desde el inicio de la actual gestión nacional. De ese total, unos 14.600 pertenecían al Ejército, cerca de 3.000 a la Fuerza Aérea y más de 1.000 a la Armada.
Especialistas en defensa advierten que esta reducción del personal genera preocupación porque muchas de las bajas corresponden a soldados voluntarios, suboficiales y cuadros capacitados cuya formación demanda años de entrenamiento e inversión estatal.
La situación plantea uno de los principales desafíos para el sistema de defensa argentino: no sólo modernizar equipamiento y tecnología, sino también lograr retener recursos humanos especializados que permitan sostener la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas en el largo plazo.
A 216 años de su creación, el Ejército Argentino continúa siendo una de las instituciones más antiguas del país y una pieza central del sistema de defensa nacional. La conmemoración de cada 29 de mayo no sólo invita a recordar su participación en la historia argentina, sino también a reflexionar sobre el presente y el futuro de unas Fuerzas Armadas que buscan recuperar capacidades en un contexto económico complejo y con nuevos desafíos tecnológicos, estratégicos y geopolíticos.
El debate sobre qué modelo de defensa necesita Argentina, cuánto invertir y cómo modernizar sus fuerzas sigue siendo uno de los temas pendientes dentro de la agenda nacional.




