Luego del primer hecho, el equipo del campo de prácticas decidió reforzar el cuidado de los tres corderos restantes y mantenerlos encerrados bajo llave durante buena parte de la jornada.
Sin embargo, pocos días después se produjo un nuevo robo.
Durante el sábado, la persona encargada de realizar la guardia en el campo informó que, al efectuar el conteo de los animales, faltaba una de las ovejas adultas.
Nuevamente, el animal había sido faenado dentro del corral y se encontraron rastros que indicaban el desplazamiento hacia el sector del invernadero.
La institución volvió a realizar la denuncia correspondiente.
Hasta el momento, no se logró identificar a los responsables. Desde Pizzurno explicaron que las cámaras existentes no alcanzaban a cubrir específicamente el corral donde se encontraban las ovejas, por lo que no cuentan con registros que permitan aportar evidencia suficiente sobre los autores.
A partir de los hechos, autoridades del Instituto Pizzurno mantuvieron una reunión con integrantes del área de Seguridad de la Municipalidad de Hernando.
La institución cuenta con cámaras internas en distintos sectores del campo de prácticas, mientras que el sistema de monitoreo municipal también dispone de dispositivos en la vía pública y dentro del predio. Sin embargo, ninguno de esos equipos permitía observar directamente el sector de los corrales de ovejas.
Como resultado de la reunión, se resolvió incorporar una cámara del sistema de monitoreo municipal frente a los corrales.
Además, el Instituto avanzará con la compra e instalación de nuevas cámaras propias para ampliar la cobertura de vigilancia en los sectores que actualmente no están alcanzados.
El objetivo es reforzar la prevención y contar con registros que eventualmente puedan aportar evidencia para identificar a los responsables.
Para el Instituto Pizzurno, el robo de estos animales representa un perjuicio que va mucho más allá de la pérdida económica.
Los alumnos participan diariamente de las tareas vinculadas con el cuidado de los animales: alimentación, limpieza, mantenimiento de los corrales y diferentes prácticas relacionadas con la producción agropecuaria.
Desde la institución remarcaron que los animales forman parte del material de aprendizaje de los estudiantes, ya que los jóvenes participan de todo el proceso, desde su cuidado y alimentación hasta las distintas prácticas productivas.
Por ese motivo, desde la institución señalaron que no quieren resignar el trabajo práctico que forma parte de la identidad educativa del Pizzurno.
En otras oportunidades se adoptaron medidas de resguardo, como el traslado de animales durante el verano a un campo donde pudieran permanecer bajo mayor vigilancia. Sin embargo, la intención es continuar utilizando el campo de prácticas como espacio de aprendizaje.
Julia Prola, directora del Nivel Medio del Instituto Pizzurno, y Eliana Celli también realizaron un pedido a la comunidad de Hernando.
Desde la institución plantearon la necesidad de que los vecinos colaboren ante cualquier situación que pueda aportar información sobre los hechos y, especialmente, que quienes cuenten con cámaras particulares puedan revisar sus registros si detectaron movimientos sospechosos.
La escuela remarcó que cualquier información puede resultar útil para la investigación y que la colaboración no necesariamente implica una exposición pública de quien aporte los datos.
Prola también vinculó esta situación con otros hechos sufridos por instituciones educativas de Hernando y planteó la importancia de fortalecer el cuidado comunitario de los espacios que cumplen una función para toda la sociedad.
El campo de prácticas del Pizzurno ocupa una superficie amplia y cuenta con diferentes sectores y puntos de acceso, lo que representa una dificultad adicional para la vigilancia permanente.
Desde la institución señalaron que existen recorridos de la Policía y que se viene trabajando junto con el municipio para reforzar las medidas de seguridad.
La incorporación de nuevas cámaras permitirá ampliar la cobertura en los sectores considerados más vulnerables.
Mientras tanto, desde el Pizzurno insistieron en la necesidad de sumar esfuerzos entre la institución, el municipio, la Policía y la comunidad, con el objetivo de proteger un espacio que además de pertenecer a la escuela constituye una herramienta fundamental para la formación de los estudiantes.




