Según el informe, el 57,5% de los kilómetros relevados se encuentra en estado malo o regular, es decir, casi seis de cada diez. El dato surge de información analizada por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA).
La situación representa además un empeoramiento respecto de años anteriores. Los kilómetros considerados en mal estado pasaron del 23% durante el período 2022-2023 al 31,8% en 2024-2025.
La Fundación COLSECOR aclara que existe una limitación importante en la información disponible: el Índice de Estado de Vialidad alcanza solamente al 49% de los 40.643 kilómetros de la red nacional. Sobre los tramos que no cuentan con una evaluación comparable y actualizada, FEPEVINA realiza una estimación propia que ubica entre el 70% y el 75% a la proporción de la red que podría encontrarse en mal estado.
El deterioro está acompañado por una fuerte reducción de los recursos destinados a Vialidad Nacional.
De acuerdo con el informe, durante 2026 la Dirección Nacional de Vialidad dispone de aproximadamente 563.000 millones de pesos, un monto que representa un 79% menos que en 2023.
Además, los recursos destinados específicamente al mantenimiento de las rutas nacionales son alrededor de 70% inferiores, en términos reales, a los de 2023.
La Fundación COLSECOR señala que se trata del presupuesto vial más bajo desde 1995, según una serie histórica reconstruida por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) a partir de datos oficiales.
Otro dato señalado en el informe es que, de 179 obras nuevas aprobadas, solamente 67 cuentan con financiamiento.
Pero el problema no sería únicamente la cantidad de recursos disponibles. También aparece la dificultad para ejecutar los fondos existentes.
Al 31 de julio de 2026, Vialidad Nacional había ejecutado el 32,6% de su presupuesto vigente y pagado el 29,8%.
El informe también pone el foco en el sistema de financiamiento de la infraestructura vial.
Una parte del Impuesto a los Combustibles Líquidos se destina al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte y, dentro de ese esquema, el SisVial tiene como objetivo financiar la construcción, rehabilitación y mantenimiento de la red vial nacional.
Según los datos citados por Fundación COLSECOR, entre 2024 y mayo de 2026 ese fideicomiso recaudó más de 1,5 billones de pesos, pero solamente se habría ejecutado alrededor de una cuarta parte, con una subejecución acumulada del 73,8%.
El informe sostiene que al cierre de mayo de este año más de un billón de pesos de esos recursos se encontraba colocado en inversiones financieras en lugar de destinarse a obras viales.
El estado de las rutas no representa solamente un problema de infraestructura.
Para las localidades del interior, las rutas constituyen una conexión directa con los centros urbanos, los puertos, los centros industriales y los mercados.
La Fundación COLSECOR recuerda que más del 90% de las cargas de la Argentina se transporta por camión.
El deterioro de las calzadas genera mayores tiempos de viaje, desgaste de los vehículos, roturas, mayores costos de combustible y dificultades para trasladar la producción.
El informe cita distintos relevamientos que muestran incrementos importantes en los costos logísticos en zonas donde las rutas se encuentran deterioradas.
Para las economías regionales, esta situación puede significar una pérdida de competitividad, especialmente en aquellos sectores que dependen casi exclusivamente del transporte terrestre.
Otro de los aspectos analizados es la relación entre infraestructura y seguridad vial.
Entre junio y julio de 2026, FEPEVINA relevó 22 siniestros graves en rutas nacionales, con 29 personas fallecidas y más de 20 heridas.
La propia federación advierte que los accidentes de tránsito tienen múltiples causas y que el estado de una ruta no explica por sí solo un siniestro.
Sin embargo, sobre 17 de esos casos en los que existía información sobre el estado de la calzada, 11 ocurrieron en tramos considerados malos.
Entre las deficiencias mencionadas aparecen baches profundos, ahuellamientos, banquinas deterioradas, alcantarillas colapsadas y falta de señalización.
El deterioro de las rutas nacionales adquiere una dimensión particular para las pequeñas y medianas localidades.
En muchos casos, una ruta es la única vía de comunicación con ciudades donde funcionan hospitales de mayor complejidad, universidades, centros comerciales, industrias o servicios que no están disponibles en las comunidades más pequeñas.
Por eso, el estado de una ruta no solamente afecta a quienes transportan mercadería. También condiciona el traslado de trabajadores, estudiantes, pacientes, ambulancias y familias.
El informe de Fundación COLSECOR señala que distintas provincias comenzaron a reclamar el traspaso de corredores nacionales para hacerse cargo de su mantenimiento, mientras que en otros casos fueron los tribunales los que ordenaron al Estado nacional realizar reparaciones.
La situación abre además un debate sobre quién debe hacerse cargo de aquellas rutas que cumplen una función estratégica para el territorio, pero que no necesariamente resultan atractivas para una concesión privada.
En este contexto, el deterioro de la infraestructura vial aparece como un problema que excede al asfalto: afecta la conectividad, la producción, la logística, la seguridad vial y las posibilidades de desarrollo de las comunidades del interior.
Fuente: Fundación COLSECOR – Agenda Pública.
Ver informe completo de Fundación COLSECOR




