Durante los últimos días, la Dirección Provincial de Vialidad llevó adelante trabajos en dos curvas del sector, luego de los reclamos planteados por vecinos y usuarios habituales de la ruta debido a distintos despistes y accidentes registrados en esos puntos.
Las tareas incluyeron el refuerzo y extensión de guardarraíles, colocación de cartelería direccional y reflectiva, señales de advertencia y tachas reflectivas lumínicas sobre el eje central de la calzada.
Uno de los sectores intervenidos es la denominada “Curva de Primo”, ubicada aproximadamente a siete u ocho kilómetros de Hernando en dirección a Punta del Agua y reconocida por quienes transitan habitualmente la zona como uno de los puntos que requieren mayor precaución.
Los trabajos no se limitaron a la Curva de Primo.
Según explicó Marco Giraudo, expresidente de la Comuna de Las Isletillas y uno de los dirigentes que había planteado públicamente la necesidad de mejorar la seguridad del sector, Vialidad también reforzó otro tramo de curvas ubicado sobre la misma ruta, en dirección desde Hernando hacia Punta del Agua, hasta el sector donde comienza el camino de ripio hacia Las Isletillas.
“Reforzó todo el guardrail sobre esa y puso el guardrail sobre el poste que sale derecho y marcó con cartelería refractaria”, explicó Giraudo al referirse a una de las zonas intervenidas.
En la Curva de Primo, en tanto, el guardarraíl ya existente fue complementado con nueva señalización reflectiva y un cartel de advertencia que indica la peligrosidad de la curva.
También se incorporaron elementos destinados a mejorar la percepción del trazado durante la noche.
La intervención busca que los conductores puedan advertir con mayor anticipación el cambio de dirección y contar con referencias visuales más claras, especialmente quienes no conocen la ruta.
El 29 de julio, RH1 había difundido un informe bajo el título “Crece la preocupación por una curva de la Ruta 10 donde ya se registraron varios despistes”, poniendo el foco especialmente sobre la Curva de Primo.
Giraudo había advertido entonces que, al transitar desde Punta del Agua hacia Hernando, la configuración de la curva podía generar una salida hacia el exterior de la traza y que era necesario mejorar la señalización y la contención.
La particularidad fue que, mientras ese reclamo se difundía al aire, autoridades de Vialidad Provincial se encontraban en la zona.
“Ese día que sacamos ese mensaje al aire, dio la casualidad que en la zona se encontraba el vicepresidente de Vialidad Provincial junto con Daniel Cabrera, expresidente de la Comuna de Punta del Agua, y escucharon justamente el mensaje a través de la radio”, relató Giraudo.
Según contó, los funcionarios ya estaban trabajando sobre la problemática y habían mantenido una reunión en Las Isletillas.
Pocos días después comenzaron a verse las primeras tareas sobre la ruta.
La intervención incluyó distintos elementos destinados a mejorar la seguridad vial.
Entre ellos se destacan:
El objetivo principal es mejorar la visibilidad y anticipar al conductor sobre la presencia de los cambios de dirección, reduciendo las posibilidades de despistes.
La mejora en estos dos sectores se produce sobre una ruta que atravesó una transformación histórica en los últimos años.
La Ruta 10 es la más extensa de Córdoba, con unos 516 kilómetros, y funciona como un importante corredor para la producción provincial.
En el sector de Tercero Arriba, la pavimentación del tramo Las Perdices–Punta del Agua, de 18,7 kilómetros, y posteriormente la conexión Punta del Agua–Las Isletillas, de 16,2 kilómetros, permitió dejar atrás décadas de caminos de tierra y mejorar sustancialmente la conectividad de la región.
La obra fue especialmente importante para el movimiento de la producción agrícola y manisera, además de facilitar el vínculo entre las localidades y la conexión con la Ruta Nacional 158.
Con la pavimentación también aumentó el tránsito de camiones, vehículos particulares y maquinaria agrícola, haciendo todavía más importante la correcta señalización de los puntos singulares del trazado.
En ese contexto, las dos curvas recientemente intervenidas forman parte de una nueva etapa: una ruta que durante décadas fue reclamada por la falta de pavimento y que ahora requiere mantenimiento y mejoras permanentes en materia de seguridad vial.
Giraudo, quien había señalado públicamente el problema de la Curva de Primo, destacó que el reclamo finalmente tuvo una respuesta concreta.
“Así como en su momento comentamos lo peligroso que era y que se debería tomar alguna medida, hoy agradecemos y aplaudimos el hecho de que se haya realizado este trabajo y la haga un poquito más segura la ruta”, expresó.
La intervención sobre las dos curvas representa así una mejora puntual pero importante para quienes utilizan diariamente la Ruta 10, especialmente en un corredor donde confluyen tránsito pesado, vehículos particulares y maquinaria agrícola.
La pavimentación resolvió una demanda histórica. Ahora, las nuevas obras de señalización y contención apuntan a que ese corredor productivo también sea más seguro para quienes lo transitan.



