Uno de los aspectos destacados por la directora fue la finalización de la obra de techado que se había impulsado el año pasado mediante la campaña “Chapitas por la Educación”.
El objetivo era solucionar las filtraciones de agua que afectaban a un sector del edificio. La iniciativa pudo concretarse gracias al acompañamiento y la solidaridad de la comunidad.
“La obra está terminada”, confirmó Nardi, quien explicó que la intervención permitió mejorar considerablemente las condiciones de seguridad para los estudiantes y el personal.
Anteriormente, las filtraciones generaban inconvenientes incluso en sectores donde se encontraban instalaciones eléctricas, por lo que era necesario adoptar distintas precauciones. Además del techado, la obra permitió realizar otras refacciones vinculadas con la conexión eléctrica de la institución.
Actualmente, aseguró la directora, la escuela se encuentra en buenas condiciones edilicias y cuenta con calefacción.
En el aspecto pedagógico, Nardi señaló que la institución enfrenta cada año nuevas demandas y que durante 2026 se produjo un incremento de la matrícula, especialmente en el nivel primario.
Este crecimiento implica una reorganización permanente de los recursos humanos, aunque por el momento la escuela cuenta con personal suficiente y capacitado para responder a las necesidades de los estudiantes.
La directora también puso el foco en uno de los principales desafíos que atraviesa actualmente la institución: los procesos de inclusión educativa.
Según explicó, la nueva política educativa de la Provincia de Córdoba plantea una transición hacia mayores niveles de inclusión. En la práctica, esto significa que la Escuela María Montessori no solamente acompaña a sus propios estudiantes, sino que también sostiene procesos de inclusión de alumnos que concurren a instituciones de nivel de Hernando y localidades de la zona.
Actualmente son más de 50 los estudiantes que atraviesan procesos de inclusión, pertenecientes a los niveles inicial, primario y secundario, tanto de instituciones de gestión pública como privada.
El trabajo alcanza además a estudiantes de localidades como Pampayasta, Punta del Agua y Dalmacio Vélez Sarsfield, en los distintos niveles educativos.
A esta demanda externa se suma el crecimiento de la propia matrícula de la Escuela María Montessori, que cuenta con aproximadamente 50 estudiantes entre nivel primario y secundario.
Nardi consideró que, frente a este escenario, los recursos humanos deberían incrementarse en función de las necesidades que plantea la realidad educativa.
En el nivel secundario, uno de los principales objetivos de la institución es brindar herramientas que permitan a los estudiantes avanzar hacia una futura inserción laboral.
Para ello, la escuela cuenta con diferentes talleres vinculados con actividades productivas y oficios. Entre ellos se encuentran propuestas relacionadas con industrialización de alimentos, panificación, herrería, carpintería y soldadura.
A estos espacios se suma un proyecto de pasantías o prácticas laborales no rentadas, que permite a los estudiantes tener una experiencia concreta en ámbitos de trabajo.
Durante el año pasado, la institución trabajó junto a la CTA y, para este ciclo, logró sumar a La Vencedora, empresa que abrió sus puertas para recibir a estudiantes de la escuela.
Las prácticas comenzarán durante septiembre y se desarrollarán en distintas áreas de la empresa.
Nardi destacó especialmente la importancia de este tipo de experiencias, aunque reconoció que la concreción de convenios requiere un trabajo previo para encontrar espacios que puedan resultar realmente beneficiosos para los jóvenes y que contemplen sus características, intereses y capacidades.
Entre los proyectos que la institución viene desarrollando también se encuentra un convenio con el CEDER (Centro de Desarrollo Regional).
A través de esta propuesta, durante los horarios de contraturno se brinda capacitación y cualificación a exestudiantes de la escuela.
Se trata de una experiencia piloto iniciada el año pasado y que la institución pretende continuar, de acuerdo con la demanda y el interés que manifiesten los jóvenes.
El objetivo es acompañar a quienes egresan y todavía no lograron insertarse laboralmente, brindándoles nuevas herramientas y oportunidades de capacitación.
De esta manera, la tarea de la institución busca extenderse más allá del momento del egreso y generar mecanismos de acompañamiento para los jóvenes en una etapa clave de su trayectoria.
Finalmente, Natalia Nardi destacó que hacia el interior de la escuela continúan desarrollándose numerosos proyectos pedagógicos, con un eje central puesto en la alfabetización.
Así, la Escuela María Montessori atraviesa un año marcado por el crecimiento de su matrícula, una fuerte demanda en materia de inclusión y el desarrollo de propuestas destinadas a fortalecer las herramientas de los estudiantes para su vida adulta y su futura inserción laboral.
“Tenemos muchísimos proyectos que involucran más lo pedagógico, siempre haciendo foco en la alfabetización”, resumió la directora.




