En su habitual espacio "Tiempo de Clima", Juan Carlos Bustos señaló que todos los indicadores continúan apuntando a un cierre de año marcado por un evento de El Niño de fuerte intensidad, una situación que podría traducirse en precipitaciones superiores a los valores normales en buena parte del país.
Según explicó, esta perspectiva ya comenzó a movilizar a numerosos gobiernos locales. De acuerdo con la información que recibió, varios municipios iniciaron tareas preventivas con maquinaria destinada al desmalezado, la limpieza de desagües y canales, y la adecuación de sistemas de escurrimiento para reducir el impacto de posibles inundaciones en los barrios más vulnerables.
Bustos destacó que la prevención será una herramienta clave tanto para las comunidades como para el sector agropecuario. En ese sentido, consideró que resulta fundamental planificar obras y acciones que permitan minimizar los efectos de los excesos hídricos.
Al mismo tiempo, planteó la necesidad de mirar más allá del actual escenario. Recordó que, históricamente, un evento de El Niño puede ser seguido por una fase de La Niña, caracterizada por precipitaciones inferiores a lo normal y períodos de sequía.
Por ese motivo, propuso pensar en estrategias de largo plazo, como la construcción de reservorios que permitan almacenar parte del agua excedente durante los períodos lluviosos y disponer de ese recurso cuando las condiciones climáticas cambien.
La planificación, la inversión en infraestructura y el manejo inteligente del agua aparecen así como desafíos fundamentales para afrontar un escenario climático cada vez más variable.




